Dos pueblos de Madrid que quizá no conocías y que te van a sorprender

A poco más de una hora de Madrid, Nuevo Baztán y Colmenar de Oreja esconden historias de reyes, sueños ilustrados, palacios, plazas porticadas y antiguas bodegas. Ambos, incluidos en el programa Pueblos con Vida de la Comunidad de Madrid, son dos destinos perfectos para una escapada llena de curiosidades, tesoros patrimoniales y tradiciones que siguen muy vivas.

Toca despedirse del verano, sí, pero eso no significa que tengamos que dejar atrás los viajes y las ganas de descubrir nuevos lugares en los que desconectar y poner un punto y aparte a la rutina. Al contrario: con el cambio de estación llega una época perfecta para las escapadas, para bajar el ritmo y para redescubrir destinos que tenemos mucho más cerca de lo que pensamos.

Y es que hay un Madrid que empieza cuando dejamos atrás el ruido de la capital. Un Madrid de caminos entre viñedos y olivares, de plazas históricas, ríos y pueblos. Es el Madrid rural, que todavía guarda rincones capaces de sorprender incluso a quienes creen conocer bien esta región.

Ciclamadrid - ©Comunidad de Madrid
Ciclamadrid -©Comunidad de Madrid

Entre esos territorios destaca Las Vegas y la Alcarria madrileña, una comarca del sureste de la Comunidad de Madrid donde naturaleza, patrimonio y tradición se dan la mano. Los ríos Tajuña, Tajo y Jarama han dibujado un paisaje fértil y diverso, mientras que sus pueblos conservan iglesias, palacios, antiguas fábricas y bodegas que cuentan, a su manera, la historia de este rincón de Madrid.

Aquí caben muchos planes: rutas en bicicleta, paseos por la naturaleza, piragua por el Tajo o incluso disfrutar de los últimos baños de la temporada en la playa de los Villares, una de las menos conocidas. Pero también hay espacio para descubrir patrimonio. Chinchón y Aranjuez son quizá los nombres más famosos, los que acaparan mayor número de visitantes, pero en esta parte del mapa madrileño hay dos pueblos que puede que no sean tan renombrados, pero desde luego sí muy recomendables para quienes quieren descubrir lugares con personalidad, historia y ese agradable efecto de “¿cómo no había venido antes?”: Nuevo Baztán y Colmenar de Oreja. Dos pueblos diferentes, pero unidos por algo esencial: ambos demuestran que la Comunidad de Madrid tiene mucho más que ofrecer cuando uno se atreve a salir de los destinos de siempre.

Nuevo Baztán - ©AytoNuevoBaztan_Comunidad de Madrid
Nuevo Baztán - ©AytoNuevoBaztan_Comunidad de Madrid

Nuevo Baztán: viajar al siglo XVIII sin salir de Madrid

El viajero que llega a Nuevo Baztán irá de sorpresa en sorpresa, empezando por la de descubrir que detrás de sus calles hay un auténtico proyecto de modernización de la España del siglo XVIII.

La historia comienza con Juan de Goyeneche, que imaginó algo mucho más ambicioso que una simple localidad: un complejo agrícola e industrial capaz de atraer trabajadores cualificados y fabricar productos muy demandados en aquella época. Hubo fábricas de paños, licores y vidrio soplado, además de otras actividades vinculadas a la producción de jabones, sedas y tejidos.

Nuevo Baztán - ©AytoNuevoBaztan_Comunidad de Madrid
Nuevo Baztán - ©AytoNuevoBaztan_Comunidad de Madrid

Para hacerlo realidad contó con el arquitecto y escultor barroco José Benito de Churriguera, que diseñó un conjunto organizado alrededor del palacio, la iglesia y las plazas, junto a viviendas y edificios industriales. El resultado fue uno de los proyectos urbanísticos e industriales más avanzados de su tiempo y un precedente de las futuras reales fábricas borbónicas.

Nuevo Baztán - ©ELEQUIPO_Comunidad de Madrid
Nuevo Baztán - ©ELEQUIPO_Comunidad de Madrid

Hoy, tres siglos después, lo mejor es simplemente caminar. El Palacio de Goyeneche y la iglesia de San Francisco Javier forman el corazón monumental de la localidad y el punto perfecto para empezar la visita. El conjunto, con sus plazas, antiguas fábricas y fuentes, conserva una sobria elegancia que invita a imaginar cómo sería la vida en aquella villa durante su época de esplendor. El Palacio acoge, además, el Centro de Interpretación y la Oficina de Turismo, una buena puerta de entrada para comprender la historia del lugar.

Nuevo Baztán tiene además un pequeño encanto cinematográfico. Sus calles han servido como escenario para películas como El Zorro, El Regreso de los Siete Magníficos o Los Tres Mosqueteros, y también aparecen en el videoclip de La isla bonita de Madonna.

Y si después de conocer su patrimonio apetece estirar las piernas, merece la pena acercarse a su entorno natural, entre olivares, encinas y almendros, o seguir la senda de Valmores, que parte del casco histórico. Es la combinación perfecta: un paseo por la historia y, después, un poco de paisaje para bajar el ritmo.

Colmenar de Oreja: piedra, vino y una plaza para quedarse

Si Nuevo Baztán sorprende por su historia industrial, Colmenar de Oreja lo hace por la fuerza de su paisaje urbano y por una identidad profundamente ligada a la piedra y al vino.

Situada en el sureste madrileño y con el Tajo marcando el límite sur de su territorio, la localidad forma parte de las Villas de Madrid y posee un conjunto histórico declarado Bien de Interés Cultural. Es uno de esos lugares en los que conviene olvidarse del mapa y dejarse llevar por las calles.

Colmenar de Oreja, Fuentes de Zalacatín - ©Belen Imaz_Comunidad de Madrid
Colmenar de Oreja, Fuentes de Zalacatín - ©Belen Imaz_Comunidad de Madrid

La protagonista indiscutible es su Plaza Mayor, una espectacular plaza porticada del siglo XVIII que se levanta sobre el barranco del Zacatín. Más que una plaza bonita, es uno de esos espacios que explican por sí solos la personalidad de un pueblo: lugar de encuentro, de paseo y de conversación, con terrazas en las que sentarse a observar cómo transcurre la vida.

Pero Colmenar de Oreja tiene mucho más que una plaza. Sus canteras de piedra caliza fueron fundamentales para la construcción de edificios y palacios de Madrid y Aranjuez, mientras que sus bodegas subterráneas hablan de otra de las grandes señas de identidad de la localidad: el vino. El paisaje de los alrededores, salpicado de olivares y viñedos, ayuda a entender esa relación entre territorio, agricultura y cultura que todavía se respira en la villa.

Colmenar de Oreja - ©Comunidad de Madrid
Colmenar de Oreja - ©Comunidad de Madrid

Para completar la visita, hay dos imprescindibles: perderse por el casco histórico y acercarse al Museo Ulpiano Checa, dedicado al artista nacido en la localidad. Y, si se quiere conocer mejor la historia y los rincones menos evidentes, una visita guiada desde la Oficina de Turismo puede convertir el paseo en un auténtico viaje por el pasado de Colmenar.

Esta ruta por Colmenar de Oreja y Nuevo Baztán nos demuestra que no hace falta recorrer grandes distancias para descubrir lugares sorprendentes e inesperados. Además, los dos forman parte del programa ‘Pueblos con Vida’ de la Comunidad de Madrid, una iniciativa que busca revitalizar los municipios de menos de 20.000 habitantes, impulsar su desarrollo económico y social y hacer de ellos lugares atractivos para vivir, trabajar y emprender.

Colmenar de Oreja, Museo Ulpiano Checa - ©ASF_Comunidad de Madrid
Colmenar de Oreja, Museo Ulpiano Checa - ©ASF_Comunidad de Madrid

El programa, que reúne a 142 municipios y beneficia potencialmente a más de 600.000 habitantes, incluye actuaciones dirigidas a fijar y atraer población, impulsar el empleo, mejorar la estética de los pueblos y preservar el Patrimonio Histórico y Artístico, con el objetivo de salvaguardar el carácter y la historia de los municipios.

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