Pueblos bonitos, naturaleza y vino: ¡Ya tienes tu primer planazo del otoño!
¿Y si este fin de semana cambias la ciudad por un camino entre viñedos, una bodega con historia y una copa de vino madrileño? La Comunidad de Madrid esconde cuatro territorios vitivinícolas perfectos para una escapada. Y ahora, además, una nueva plataforma de enoturismo permite diseñar el plan a tu medida.
Pueblos bonitos, naturaleza y vino: ¡Ya tienes tu primer planazo del otoño!
¿Y si este fin de semana cambias la ciudad por un camino entre viñedos, una bodega con historia y una copa de vino madrileño? La Comunidad de Madrid esconde cuatro territorios vitivinícolas perfectos para una escapada. Y ahora, además, una nueva plataforma de enoturismo permite diseñar el plan a tu medida.
El final del verano no quiere decir que se acaben las escapadas y los planes apetecibles. Este otoño, nos hemos propuesto descubrir el lado más vinícola de la Comunidad de Madrid. Y hay una buena razón para hacerlo ahora. Porque, dentro del programa Pueblos con Vida, la Comunidad de Madrid acaba de destinar un millón de euros para modernizar y promocionar a las 21 bodegas que cuentan con proyecto de enoturismo. El objetivo es impulsar el enoturismo como atractivo turístico y como motor económico y, para ello, han lanzado una nueva plataforma digital de enoturismo que nos permite descubrir sus bodegas y organizar escapadas a medida: puedes elegir la zona que más te apetezca, cuánto tiempo tienes y hasta cuánto quieres gastar.
Tu escapada, a la carta
¿Tienes solo un día o todo un fin de semana? ¿Te apetece darte un capricho o prefieres una visita económica? El buscador nos lo pone facilísimo porque permite localizar bodegas y experiencias por zona, duración de la visita o presupuesto.
Una forma muy práctica de decidir entre una ruta improvisada con amigas, un plan de pareja o ese sábado que quieres convertir en algo especial. Y, una vez elegida la experiencia, la tecnología también ayuda a conocer el destino porque la plataforma incorpora mapas en tres dimensiones y visores de realidad aumentada de las bodegas, para explorar los espacios y tener información de la visita de antemano.
Cuatro destinos, cuatro formas de entender el vino
La Comunidad de Madrid cuenta con cuatro grandes zonas vitivinícolas: Arganda del Rey, Navalcarnero, San Martín de Valdeiglesias y El Molar. Y aunque todas comparten la pasión por el vino, cada una tiene su propio paisaje, sus variedades y su manera de vivir el enoturismo.
Arganda del Rey es una buena opción para quienes quieren combinar vino, gastronomía y patrimonio. Es la mayor de las cuatro zonas y sus viñedos se extienden por el entorno de los ríos Tajuña y Jarama. Aquí mandan variedades como la Tempranillo y la Malvar y las visitas permiten descubrir mucho más que una bodega: hay museos, catas, paseos por los viñedos e incluso experiencias en las que puedes elaborar tu propio coupage y llevártelo a casa. Un plan perfecto para pasar el día sin prisas y terminar alrededor de una buena mesa.
Para una escapada de naturaleza, San Martín de Valdeiglesias juega con ventaja. Al oeste de la Comunidad, el viñedo aparece entre montes, pinares y paisajes de granito, con la Sierra de Gredos como telón de fondo. La Garnacha y el Albillo Real son algunas de las variedades protagonistas y las experiencias van desde recorrer los viñedos y conocer las bodegas hasta disfrutar de una cata bajo las estrellas. Porque aquí el vino también se disfruta al aire libre.
Navalcarnero propone otro viaje en el tiempo. Su tradición vitivinícola se remonta a la Edad Media y todavía hoy las antiguas bodegas y cuevas excavadas bajo las viviendas forman parte de la identidad del municipio. Es una zona perfecta para combinar una visita cultural por el casco histórico con una degustación y descubrir cómo el vino ha estado ligado durante siglos a la vida de sus habitantes.
Y al norte encontramos El Molar. Aquí el paisaje se vuelve más serrano y los viñedos, situados en zonas de mayor altitud, conviven con pequeñas bodegas, muchas de ellas de carácter familiar. Son producciones más limitadas y vinos con una personalidad marcada por la frescura, una propuesta diferente para quienes quieren salirse de las rutas más conocidas y descubrir otra cara del vino madrileño.
Elijas el destino que elijas, descubrirás que para salir de la rutina no hace falta ir muy lejos. Basta con cambiar de paisaje durante unas horas, descubrir una bodega que no conocías y dejar que el otoño haga el resto.