El nuevo hotel de Giorgio Armani

Sigue innovando en hostelería. Después de diseñar un palacio en Dubái el año 2010, ahora nos presenta a su último vástago en Milán: el Armani Hotel, en plena Via Manzoni.

Claudine Hesse

¿Cómo concibe el arte de vivir según Armani?
Lo expreso mediante el universo de mi marca, Armani Casa, que está hecha a imagen de lo que espero de una casa ideal. Un lugar íntimo donde se pueda vivir en silencio y, a la vez, recibir a los amigos en un entorno que destile armonía visual, pero sin excederse. Mi profesión como creador me conduce a superarme sin parar y a aventurarme en dominios distintos a la moda. ¿Mi línea directriz? Mantenerme fiel a mi visión estética.
¿Qué une a sus universos de la moda y de la decoración?
Ambos están profundamente vinculados. Como en todo lo que me propongo, nunca hay exceso, sino líneas simples y una búsqueda interminable de belleza: es una noción fundacional de mi trabajo.

En moda, ha declarado que le inspira la labor de Coco Chanel y de Yves Saint Laurent. ¿Y en diseño?
¡Hay tanto talento! Admiro a quienes poseen una visión propia y la defienden con pasión. Pienso en el arquitecto Tadao Ando y su sentido del esbozo, a Mies van der Rohe, que dirigió la escuela Bauhaus, a Le Corbusier, que supo encontrar antes que nadie el equilibrio perfecto entre estética y funcionalidad, o incluso al decorador art déco Jean-Michel Frank, por sus creaciones de una perfecta simplicidad pero realizadas a partir de materiales preciosos.

¿Cómo ha hecho suyo este rincón de Milán?
A partir del estilo arquitectónico de la fachada. Se trata de un inmueble de hormigón armado de 1937. Con sus imponentes proporciones, es muy representativo de la época racionalista. Su aire refleja bien la impresión de solidez que esta ciudad emana. En su interior he hecho un auténtico trabajo con los volúmenes y he dedicado una atención muy especial a la búsqueda de materiales y a la calidad de la iluminación. Los detalles sutiles como estos son los que marcan la diferencia.

¿A qué estilo de hotel correspondería este edificio?
Difícil pregunta; no suelo alojarme en hoteles: prefiero quedarme en mis casas. Sentirme en casa es esencial para mí. De hecho, en este sentido he madurado mis conceptos para el hotel. En él se puede encontrar la comodidad y la elegancia de una casa privada, con la garantía de una asistencia personalizada y continua pero discreta.

En una entrevista nos confió que una de sus dependencias favoritas era el cuarto de baño. ¿Cómo lo ha abordado para el hotel de Milán?
He decidido que sea espacioso y cómodo, y lo he diseñado de manera que no se comunique directamente con la habitación, para así lograr una mayor intimidad. Además, está estructurado de manera ideal para dos personas.

Vive en Milán. ¿Qué lugares de la ciudad le cautivan?
Corso Garibaldi, por el sobrecogedor contraste entre los rascacielos en construcción y las fachadas antiguas. Adoro la tranquilidad del claustro de Santa Maria delle Grazie, arrullada por el sonido del agua de la fuente. Y también mencionaría Brera, un barrio encantador donde destaca un palacio del siglo XVII que da cobijo a la pinacoteca.

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