Timmy, como le llama casi todo el mundo, nunca decepciona en la alfombra roja. Una sudadera de Louis Vuitton con 3.000 cristales de Swarovski le ha llevado a convertirse en uno de los hombres mejor vestidos del planeta. | Vera Anderson / GETTY

Timothée Chalamet: "¿Una estrella? Solo soy un actor, la suma de suerte y buenos consejos para no encasillarme”

Comprometido con causas como la ecología o el feminismo, el americano de padre francés vuelve a bordarlo en 'La crónica francesa', de Wes Anderson. El joven de 'Call me by your name' (2017) se ha convertido en el hombre del momento.

Ester Aguado

Con 25 años, es una de las estrellas más cotizadas de su generación. Con su cabeza bien amueblada y una energía arrolladora, el actor de 'Mujercitas', 'The King', 'Dune' o la esperada 'No mires arriba' (24 diciembre, Netflix, junto a Leonardo DiCaprio y Jennifer Lawrence) es un valor seguro. Hablamos con el simpático y polifacético neoyorquino (empezó con un canal de videojuegos en Youtube) tras el estreno de 'La crónica francesa', la nueva película de Wes Anderson. 

Tu carrera ha despegado como un cohete, ¿puede distraerte el hecho de ser alguien tan popular?

La clave está en centrarse en el trabajo, en desafíos que requieren la preparación de cada músculo, en serio. Mira, ahora estoy interpretando a Willy Wonka (precuela de “Charlie y la Fábrica de Chocolate”), que es un gran desafío musicalmente y tengo que aprender todo tipo de habilidades nuevas, esa es la gracia salvadora para mí. Lo duro fueron los 18 meses de la pandemia en casa, tirado en el sofá. ¿Mi relación con la fama? Estoy en ello: en los días malos, acumulo tensión y en los buenos, crecimiento.

El joven de 25 años nació en Nueva York, de padre francés. Le llaman el nuevo Johnny Depp. | Julian Ungano/Cartier

¿Qué te sedujo de la película de Wes Anderson?

Me habían contado que sus rodajes eran súper diferentes, ya que se encarga de crear una gran química entre la gente. Pude comprobarlo en Angouleme, donde rodamos “La crónica francesa”, la historia sobre la vida de un periódico fundado en Francia por un norteamericano en 1960. Todos dormíamos en el mismo hotel y cenábamos juntos por las noches. Y, para un joven actor como yo, fue una suerte encontrarse con gigantes como Bill Murray (¡cuidado con sus bromas!) y Tilda Swinton tan relajados, ilusionados e, incluso, acompañados de sus familias. Me gustó tanto la atmósfera como la exigencia del director, que era capaz de hacerte repetir cuarenta veces la misma escena... fue apasionante.

Bueno, uno no comparte cama con la gran Frances McDormand todos los días...

¡Qué experiencia tan valiosa fue para mí poder trabajar con ella a una edad tan joven! Ella acababa de rodar la premiada “Nomadland” cuando vino a vernos. El elenco es brutal, ya me avisó Wes en un mail un par de semanas antes de empezar: yo tenía que ser una tecla más, ni desaparecer ni sobresalir, como Ralph Fiennes en “El Gran Hotel Budapest”. Servir de vehículo a su hermoso lenguaje escrito.

Timothée, junto al director Wes Anderson y la actriz francesa Lyna Khoudri, en Cannes. | @disney

En esta película encarnas a Zeffirelli, líder del movimiento estudiantil, ¿también eres militante en la vida real?

No milito porque sea actor, sino porque es una necesidad. Nuestra generación ha heredado un mundo fracturado económica, política y también ecológicamente y tenemos que unirnos para luchar. Debemos pelearnos por la justicia racial, medioambiental o económica.

¿Qué figura te sirve de inspiración?

Me asombró la fuerza de Amanda Gorman cuando leyó su magnífico poema en la investidura del presidente Joe Biden, delante de políticos despreciables como Mike Pence. Es una de las jóvenes voces más inspiradoras de ahora. Pero hay muchos activistas anónimos que luchan en la sombra por causas en las que creen para cambiar el mundo.

Lo que más te gusta de tu generación es...

Como nací el 27 de diciembre de 1995, estoy entre los millennials y la generación Z. Me siento ciudadano del mundo, ahora estamos todos conectados, da igual donde vivas. Tras rodar con Wes, me fui a Budapest a trabajar y me impresionó ver hasta qué punto las aspiraciones de la juventud allí eran idénticas a las de los jóvenes de Nueva York o de París.

Y lo que menos te gusta...

Aún no estoy preparado para responder, necesitaría algunos años más para mirar atrás...

¿Y qué aporta el cine a la sociedad?

Profesionales sensacionales como George MacKay (“1917”), Barry Keoghan (“El asesinato de un ciervo sagrado”) o Taylor Russell, con quien acabo de trabajar en la película de terror de Luca Guadagnino, “Bones&All”. Sin olvidar a Anya Taylor-Joy, que estuvo formidable en “Emma” y en “Gambito de dama”. Tengo la impresión de que somos una generación de grandes trabajadores: nos empleamos a fondo cuando aterrizamos en un papel.

¿Tu nominación al Oscar fue un trampolín o un regalo envenenado a tu edad?

Ser nominado por “Call me by your name” le dio un empujón a mi carrera. Al principio, representaba obras de teatro y soñaba con pillar un papel en una serie para una cadena americana como HBO. Pensaba que era el Santo Grial para un joven de mi generación. La nominación fue una presión, pero recuerdo esa aventura junto a Saoirse Ronan con cariño.

Su hermana, Pauline (con jersey a rayas), protagonista de la nueva y divertida serie de HBO Max, 'La vida sexual de las universitarias'. | HBO Max

¿Tu próximo reto?

¡Rodar una película en francés! Me encanta el cine de Mati Diop, Audiard y Ozon. Y del canadiense Xavier Dolan. Hablo francés peor que mi hermana, Pauline, que vive en París. Ella es actriz y acaba de rodar una serie (“The Sex Lives of College Girls”, para HBO Max) en Los Ángeles. Estoy muy orgulloso de ella.

¿Qué papeles te hacen avanzar?

Más que un papel, estoy buscando un nuevo sentimiento, algo que me dé miedo. Y espero retomar pronto mi primer amor, el teatro: en Londres interpretaré “4000 Miles” (The Old Vic), una comedia dramática de Amy Herzog, que tuvimos que parar por la pandemia.

Timothée encarnará a Wonka en la precuela de la 'Charlie y la fábrica de chocolate'. | @tchalamet