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Muere Ronnie Spector, alma gemela de Amy Winehouse y reina del soul y del moño 'beehive'

La líder de The Ronettes ha fallecido a los 78 años

Noelia Murillo

El mundo se vuelve cada vez más oscuro y aburrido cuando desaparecen voces como la de Ronnie Spector, cantante principal de The Ronettes, así como inspiración de estrellas del nuevo milenio como Amy Winehouse (muchos aseguraban que tuvieron "vidas paralelas").

Esta semana, Ronnie Spector fallecía a la edad de 78 años tras una larga batalla contra el cáncer. La noticia golpeaba de lleno a aquellos que aún tenían esperanza en la música en mayúsculas, esa que ha hecho bailar a todo el mundo durante décadas y con la que la propia cantante visitó España hace unos años.

Ha sido su familia quien ha confirmado su muerte a través de la página web oficial de la artista, donde se ha hablado de ella como una mujer que vivió su vida "con un brillo en los ojos, una actitud valiente, un perverso sentido del humor y una sonrisa en su rostro", palabras que hoy muchos podrían suscribir debido a la extraordinaria fuerza vocal y personal de la cantante.

Su nombre real era Veronica Greenfield y nació en el Harlem hispano de Nueva York, en agosto de 1943, fruto de la unión de una madre con raíces afroamericanas y cherokees y un padre irlandés-estadounidense. Junto con su hermana Estelle Bennett y su prima Nedra Talley, formó un grupo que sorprendió a medio mundo por su potencia y expresividad. Estamos hablando, por supuesto, de The Ronettes.

Las canciones de amor juvenil no hubieran sido las mismas sin las voces de esas tres mujeres que competían en un entorno marcado por la explosión de las denominadas girl groups, entre las que se encontraban The Supremes, Martha & The Vandellas, The Crystals, The Chiffons, The Shirelles y un largo etcétera entre el que destacaban Spector y sus compañeras. ¿El motivo? Dentro de los estereotipos del momento, supieron desarrollar una personalidad diferencial con respecto a los otros grupos.

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En lugar de las formas elegantes y glamurosas de Diana Ross y compañía, The Ronettes elegían vestidos ajustados con aberturas sugerentes (lo que hoy denominamos cut-out), eye liner infinito en dirección a las sienes, marcadas rayas en los ojos y abundante rímel, así como pelos cardados como resultado de litros de laca que años después inspiraría a mujeres como Amy Winehouse y Anya Taylor-Joy. Ellas también lucieron el moño beehive que popularizó este trío de voces gloriosas (y la primera, además, compartió su precocidad vocal, un radar musical que las dirigía a territorios muy próximos y una vida turbulenta).

Su música no solo llegó a los escenarios, ya que llegaron, incluso, a figurar como las únicas chicas que abrieron una gira de conciertos de The Beatles en 1966, sino que también inmortalizaron el cine con algunas de sus canciones más populares. Solo un melómano como Martin Scorsese podría haber elegido cerrar la película Malas Calles con el pletórico Be My Baby.

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Ronnie Spector también tuvo una gran relación de amistad con Keith Richards, guitarrista de The Rolling Stones, quien fue su telonero cuando The Ronettes comenzaron a inundar Estados Unidos de música con éxitos como Baby, I Love You. Lo cierto es que gran parte de su popularidad, aparte de por la calidad vocal de sus cantantes, vino gracias al productor Phil Spector, creador del imponente muro de sonido por el que hoy podemos se puede reconocer la personalidad musical de The Ronettes y que las diferencia de todas las demás.

La cantante contrajo matrimonio con él en 1968, cuando comenzó a darse a conocer con el apellido con el que este miércoles ha terminado sus días. Su relación, en sus propias palabras, fue un auténtico infierno: Spector abusaba de ella tanto física como psicológicamente y controlaba todos y cada uno de sus movimientos. Fue tal su obsesión que llegó a secuestrarla en su propia mansión y ella solo encontró la forma de salir de allí sumándose a la adicción al alcohol del productor para poder ir a rehabilitación juntos.

Es un escalofriante capítulo de su historia, que presentó en sus memorias, publicadas en 1990. En Be My Baby: How I survived Mascara, Miniskirts and Madness. Lamentablemente, Spector hundió su carrera, pero finalmente resurgió de su letargo en 1981, cuando presentó su primer disco como solista. Y es que nadie, ni siquiera un marido más parecido a una bestia que a una persona, podía frenar a la que se daba a conocer como "la chica mala del rock & roll". El soul jamás tuvo tanto estilo y tesón como el que esta superviviente impregnó en sus letras, en las canciones y, en definitiva, en la vida.