D.R.

Sara Hurtado: "Patinar es como vivir: primero hay que aprender a caerse"

Hay pocos deportes tan técnicos como el patinaje sobre hielo. Las miles de horas de entrenamiento de quienes lo practican en la élite son la muestra de que el equilibrio, la potencia y la fuerza no son nada si no se transmiten las emociones del baile acelerado que supone unas cuchillas recién afiladas sobre la superficie del agua helada.

Woman.es para Iberdrola

Sin embargo, la belleza de esta modalidad no tiene paragón. Una de las mujeres que mejor han captado esta esencia es Sara Hurtado, embajadora de Iberdrola, quien acaba de llegar de Moscú con su pareja artística Kiril Jaliavin huyendo de los inconvenientes de la guerra.

Sara, te has venido desde Rusia con Kiril: ¿qué sensaciones tienes? ¿Qué se está viviendo allí?

Trato de hablar con mis compañeros de Moscú, pero la comunicación no está tan fluida porque Instagram ya no funciona y usamos Telegram. Yo creo que están teniendo mucho cuidado con quién o con quien no hablan. En Madrid, hemos estado ocupados buscando piso para Kiril y su familia, pero seguimos en shock con todo lo que ha pasado.

¿Cómo era tu vida allí? ¿Dónde vivías? ¿Cómo era tu entrenamiento?

Me fui allí porque aquí no había entradores de danza. Yo vivía en la zona del CSKA, muy familiar y mi día a día era entrenar. La gran diferencia con España era que está todo en el mismo sitio: gimnasio, pista de hielo, sala de ballet e incluso la cafetería. Y eso da mucha facilidad para que las sesiones se hagan llevaderas. Pero la diferencia principal era que el equipo nos cubre mejor todas las necesidades técnicas, tienes mil ojos puestos en tu preparación y hace que todo sea más perfecto.

¿Cuál es tu próximo objetivo?

Las decisiones de un deportista no son fáciles, sobre todo si estás en un ciclo olímpico, donde hay que meditar las acciones que vas a llevar a cabo durante cuatro años. Se trata de asumir compromisos que afectan, como en mi caso, a otra persona. Y para ello hay que estar al 100%. Esta temporada ha sido una sucesión de eventos, pero lo que se nos ha activado de manera urgente ha sido el modo supervivencia.

¿Qué les dirías a las niñas que se quieren iniciar en el patinaje?

Que lo hicieran con la mente y los brazos abiertos porque este deporte te enseña a vivir: caerte, levantarte, compartir con tus amigos, a hacer equipo. Es un deporte que te pone en contacto con emociones y sentimientos y te ayuda a transmitir un mensaje mientras compites. Te permite superarte, llegar a tu límite y a conocerte como persona. El deporte te aporta herramientas para la vida. Es divertido, mejora el equilibrio, la psicomotricidad y la salud.

Y ¿qué te ha aportado Iberdrola como patrocinador?

Una compañía que es incalculable. No solo a nivel económico, que se agradece porque esto del patinaje es caro. Es un alivio contar con su ayuda, pero hay un factor que necesitamos los deportistas y es el factor humano, que nos escuchen. A mi Iberdrola, en el confinamiento, me hizo llegar una máquina para correr que me salvó de perder la forma. Ellos me escucharon porque muchas veces, para las federaciones solo somos un deportista más y no se dan cuenta que detrás de cada número hay un ser humano que necesita comunicar sus emociones. Iberdrola lo entiende y ha tomado el relevo de la antorcha olímpica y nos va dando luz. Iberdrola sirve de ejemplo para otras empresas de que esto del deporte femenino es rentable. He tenido mucha suerte practicando este deporte porque mis predecesoras no han tenido esta oportunidad.

¿Qué has aportado como española a la danza con Kiril y qué aporta él?

El fuerte de Kiril es su gran fortaleza técnica. Es un patinador con cualidades increíbles, con gran potencia y con unas líneas muy bonitas. Por mi parte, yo soy más emocional, me gusta meterme en el personaje y cuidar la parte artística hasta los trajes, que los diseñamos nosotros. Ese conjunto entre técnica y emoción hace que una pareja sea potente.