La lucha invisible

Más de 400,000 personas en España se enfrentan a trastornos alimentarios

El dato es escalofriante: más de 400,000 personas en toda España sufren un TCA (Trastornos de la conducta alimentaria: principalmente anorexia, bulimia y trastorno por atracón). Según datos de la Sociedad de Médicos Generales y de Familia, estos trastornos afectan a una de cada 20 adolescentes en España, situando la edad de inicio a los 12 años. En Ita Diagonal, más del 80% de los pacientes logran el alta tras cumplir sus objetivos de tratamiento.

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Gracias al equipo de profesionales que tratan estas enfermedades y a los testimonios de quienes lo han sufrido, las probabilidades de alcanzar la recuperación son mayores. Hablamos con Paula, paciente del centro, y su con madre, Laura. Y entrevistamos a Andrea Sánchez, directora de Ita Diagonal, un centro especializado en el tratamiento de trastornos de conducta alimentaria (TCA) y la salud mental del adolescente, ubicado en la avenida Diagonal de Barcelona.


¿Qué son los trastornos de conducta alimentaria y cuáles son los factores que pueden contribuir a sufrir estos TCA?

Andrea Sánchez: Los TCA son la expresión de un profundo sufrimiento en la persona, manifestado a través de conductas relacionadas con la alimentación y el cuerpo. Se suele creer que están relacionados con un deseo estético de tener un cuerpo determinado, pero en realidad tienen una base emocional. Los factores que contribuyen a los TCA son multifactoriales, incluyendo la necesidad de controlar variables percibidas como amenazantes, especialmente en la adolescencia. Rasgos de personalidad como el perfeccionismo excesivo, la autocrítica y la necesidad de control también están implicados, al igual que factores sociales y familiares, como una dinámica familiar rígida y exigente.

¿Cuál es el papel del tratamiento profesional en la recuperación?

Andrea Sánchez: Los y las profesionales de la salud mental tenemos un papel fundamental. Ofrecemos un espacio protegido y acompañamos a los y las pacientes para que puedan reconstruirse y comprender mejor sus emociones, encontrando formas saludables de expresarlas. No se trata solo de eliminar conductas sintomáticas, sino de dotar a las personas de recursos para gestionar mejor sus problemas y construir una visión más respetuosa de sí mismas.

¿Cómo apoyáis a los y las familiares desde el centro?

Andrea Sánchez: Las familias son un pilar clave en el proceso de recuperación. Ofrecemos terapia familiar e información psicoeducativa para ayudarles a comprender el TCA y apoyar a sus seres queridos. Además, facilitamos grupos terapéuticos específicos para que las familias compartan experiencias y recursos, y se sientan menos solas en este proceso.

¿Qué programas especializados tenéis en el centro para abordar el bienestar de las personas que acuden a él?

Andrea Sánchez: En Ita Diagonal tenemos varios programas terapéuticos. Contamos con una unidad de hospital de día infantojuvenil, con tres áreas diferenciadas: salud mental general, trastornos de conducta alimentaria y neurodesarrollo. También tenemos programas para adultos con TCA, trastorno por atracón, obesidad y manejo de la ansiedad y la depresión. Todos estos programas se llevan a cabo con un equipo multidisciplinar que incluye psiquiatras, psicólogos, nutricionistas y neuropsicólogos.


¿Qué mitos rodean a los trastornos de conducta alimentaria y qué es importante desmitificar?

Andrea Sánchez: Hay muchos mitos sobre los TCA. No solo son anorexia y bulimia, existen otros tipos de TCA que necesitan visibilidad y tratamiento. Un TCA no implica necesariamente una imagen corporal determinada o un peso específico; muchas personas con TCA tienen un peso normal. Además, los TCA no son exclusivos de mujeres, cada vez hay más casos en hombres. Y lo más importante, un TCA no se elige, no se supera solo con fuerza de voluntad; tiene una base emocional y de sufrimiento.

Fuerza de voluntad y fortaleza emocional es la que ha demostrado Paula, paciente de Ita. Para ella sus mayores desafíos han sido parar los síntomas externos y ceder el control al centro y a su familia, confiando en ellos. “Recuerdo el día en que la báscula desapareció del baño de mis padres; fue un momento muy duro que me hizo darme cuenta de la magnitud del problema. Internamente, el desafío fue enfrentar mis traumas pasados y verbalizarlos, lo cual era muy doloroso pero necesario para sanar”.

¿Ha conseguido el equipo profesional que ese desafío se borrara o se aclarara?

Paula: Sí, el equipo profesional me ha ayudado mucho. Sigo trabajando en mi recuperación, pero ellos me han ayudado a identificar y confrontar mis conductas perjudiciales, a regular mis emociones y gestionar mis relaciones. La guía alimentaria también fue muy útil para sentirme segura y cuidada. Además, el acompañamiento constante de los profesionales sanitarios y las terapias familiares fueron esenciales. Las terapias grupales también me ayudaron a compartir y recibir apoyo de personas que estaban pasando por lo mismo.

¿Qué ha sido lo más útil para ti en tu proceso de recuperación en Ita Diagonal?

Paula: La terapia grupal fue esencial, pero también otras cosas como leer libros de psicología, pedir ayuda a profesionales, amigos y familia, la música, escribir sobre mis sentimientos y seguir mi pasión por el teatro. Todo esto me dio fuerzas para seguir luchando y encontrar un haz de luz en medio de la oscuridad.


¿Qué mensaje querrías compartir con otras personas que están pasando por tu mismo proceso?

Paula: Más que un mensaje, compartiría consejos. Es un proceso muy duro, pero vale la pena. Es como un viaje al centro de ti mismo y de vuelta al mundo real, liberándote de las cadenas que te impiden ser auténtico. También es importante tener un círculo social seguro y pedir ayuda cuando lo necesites. Compartir el sufrimiento con amigos cercanos y otros pacientes puede ser muy útil.

El tercer pilar en el que se asienta el tratamiento de las y los pacientes es la familia, que sufre de la misma manera las consecuencias de un TCA. Para Laura, la madre de Paula, “la experiencia es durísima, llena de sufrimiento y aprendizaje conjunto. Al principio, pasas por una fase de negación y culpa, pero luego aceptas el problema y te pones manos a la obra. El mayor desafío es sostener el dolor de tu hija y no traspasarle tu propio sufrimiento, además de conciliar estudios, trabajo y tratamiento. También enfrentamos la incomprensión de la gente de alrededor y buscamos apoyo en otras familias y profesionales. Mantener la calma, paciencia, comunicación, coherencia y sentido del humor son fundamentales”.

¿Qué consejos daríais desde la perspectiva familiar?

Laura: Buscar un buen guía como Ita Diagonal fue crucial. Nos apoyaron con información, charlas con otras familias, terapias familiares y nos dieron confianza para depositar en ellos gran parte de la responsabilidad. Es una lucha de fondo que requiere mucha paciencia, comunicación y amor.

¿Cómo os ha ayudado Ita Diagonal en todo este proceso?

Laura: Ita se convirtió en nuestro mapa, guiándonos con un equipo terapéutico, nutricionista y psiquiatra. Nos sentimos muy acompañados por el centro, especialmente por las terapeutas de Paula. Ita fue nuestra gran aliada, confiamos plenamente en ellos y sus decisiones, lo cual fue crucial para el tratamiento.

Los trastornos de conducta alimentaria son un problema social que necesita un abordaje integral con recursos especializados que den apoyo a las personas que lo sufren y sus familias para que puedan disfrutar de su propia vida de una manera plena. Paula y Laura son ejemplos de que con un proceso de cuidados se puede conseguir. Buscar ayuda es el primer paso, y es fundamental.

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