De fiesta... Todo el año

Velas, cristal, plata, muebles vintage, papel pintado... ¡Esta casa está repleta de detalles! Su estilo sofisticado y chic nos encanta porque defiende que cada día merece ser celebrado. Entra e inspírate.

Susana Fernández

Hay casas que desprenden atmósferas especiales, que inspiran nada más verlas. A nosotras esta, en Holte (al norte de Copenhague, Dinamarca), nos ha seducido. ¿Sus claves? Ambientes serenos, pocos muebles y bien mezclados (lo nuevo y lo vintage se combina sin estridencias) y, sobre todo, por su especial selección de originales detalles. Piezas de plata y apliques de cristal, marcos de madera tallada, candelabros, cálidos plaids de pelo, kilims y cojines con estampados étnicos... Son detalles que sofistican ¡ esta casa ¡todo el año! Todos llaman poderosamente la atención y son fáciles de lucir sobre repisas y mesitas, no solo en Navidad... Piezas coquetas y personales que brillan por sí solas y suman color y añaden diferentes texturas a los ambientes blancos de toda la casa. Y es que Henriette Estib, su propietaria, tenía muy claro que el blanco teñiría paredes, suelos y techos, pero sabía que tendría que darles ‘vida’ y un toque de color. En este punto tiene mucho que ver su negocio. Ella, junto a su marido, Claus Gerner, montaron una tienda de interiorismo-floristería, Las 4 Estaciones, en Lyngby, y otra de venta al por mayor. ¡Y eso que ella es economista de profesión! Ahora se encarga de la parte más creativa del negocio, desarrollando proyectos y planificando viajes a Vietnam e India, países donde, asegura, encuentra verdaderas joyas producidas a mano. Un cambio de rumbo profesional que también se traduce en la decoración de su propia casa. «No tengo miedo a mezclar estilos, colores y formas, y me encanta apostar por mis ideas.» Para muestra un botón: en el comedor se combinan sillas vanguardistas con otras de aire más rústico.
Mezcla y acertarás, ese parece ser el eslogan de esta casa: en un distribuidor, de repente, nos sorprende una cuna antigua de hierro; en la entrada y en la habitación principal, muebles heredados de la bisabuela de Henriette; en la cocina, una lámpara de araña pende sobre el módulo-isla y da un toque sofisticado al ambiente... Jugar al contraste y sorprender. También con los colores, ya que muchas piezas de la casa son oscuras, como la cónsola casi negra del salón, la cama de forja (regalo de bodas de un amigo herrero), la mesa del comedor (de un atrevido azul eléctrico)... «Me gusta experimentar y cambiar cada tanto la expresión de mi casa con un nuevo color de pared, un mueble... o renovando los cojines.» (Una máxima que, por cierto, todas deberíamos hacer nuestra). Las fusiones más insospechadas triunfan en esta casa, que les enamoró desde el día que la vieron. De hecho, cuando se enteraron de que estaba en venta, no les pilló por sorpresa, ya la conocían. Vivían por la zona, así que ya habían reparado mil veces en esta espectacular casa con una situación envidiable: entre los lagos Furesøen y Vejlesøen y con vistas a un pequeño canal a través del jardín. Idílica. «Resultaba un poco cara, pero, sin duda, era la casa que queríamos.» Dejarla como está les llevo su tiempo (más de un año), pues se vieron obligados a una gran reforma debido a que son familia numerosa. Pero el esfuerzo ha merecido la pena, «luce como si estuviera recién construida y la disfrutamos todos, los de dentro y los de fuera». Sin duda, la casa ideal para vivir siempre de fiesta...