Inspiración londinense

Mágico, decadente y bien relacionado: se llama 40 Winks. Este bed breakfast nos permite conocer y disfrutar con la imaginación.

Brenda Otero

En el barrio de los crímenes de Jack el Destripador y tras una discreta fachada de ladrillo se esconde una nada convencional casa de huéspedes, propiedad del decorador y dandi David Carter. Adentrarse en ella es como sumergirse en una historia imaginada por Lewis Carroll, con permiso de Alicia y su País de las Maravillas. Los zapatos se dejan en el misterioso pasillo de entrada. El salón es la versión parisina de un fumadero de opio y la cocina presume de frescos trampantojos inspirados en una villa romana. En este edificio rehabilitado, construido en 1717, conviven antigüedades, diseño contemporáneo y piezas exclusivas creadas por amigos artistas. Sirvió como vivienda y localización para sesiones de fotos y editoriales de moda hasta que, el año pasado, su dueño decidió abrirla al público como bed breakfast. Rápidamente se ha convertido en uno de los hoteles favoritos de celebrities como Kristin Scott Thomas –que vive en Francia–. «No somos un hotel al uso, no hay minibar, ni pantallas de plasma. En su lugar, ofrecemos trato personal, una experiencia fuera de lo común», explica David. Los interiores eclécticos y con marcados contrastes de luces y penumbras cambian a menudo: «Son un reflejo de mis estados de ánimo», confiesa.

CÓMO RESERVAR

David Carter ofrece recomendaciones sobre qué hacer en Londres y hasta alguna invitación a saraos privados. Solo hay dos habitaciones disponibles y los huéspedes con profesiones artísticas y creativas tienen prioridad, pero hay excepciones. ¿El truco? Mostrar entusiasmo y encanto al solicitar la reserva. Si no hay suerte, siempre puedes probar con alguna de sus glamurosas fiestas de pijamas.
Precio: de 60 a 95 €/noche, desayuno incluido.
Dónde: 109 Mile End Road, Londres. www.40winks.org

GALERÍA: Echa un vistazo a los interiores de 40 Winks.