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El idioma del corazón

AstraZeneca en colaboración con Woman (Grupo Prensa Ibérica) reunió a cinco expertas en una mesa redonda donde trataron y dieron su visión sobre la salud cardiovascular en la mujer.

Smartmeeting AstraZeneca
Smartmeeting AstraZeneca

Las enfermedades del sistema circulatorio, entre las que se incluyen las enfermedades cardiovasculares, siguen siendo en la actualidad la primera causa de muerte en España y las mujeres continúan siendo las más afectadas. Según datos del INE, exceptuando la COVID-19, las enfermedades isquémicas de corazón fueron la causa más frecuente de muerte.

Para realizar un análisis exhaustivo de la situación actual, el pasado mes de marzo tuvo lugar el smartmeeting organizado por AstraZeneca y Woman en el Hotel NH Madrid Nacional. Moderado por la periodista Karelia Vázquez, se dieron cita la Dra. Mª José Castillo, médico de familia en el Centro de Salud Barrio Bajo de Sanlúcar de Barrameda y miembro del Grupo de Trabajo Hipertensión Arterial y Enfermedad Cardiovascular de SEMERGEN; la Dra. Clara Bonanad, Cardióloga en el Hospital Clínico Universitario de Valencia; la Dra. Mª del Prado Salamanca, miembro del Servicio de Medicina Interna del Hospital Universitario Virgen Macarena de Sevilla; María Teresa San Saturnino, presidenta de la Asociación Corazones Sin Fronteras y presidenta de Cardioalianza y Marta Moreno, Directora de Asuntos Corporativos y Acceso al Mercado de AstraZeneca España para dar su visión sobre salud cardiovascular en la mujer.

Factores de riesgo

Solo el 45% de las mujeres conocen que la principal causa de muerte en ellas son las enfermedades cardiovasculares. La percepción de que la mujer corre menos riesgo de sufrir patologías cardiovasculares se encuentra incluso en parte del colectivo médico. “Cada 8 minutos muere una mujer por enfermedad cardiovascular en España. Tenemos más probabilidad de ir a urgencias y no ser ingresadas; tendemos a minimizar nosotras mismas los síntomas y se lo transmitimos a los médicos” confirmaba la Dra. Clara Bonanad. En este contexto, es importante concienciar al colectivo femenino del autocuidado desde la niñez. “La mejor prevención es la información, una información que hay que facilitar desde que somos niñas, comenzando desde pediatría” declaraba la Dra. Mª José Castillo. En esta misma línea, María Teresa San Saturnino, indicaba el problema de formación en los centros escolares. “Encontramos mucho desconocimiento sobre la enfermedad cardiovascular, conocen otras patologías, pero la cardiovascular no tiene la visibilidad que debería”.

El idioma del corazón


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Y es que resulta de gran importancia que la formación y educación sobre la salud cardiovascular acompañe en todo el ciclo, y se huya de la desinformación en un asunto tan importante y vital para todos los miembros de la sociedad. “Desde AstraZeneca estamos trabajando en un proyecto que consisten por una parte en informar, de cómo prevenir, y por otro, de acudir al médico, de concienciación. Queremos llegar a los colegios, a las universidades… a toda la sociedad” apuntaba Marta Moreno. Por otro lado, es importante prestar atención a dos momentos específicos de la vida de la mujer que pueden tener efectos importantes en su salud: el embarazo y la menopausia. Respecto al primero, la preeclampsia y la hipertensión gestacional provocan un riesgo de tres a seis veces mayor de sufrir hipertensión arterial después del embarazo y un riesgo dos veces mayor de padecer cardiopatía isquémica y accidente vascular cerebral. “Desde el mismo embarazo, el hecho de tener algunos problemas, como una diabetes gestacional, ya es un riesgo cardiovascular que no contemplamos o la menopausia precoz, que también es un factor de riesgo y debería incluirse en las historias clínicas” añadía la Dra. Clara Bonanad. En cuanto a la menopausia, produce cambios en el organismo de la mujer que incrementan la probabilidad de que la enfermedad cardiaca aparezca.

El aumento de los niveles de colesterol, del peso y también de los niveles de glucosa en sangre, son los principales cambios ante los que conviene estar alerta. La Dra. Mª del Prado Salamanca, recalcaba que “hay dos puntos especialmente vulnerables: el embarazo y la menopausia. Sin olvidarnos de otras enfermedades muy típicas de las mujeres como el lupus, o la artritis reumatoide que tienen un riesgo cardiovascular”.

Insuficiencia Cardiaca

La insuficiencia cardíaca (IC) es una enfermedad cardiovascular crónica frecuente y muy grave y, aunque el pronóstico de la IC ha mejorado en los últimos años, los enfermos sufren un gran impacto emocional. “El impacto emocional es mucho mayor en las mujeres, sería importante que se ‘recetaran’ una asociación para pacientes, van a encontrarse con personas en las mismas circunstancias, cuidadores, psicólogos… y estos les ayuda mucho” proponía María Teresa San Saturnino.

Sin embargo, es de esperar que la prevalencia de esta patología aumente en los próximos años. Además, los síntomas asociados a la IC repercuten negativamente en la calidad de vida de los pacientes.

La IC afecta en España a alrededor del 2% de la población de 18 años o más, aunque asciende al 9% en mayores de 80 años. En las mujeres, el riesgo de desarrollar insuficiencia cardiaca se incrementa con la edad y llega a ser más frecuente en mujeres que en hombres por encima de los 79 años. “En la campaña de visibilización puesta en marcha por AstraZeneca hay un apartado especial para las mujeres. Debemos hablar al público general desde la infancia, pero clasificar la diferencia entre mujeres y hombres, fisiológicamente no somos iguales. Vamos a ponerle foco para trabajar en esta prevención, generar una cultura y que tenga el mayor alcance posible” declaraba Marta Moreno.

Y es que muchos médicos consideran la IC una enfermedad principalmente de varones, debido a que los factores de riesgo coronario están más presentes en el varón y a que las mujeres son incluidas con menos frecuencia en los ensayos clínicos de IC, la mayor parte de los pacientes con IC en la población general son mujeres. “La insuficiencia cardiaca a pesar de que afecta por igual a hombres que a mujeres, las mujeres tienen una calidad de vida mucho peor; con síntomas más severos, con síntomas depresivos y muy limitantes” añadía la Dra. Mª del Prado Salamanca.

Por otro lado, la carga económica de la IC es importante, suponiendo las hospitalizaciones el mayor porcentaje, frente a los costes de los tratamientos que representan solo una pequeña proporción. Por tanto, se trata de un importante problema de salud pública en países como España, en donde el progresivo envejecimiento de la población ha supuesto un aumento de la prevalencia de esta enfermedad, por lo que la inversión se antoja imprescindible, tal y como manifestaba Marta Moreno. “Invertir en prevención, invertir en un diagnóstico precoz, hace que al final vayamos a ahorrar en costes de hospitalizaciones, tratamientos… gastos sanitarios adicionales que se pueden prevenir”. Asimismo, esta patología puede afectar gravemente a la calidad de vida del paciente, al reducir su independencia y capacidad para realizar actividades cotidianas.

Así pues, la optimización del tratamiento de los pacientes con IC es necesaria no solo para mejorar la calidad de vida, sino también para reducir la morbilidad y la mortalidad. “Sería ideal para los pacientes que cuando salen de un evento de insuficiencia cardiaca, enseñarles a hacer ejercicios dentro de su nueva situación funcional, estilo de vida, alimentación… a potenciar lo importante” proponía la Dra. Mª José Castillo.

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