Salma Hayek: "Necesitamos perspectiva de mujer. Nuestra voz puede salvar el mundo"

Tiene una sonrisa franca y abierta y su actitud irradia pasión. La actriz nos desvela su compromiso a través de la organización de Gucci Chime for Change, de la que es cofundadora.

Mayka Sánchez | Woman.es

En su elegante suite del madrileño hotel Ritz, Salma Hayek me recibe tempranísimo y puedo jurar que es el encuentro más prosaico que nunca tuve con una celeb, mucho menos con una estrella de Hollywood. Recién salida de la ducha, no ha dormido nada (está visiblemente nerviosa porque es la Reina Doña Letizia quien le entrega el Premio WOMAN por su labor humanitaria), aparece sin una pizca de maquillaje, descalza. Cómo puede ser, entonces, que esté tan guapa y despliegue semejante potencial de energía. Misterio. Es como un huracán, simpática, cercana, curiosa. Ha venido con su niña, la pequeña Valentina Pinault, y sus padres, quienes aprovechan esta mañana para visitar Madrid.

Tras la sesión, nos quedamos solas, pedimos un pulpo y una ensalada para comer en la habitación mientras charlamos sobre Chime for Change, la iniciativa de Gucci por la que WOMAN ha elegido a Salma como una de las tres galardonadas de esta primera edición de nuestros premios.

Gucci pertenece al grupo Kering, una de las compañías más poderosas del mundo de la moda (en la que también se cuentan firmas como Bottega Veneta, Stella McCartney, McQueen o Saint Laurent). Al frente, su presidente, François-Henri Pinault, pareja de Salma desde 2006 y su esposo desde que se casaran en 2009, el día de los enamorados. El compromiso de esta pareja con la sociedad va mucho más allá de lo que pensaba, incluso en el mundo Chime for Change (chimeforchange.org/es/).

Antes de esta iniciativa, el grupo Kering ya trabajaba por la igualdad de género. "Hace cinco años, mi marido ya había desarrollado otra iniciativa, The Kering Foundation, en la que con un presupuesto muy serio se apoyan los derechos de las mujeres en distintas partes del mundo. No es muy conocida, porque ya tiene fondos económicos, no hay que crearlos, y se trabaja directamente con ONGs para resolver los problemas, es decir, no para crear conciencia. Por otra parte, Gucci tenía un programa de apoyo a las mujeres con cortometrajes, largometrajes y documentales. Por ejemplo, produjo "Flor del desierto", una película que cuenta la historia real de Waris Dirie, una modelo que sufrió mutilación genital. La ablación es un problema muy serio, y trabajamos muy duro porque en Europa, en Francia o Inglaterra, por ejemplo, es aterrador mientras que la gente piensa que se limita a África. Además, Gucci también premiaba durante el Festival de Cannes, Kering es uno de los patrocinadores y se va a hacer una labor importante para fomentar la igualdad de la mujer en el cine."

¿Cómo se gestó Chime for Change y qué papel desempeñaste en su creación?

Nos dimos cuenta de que mucha gente tenía la inquietud de ayudar pero no sabía cómo, en qué ONG confiar... En Chime involucramos a más de 120 ONGs, al sector privado (compañías como Kellogg's, o figuras como Melinda Gates, la esposa de Bill Gates), entidades gubernamentales y el mundo del entretenimiento. Es la primera vez que todos trabajan juntos para facilitar el camino a la gente que quiere ayudar. La tecnología es clave para dar información de los problemas de la mujer en cada parte del mundo sobre tres temas: educación, salud y justicia. Así puedes saber qué está pasando, dónde está pasando, qué ONGs están operando sobre el tema, ayudar y hacer el seguimiento. La manera de transformar el mundo es cambiando nosotros, y no es cuestión de dinero, pues lo que algunos consideran muy poco, puede mejorar la vida a alguien.

¿En qué proyecto te encuentras más involucrada ahora mismo?

Me preocupa la situación de las niñas en la India. También me apasiona una incubadora muy económica que ha inventado una mujer y que puede reducir visiblemente el número de muerte de los neonatos que vienen al mundo en malas condiciones. Hace años participé en una campaña de Unicef e hice un viaje a lugares remotos. Te das cuenta de la gravedad, pues si se consigue llevar vacunas, no vale de nada, pues no hay donde enchufarlas. Ahora mismo estoy muy centrada en los campos de refugiados sirios. Hay que ayudarlos tanto a ellos como a los países que los están acogiendo. Ni Líbano, ni Turquía ni Jordania tienen petróleo, son países con sus propios problemas. Si no ayudamos, esos niños que llegan son abandonados. Si la gente no ve futuro, se pierde.

Tu hija Valentina Pinault, que te acompaña en este viaje, ¿se da cuenta de toda tu labor?

Es consciente de la importancia de pelear por los derechos de la mujer y que hay guerras, pero con siete años no debe enterarse de todos los problemas del mundo. Hace un par de años ella quería irse a dormir a la hora de los adultos, y como no la dejaba, me decía: "Bueno, mamá, tú peleas por los derechos de la mujer, per ¿quién pelea por los derechos de los niños? ¡Aquí no hay igualdad!." Entiende bastante más de lo que imagino.

¿Y ella es consciente de que la Reina de España entregará el Premio WOMAN a su madre por esta labor?

Casi nunca llevo a Valentina a ningún acto. Pero para mí era importante que vea que la Reina de España nos entrega un reconocimiento a nuestros esfuerzos. Porque Chime le quita tiempo a Valentina, sacrifico mucha dedicación a mi familia.

Por suerte tienes el apoyo de tu esposo y de tus padres...

Mi marido es el héroe más grande del mundo. Es excepcional lo que está haciendo por las mujeres. El grupo Kering es la única que entrena a su equipo en tres países para detectar problemas de violencia doméstica entre sus empleadas. ¿Sabías que muchas mujeres pierden su empleo por faltar a su puesto debido a los malos tratos? Cuando las golpean, faltan sin dar el motivo y son despedidas. Gracias a este entrenamiento, los compañeros pueden detectarlas y, con discreción, ayudar a las víctimas a superarlo, incluso reposicionarlas en otra ciudad.

De manera más lúdica, también has producido una cinta de animación que habla sobre la tolerancia, basada en el libro del poeta Jalil Gibran "El profeta", sobre la amistad de una niña y un profeta que cumple arresto domiciliario por el contenido de su obra.

Sí, estoy muy orgullosa de esta película, es bellísima, diferente a todo lo que haya visto antes. Las ilustraciones son maravillosas y la dirige el cineasta de "El Rey León", Roger Allers. Yo veía este libro cuando era niña, al lado de la cama de mi abuelo, así que es un proyecto muy personal.

Aún no está estrenado, pero... ¿Habéis hecho algún test para ver la respuesta de los niños?

Es impresionante. Estos tests se hacen en grupos de niños de 10 a 17 años, y comentan el film unos 20 o 30 minutos. En el caso de "El profeta", llevábamos 2 horas y media y ¡tuvimos que pararlos! La mayoría decían que no podían compararla con ninguna otra. Según decían, les hacía pensar. Y sentir. Mucha gente llora al verla, ¡pero no es triste!

Me da la impresión de que has invertido mucho tiempo en sacar adelante "El profeta".

Llevo cuatro años trabajando en ella, y me ha comido la vida. ¿Y sabes qué? Mereció la pena. Mi hija la vio y después escribió un poema muy hermoso sobre el espíritu humano. Con siete años. Y esa es la reacción de los niños que la ven. Les hace pensar y comunicarse con sus padres.

También tienes otras tres películas como protagonista en la recámara...

Un filme de Mateo Garrone, "Tale of Thales". Y también el drama político "September of Chirac", sobre el cambio político en Irán en 1979, del Sha al Ayatolá. Yo interpreto a una mujer iraní judía, casada con un joyero al que da vida Adrian Brody. Debido al cambio, nuestra posición social se convierte en un crimen. Y, por último, una comedia, "How to make love like an english man", con Pierce Brosnan y Jessica Alba.

¿Cómo te da tiempo a todo?

¡No me da! Como ves, no duermo y voy siempre cansada.

Y eres una presencia frecuente en los desfiles desde que empezaste a salir con tu esposo. ¿Cómo adaptas las tendencias que ves en las maniquís a tu cuerpo, que es el de una mujer real con curvas?

La pasarela es la pasarela. Lo que se ve allí, no es lo que se vende, ya hay un primer paso en el que el diseñador adapta sus tendencias a las tiendas pensando en términos más prácticos. Luego está una misma para vestir en cada momento. Ahora estamos charlando, así que llevo estos jeans, esta noche me vestiré para honrar a la Reina. ¡Y sigo teniendo los mismos problemas de antes! Qué me pongo. Porque también voy a muchos más eventos. Al final, lo mejor es seguir el consejo que me daba mi abuela, que por cierto, era de Santander: de la moda, lo que te acomoda.

¿Y qué te parece el debut al frente de Gucci, del nuevo diseñador, Alessandro Michele?

Yo también adoro a Frida Giannini, su predecesora. Pero todo sigue un camino, y Alessandro ha hecho un trabajo maravilloso. Tiene una idea muy arraigada sobre la igualdad de géneros, lo cual es interesante.

Salma, eres una actriz latina en Hollywood, curvilínea en un universo de mujeres delgadísimas, has superado la temida frontera de los cuarenta... ¿Lo tuyo es derribar fronteras?

Soy latina con acento, tengo 48 años y estoy mejor que nunca. Pero muchos ni siquiera pensaron que fuera a tener una carrera. Las mujeres, a veces, nos creemos demasiado lo que nos dicen. Hace poco, a los 40 se suponía que éramos viejas, y no lo éramos, pero nos volvíamos a fuerza de oírlo. El potencial de ser madres se acaba a los 30. La capacidad para casarse, a los 25. Si eras guapa, no podías hacer algunos trabajos; si eras fea, no podías hacer otros. En fin, hay muchas cosas absurdas que nunca tuvieron sentido. Hay que seguir empujando los límites del potencial de la mujer. Pero no es fácil. Que sepan que quienes lo logramos fue porque nos lo curramos desde el fondo.

Siempre has sido una voz importante de poder femenino...

El mundo necesita la perspectiva de la mujer. Hasta ahora, se movió con la del hombre. Y no ha funcionado, a la vista está. Tenemos que esforzarnos en encontrar nuestra propia voz, porque quizá sea la voz que salve el mundo.