Viajamos hasta Latinoamérica junto a Carolina Herrera de Báez

Carolina Herrera de Báez viaja por Latinoamérica de la mano de Discovery Home Health para grabar una nueva serie documental, en la que ha rememorado el recorrido olfativo de su última fragancia, CH Grand Tour.

Mamen Ruiz Puertas

Desde niña está acostumbrada a viajar de un lugar a otro del mundo. En esta ocasión, la directora creativa de las fragancias CH, ha querido rendir culto al arte de viajar, en un trayecto que le ha llevado a Colombia, Brasil y México. Un recorrido, sin prisas, donde su equipaje ha dado cabida a todas las emociones que provocan contemplar el paisaje desde la ventanilla de un tren, un paseo por los cafetales en plena tormenta, explorar flores desconocidas o deleitarse en una cata de chocolate. Un viaje por los sentidos que le ha servido para grabar en su memoria olfativa nuevas historias que contar a través de sus perfumes.

¿Cuándo nació tu pasión por viajar?

De pequeña. Soy muy aventurera. Si me dices, «vámonos de viaje en cuatro días», yo me apunto. Ya puede ser una escapada de trabajo, amor, aventura o placer que, si me divierte, me voy. No me da ninguna pereza desplazarme.

¿Y qué buscabas en este recorrido por Brasil, Colombia y México?

Disfrutar de la esencia de viajar por viajar. Escuchar música, ver paisajes increíbles, saborear la comida, descubrir nuevos olores… Era una experiencia para agudizar los sentidos.

Haznos ir a estos tres países y dime qué imagen, sonido, sabor, olor y tacto se te han quedado grabados…

El olor, sin duda, el café en Colombia. También en este país, el tacto de los tejidos y alfombras que trabajan artesanalmente con técnicas ancestrales, en las que utilizan yutes, lanas y sedas fascinantes. El sabor, México. No hay nada como el picante. Y el sonido, Brasil. La música brasileña, con la samba, tan femenina y sensual… Y en cuanto a la vista, es difícil de decir cuál, pero quizás, una tormenta tropical en Manizales, Colombia. De repente, cayó una tromba salvaje y en un minuto se llenó el caudal de un río que estaba seco. ¡Fue algo increíble!

¿Qué medio de transporte prefieres?

El avión, porque es el más rápido, pero me entusiasma navegar. De todas formas, soy muy fan del coche, además, me encanta conducir. He hecho la Ruta 66, de costa a costa en Estados Unidos, y en una ¡roulotte! Fue como un trueque. Entonces vivía en California y trabajaba en el cine. Me pagaron en especie, dejándome el equipo de rodaje con el que vine a España a rodar el documental “Maletilla”.

¿Cuál es tu mejor compañero de trayecto?

Si es un viaje de relax, un libro. Cuando es cultural, con mi familia, pero si es un road-trip, con mi marido. Para un viaje de aventura, sin duda, con mi mejor amiga.Dime uno que consideres inolvidable.Mi primero de aventura, con mi amiga, a India. Recorrimos todo el país en autobús y en coche, durante un mes. Fue un punto y aparte para descubrir que se puede viajar de muchas formas.Un destino que aún tengas pendiente.Japón, con mi marido, durante tres semanas. Lo hablamos el año pasado pero no sabemos aún cuándo lo podremos hacer… (risas).

¿Recuerdas algún viaje especial con tu familia?

Muchos. Uno es el que hacemos siempre en Navidad a República Dominicana. Allí nos reunimos toda la familia en la casa que tienen mis padres y es divertidísimo reencontrarnos.

¿Cuál es tu destino preferido?

Nueva York, es mi ciudad favorita. Eres de las que vas ligera de equipaje…Depende. Cuando era joven lo hacía con una maleta pequeña, ahora voy con la misma maleta, ya sea para una semana o un mes.

¿Llevas equipaje de mano?

Sí, siempre meto una bufanda porque en el avión soy muy friolera. También un libro, el iPad, mi agenda y un cuaderno con un bolígrafo y un lápiz.

¿Planificas las escapadas?

Sí, desde que nacieron mis hijos. Antes no, de hecho, ni siquiera planificamos nuestra luna de miel. No teníamos fecha para marcharnos. Pasaron dos semanas de nuestra boda y dijimos: salimos mañana. Lo único que sabíamos era que queríamos ir a Italia, a Sicilia. Al día siguiente llegamos al aeropuerto de Barajas, compramos los billetes y despegamos. Allí alquilamos un coche y nos dedicamos a recorrer Italia.