Naomi, la salvaje

Tiene un cuerpo increíble y un genio que es leyenda. Y aunque es una diva, está en lo más alto por derecho propio.

Noelia Collado

El año que viene cumplirá 25 años en el mundo de la moda y la top inglesa sigue como el primer día, alimentando la leyenda con sus rarezas, retrasos y desplantes. Siempre enganchada a su BlackBerry, rebelde, caprichosa e impuntual, se comporta como una diva. Está claro: Cuando eres Naomi Campell, no te adaptas a la agenda de nadie (ni siquiera con contrato millonario firmado), sino que la agenda se adapta a ti, a tus peticiones y a los vaivenes de tu estado de ánimo. «Nunca he pretendido ser perfecta. Cometo errores. Simplemente, tengo que aprender de ellos.» Eso sí, sin traicionarse a sí misma ni rendirse jamás a las exigencias de los demás. «Los medios no dictan mi vida. Creen que lo hacen, pero no es cierto.» Por eso, en 2007, acusada de agredir a su asistente, cumplió los cinco días de servicio comunitario en Nueva York vestida con diseños de firmas como Dolce Gabbana. «¿Qué esperaban? ¿Qué entrara vestida con algo triste y aburrido? No soy así.»
Esta diosa de ébano, divertida y libertina, sabe muy bien cómo seducir al objetivo con su mirada felina, su deslumbrante sonrisa, unas piernas interminables y un cuerpo atlético que la convirtió con 15 años en «la pantera de las pasarelas». En los años 90, fue la favorita de Gianni Versace, el diseñador que inventó a las supermodelos. Mimada y consentida por el genial modisto, desfiló sin contener las lágrimas tras su muerte, en 1997. Una actitud apasionada y sincera que la ha convertido en una top carismática. A pesar de sus muchos detractores, tiene amigos incondicionales, como Domenico Dolce y Stefano Gabbana, o Kate Moss, quien afirma: «Naomi es una de las amigas más sinceras y generosas que conozco».
Para ella, «la sensualidad está en los pequeños detalles, el modo en que comes o sujetas una taza, que muchas veces pasan inadvertidos». Sin embargo, ella siempre se hace notar, tanto por su belleza de facciones étnicas (mezcla jamaicana y asiática), como por su manera de moverse. «Me gusta la música y adoro bailar. Es lo mejor para sentirte bien.» Así, es fácil verla en clubes como Pachá en Ibiza, cogida de la mano de Vladislav Doronin, el ‘Donald Trump ruso’. ¿Su sueño? Encontrar un casa en la isla y escapar de la presión mediática de Inglaterra.