Autónomas

Un millón de españolas trabaja por su cuenta. Una opción con pros y contras.

Autónomas

Hay tres millones de autónomos en España (el 17% de la población activa), y casi un tercio son mujeres. «Cada vez somos más», explica Nuria Ayerra, presidenta de la UATAE (Unión de Asociaciones de Trabajadoras Autónomas de España). ¿Por qué? Se lo preguntamos a Nuria: «Hay mujeres que se incorporan tarde al mercado laboral y, a partir de cierta edad, nadie las contrata. También hay quien deja el trabajo cuando llegan los hijos y, además, algunos empresarios obligan a las trabajadoras a pagarse su seguridad social. Por otro lado, establecerte por tu cuenta da más libertad de horarios.» Según Ayerra, los autónomos siguen siendo el patito feo de la Administración: «Tenemos muchas cargas y una gran desprotección social. Pero eso está cambiando.» Un avance clave sería la aprobación, en 2007, del Estatuto del Trabajador Autónomo, que ahora está siendo estudiado por una comisión de expertos del Ministerio de Trabajo. Mientras, si te planteas tu futuro como autónoma, lee estas experiencias, te serán útiles.

María Roca

25 años

«Me di de alta en febrero de 2003, cuando decidí montar mi sociedad: soy diseñadora de bolsos y tengo una tienda propia. Al ser empresaria y administradora única, no tuve otra alternativa», explica. De momento, no le ve ventajas a esta situación, aunque sí varios inconvenientes: «No tienes derecho al paro y la baja por maternidad es muy pobre.» Por ello, le preocupa su futuro: «Ahora estoy centrada en el desarrollo de mi empresa, pero espero que las cosas mejoren, si no, no tendré más remedio que hacerme un seguro privado o un plan de pensiones.»

Mª Antonia Ballester

43 años

Se estableció como autónoma nada más terminar la carrera de Derecho, en 1985. Para ella, ser autónoma tiene a favor muchas cosas: desde no tener un jefe a quien aguantar y rendir cuentas, hasta poder realizar otras actividades laborales paralelas sin tener que pedir permiso. Sin embargo, considera que lo principal es disponer de tiempo, «que no deja de ser el lujo de esta era», comenta. «No tener que sacrificar ciertas parcelas de la vida personal compensa todos los inconvenientes de ser una trabajadora independiente. » Asegura que no se cambiaría por nadie.

Mª Dolores Victoria

36 años

Es autónoma desde hace trece años, como muchos de los profesionales de su gremio. Aunque se asigna un horario duro (se levanta a las seis de la mañana), le gusta no tener un jefe a quien dar explicaciones. «Si he de llevar a mi hija pequeña al médico, no tengo que pedir permiso a nadie», dice. Cada mes hace una previsión de fondos para saber lo que necesita. De momento, cotiza el mínimo, de cara a la jubilación aumentará su prestación, y también tiene un plan de pensiones. No tener vacaciones pagadas y todo el papeleo que implica pedir una baja son dos de los aspectos negativos de su condición de autónoma. De todos modos, ella se siente bien: «Me gusta disponer de mi tiempo como me convenga, cosa a la que doy especial importancia desde que tengo dos hijas.»

María de la Puerta

41 años

María y su socia montaron, hace casi cinco años, Sexto Sentido, una agencia de comunicación a la que dedica muchas horas semanales. De esta experiencia destaca, como gran logro: «Ser tu propia jefa; yo tomo las decisiones.» La gestión de su personal (tiene en nómina a diecisiete personas) es lo que peor lleva. Sin embargo, organiza bien su tiempo: «Intento aprovechar al máximo el día y para ello hago auténticos malabarismos.» Cotiza al máximo, así se garantiza una buena jubilación y desgrava.

Marta Torres

37 años

Empezó ayudando a su padre en el negocio familiar (un puesto de alimentación en el mercado) y, desde 1994, es ella la que está al frente. Marta cotiza la base mínima y ella misma se asigna su sueldo. Cuando enviudó, hace cuatro años, se lo tuvo que subir. «Él también era autónomo y cotizaba el mínimo: tengo una pensión de 357 €, mientras que mis dos hijos reciben 137 € cada uno.» Sin embargo, para ella, trabajar por cuenta propia tiene otras ventajas: «Me permite conciliar la vida familiar con la laboral.»

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