Scott Eastwood se estrena como protagonista

El cuarto de los ocho hijos del mítico director se estrena en “El viaje más largo”. Un drama romántico basado en el bestseller de Nicholas Sparks, donde el californiano hace de cowboy, con carisma y mucho, mucho encanto.

Esther Aguado | Woman.es

Es su primer papel protagonista, aunque debutó bajo la batuta de su progenitor, el gran Clint Eastwood, hace nueve años (“Banderas de nuestros padres”, 2006).

Se ha tomado su tiempo, sí, pero 2015 es su momento: tras aparecer en “Corazones de acero”, junto a Brad Pitt, ahora protagoniza, a las órdenes de Oliver Stone, el thriller sobre el agente de la CIA que filtró documentos a la prensa (“Snowden”). Sin embargo, el papel que te llegará al alma es el de Luke, en “El viaje más largo”.

No te pierdas a este jinete de rodeos que se enamora de una aspirante a galerista, la joven Britt Robertson (“La cúpula”). Le va como anillo al dedo, no solo porque la mayor parte de sus 29 años los pasó cual cowboy en el rancho californiano de su padre, sino porque Scott es igual de romántico, caballeroso y luchador que su protagonista.

Además, ¿quién es capaz de renunciar a una bonita historia de amor?

¿Fue tu padre el que te animó a ser actor?

A él no le importaba si yo me metía a fontanero o a actor... solo me dijo: «Hagas lo que hagas, hazlo bien. Sé humilde, trabaja duro, di la verdad y sé puntual.» Uno no se puede tomar a Hollywood, ni a uno mismo, demasiado en serio.

¿Qué has aprendido al trabajar con tu padre?

A escuchar y contar las historias a través de los gestos. Muchos actores necesitan hacer algo todo el tiempo, pero a veces las cosas más simples son las más eficaces. ¿Y de mi madre? A ser honesto y sensible.

Te ha costado sangre y sudor triunfar en esto...

Algunas veces, el mejor actor no es el que consigue el papel. Así es el mundo en el que vivimos. No estoy en esto para ser famoso, sino porque me gusta contar historias ya sea como actor, director o productor. Crecí amando el trabajo de mi padre y las grandes películas como “Star Wars”...

En “El viaje más largo” encarnas a un jinete de rodeo que se enamora de una joven que quiere ser galerista en Nueva York. ¿Crees en las almas gemelas?

¡Cien por cien! El mundo sería un lugar muy triste si no existieran... Pero también en el sacrificio. En la vida real, el amor hay que trabajárselo día a día.

¿Te identificas con Luke, el protagonista?

Sí, porque me crié en el norte de California, que es muy rural, en el rancho que tiene mi padre allí. Crecí montando a caballo y pescando. Soy un chico de campo, es donde soy más feliz, lo llevo en mi sandre, en el ADN.

Se te ve fuerte, ¿sigues algún tipo de dieta o entrenamiento?

Soy muy activo, me encanta trabajar y mi padre me inculcó desde bien pequeño un estilo de vida muy sano. A él le ha funcionado bastante bien, ¿no? Quién diría que ya tiene 85 años (risas).

¿Y no te asustan los toros?

Soy un adicto a la adrenalina y eso es lo que me atrajo del papel de Luke. Aunque nunca me había subido encima de un toro, crecí junto al ganado y sé que los toros pueden sentir tu miedo, así que debes dejarles claro que tú eres el macho alfa. Así se calman. Pero he de confesar que cuando me senté sobre Rango, el toro quinto clasificado del mundo, me cagué (risas). Esos ocho segundos se hacen eternos...

¿Fue un reto grabarla?

Cada película tiene sus desafíos y los momentos emotivos fueron mucho más difíciles que los de acción, te lo aseguro.

¿Tú también eres un chico de la vieja escuela, como Luke?

Totalmente, y soy muy romántico. Y es complicado para mi generación, atada siempre al móvil... Pero yo tengo palabra. Si te digo, te acompaño a las ocho, allí estoy caiga quien caiga. No llevo flores en la primera cita para no asustar a la chica, pero sí que me la llevaría a acampar en una playa bajo las estrellas en Hawái... ya en la segunda (risas).

Un día perfecto sería...

Sin madrugar, sin teléfono, pescar o jugar al golf... o hacer jiu-jitsu o volar en helicóptero, ¡tengo tantas aficiones!