Cómplices de tu báscula

Si aprendes a controlar tus emociones, el éxito de tu dieta estará asegurado. Perder peso será un proceso natural, progresivo, efectivo y duradero. Y hasta podrás disfutarlo. Toma nota.

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Antes de empezar una dieta, lo primero es reprogramar la mente. La teoría es sencilla: cambiando tu actitud ante la meta de perder kilos, lo negativo podría convertirse en positivo. La ansiedad y el estrés que te suele generar la dieta podrían convertirse en confianza y tranquilidad. Por pequeño que parezca, cualquier cambio de mentalidad en positivo puede conseguir muchos logros. Te proponemos 5 psicotrucos:

1. Sustituye obsesión por constancia

Si estás cansada de sentirte obsesionada por bajar de peso, empieza a mirarlo de otra manera. Dibuja en tu mente tu meta con tu silueta ideal: es el estímulo que te dará las fuerzas para ser constante. Sigue pensando en esa meta soñada cuando te pongas ante la báscula. Pero si sientes que piensas demasiado en ello y que no hay espacio en tu vida para otro tema, relájate y desdramatiza. Estar enfocada a tu objetivo es bueno, porque te ayudará a conseguirlo. Solo tienes que ir asumiéndolo como algo más natural.

2. Convierte la ansiedad en equilibrio

Si las privaciones te hacen pensar constantemente en algún capricho, haz algunos ajustes para que puedas permitirte picoteos de vez en cuando. Aunque algunos alimentos estén en tu lista de prohibidos, asume que podrás tomarlos el fin de semana o una vez entre semana. No más.

3. En vez de inseguridad, practica la autoestima

Comienza por no ponerte metas inalcanzables. No te compares con estereotipos de belleza imposibles y descubre cuál es tu verdadera fisonomía, y esa silueta soñada pero real. Así sabrás que sigues el camino correcto para mejorar tu cuerpo y tu salud. Levántate cada mañana y felicítate por tu esfuerzo.

4. Deja la frustración y celebra tus logros

O lo que es lo mismo, cambia la actitud negativa por una positiva. Así, cuando parezca que no obtienes los resultados que deseas, esfuérzate por encontrar algún pequeño avance y celébralo. Es imposible que, dando lo mejor de ti, no consigas ningún progreso. Gracias a tus aciertos y errores. estás aprendiendo cada día a cuidar de tu silueta.

5. Cambia desesperación por paciencia

Si estás a punto de tirar la toalla, no desesperes ni pierdas los nervios. Los momentos de desahogo son un escape necesario y lícito en un momento en el que estás sometida a un esfuerzo para reprogramar tus hábitos. Pero no dramatices, porque seguro que tras la tormenta vendrá la calma, así que cuando estés más tranquila, visualízate a ti misma como una semilla que necesita un cierto tiempo, ternura y paciencia para que crezca al máximo. Y recuerda que las crisis son las vísperas de la victoria.

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