Colocar un corcho de vino en la nevera: el simple pero efectivo truco para deshacerte de un problema casero

Un secreto clave para mantener cuidado este electrodoméstico.

Truco del corcho
Truco del corcho / Peter Macdiarmid | Getty Images

Si hay algo que ha mejorado nuestra vidas en nuestros hogares son sin duda los electrodomésticos. Gracias a sus aportaciones nuestro día a día ha mejorada tanto en calidad como en comodidad, y es que sería muy complicado imaginar una rutina sin una lavadora, un frigorífico e incluso sin un lavavajillas.

Pero para que estos sean rentables hay que dedicarles un cuidado, es decir, hay que seguir unas rutinas de limpieza y mantenerlos activos para que no se estropeen. Es por ello que hay algunos trucos que son muy efectivos y que debes de tener en cuenta porque harán que te sea más fácil mantener bien cuidados ciertos electrodomésticos.

Un ejemplo de ello hace referencia al frigorífico. Los tapones de corcho son un residuo que encontramos todos los días en la mesa al final de una comida. De hecho, las botellas de vino se cierran precisamente con el clásico corcho. Sin embargo, después de abrir la botella, tirar los corchos es un gran error. Son muy útiles para solucionar un inconveniente que ocurre en todos los hogares.

Pues bien, prueba esto: Coge un corcho y colócalo en un estante de la nevera. Si quieres, también puedes cortarlo en 2 ó 3 partes y disponer los trozos resultantes en varios estantes. Haz lo mismo en el congelador o en los distintos cajones del mismo. Hazlo por la noche y a la mañana siguiente prueba a abrir el congelador y el frigorífico. Inmediatamente notará que, como por arte de magia, el hedor habitual que se crea en el interior de los electrodomésticos ¡ha desaparecido!

De hecho, el corcho es un material poroso que absorbe la humedad y los malos olores. Esta sencilla estratagema, por tanto, es muy útil para decir adiós a los malos olores en el frigorífico. Si lo desea, puede verter una gota de un aceite esencial de su elección sobre el corcho para perfumar al mismo tiempo el interior del aparato. El aroma más adecuado es el de limón fresco. Otros cítricos como la naranja, el pomelo, la bergamota y la mandarina también pueden funcionar bien.

Al abrir la puerta del frigorífico o del congelador, muy a menudo nos asalta un olor bastante desagradable, más o menos intenso. Las causas pueden ser múltiples y variadas. En primer lugar, la presencia de alimentos que huelen mal por naturaleza, como el ajo, la cebolla y ciertos tipos de queso como el gorgonzola.

Los alimentos que se han estropeado, como una fruta podrida, desprenden mal olor. Lo mismo ocurre si guardamos los alimentos de forma incorrecta, sin papel de aluminio protector o no en recipientes herméticos. Por último, no limpiar el frigorífico con regularidad contribuye a los malos olores.

Una vez cada 15 o 20 días, acostúmbrese a vaciarlo completamente y a limpiar las paredes interiores y los estantes con una solución compuesta de agua y bicarbonato o de agua y limón. Para hacerte la vida más fácil, realiza la operación antes de ir a comprar: ¡la nevera estará casi vacía! Y por último, recuerda: ¡pon un corcho en la nevera o el congelador y se acabaron los problemas!

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