Nancy Reagan, en una foto de 1981 | GTRES

Nancy Reagan: diez curiosidades de una primera dama devota

De actriz de serie B a entregada esposa, referencia de los armarios conservadores, propulsora de políticas antidrogas y poderosa (y sigilosa) primera dama. Así fue la que muchos consideran una de las mujeres más influyentes de los ochenta.

Clara Hernández | Woman.es

Elegante, discreta, educada para hacer brillar a un marido sorteando los primeros planos y, a la vez, tenaz y pragmática. Y uno de los grandes pilares de su esposo, Ronald Reagan, con el que ejerció de consejera en la sombra, enfermera y amantísima esposa.

Así fue para muchos Nancy Reagan, fallecida este domingo a los 94 años y primera dama de Estados Unidos entre 1981 a 1989. Un rol "que ella redefinió", según ha declarado Barack Obama. Y que ha dejado elogios, críticas… y curiosidades. Estas siete definieron su trayectoria:

1. Una actriz de escaso éxito. Sus inicios profesionales en el cine no le reportaron grandes satisfacciones. Apareció en once películas, casi siempre interpretando a madres responsables o enfermeras. "Resulta encantadora en el papel de ama de casa corriente, dulce y comprensiva", escribió entonces The New York Times.

2. La vajilla de los 200.000 dólares. Su llegada a la Casa Blanca estuvo rodeada de polémica. ¿La causa? El generoso presupuesto que empleó en redecorarla. Sin embargo, fue la compra de una vajilla de porcelana de más 200.000 dólares lo que acaparó los titulares en un momento económicamente convulso. "La Casa Blanca necesitaba urgentemente una vajilla", se justificó.

3. Lucha contra las drogas. Fue una de las iniciativas que le reportó mayor popularidad. Su campaña “Just say no” contra el consumo de drogas tuvo eficaces resultados y supuso una gran implicación de Estados Unidos en la política interna en los países exportadores.

Los Reagan, un matrimonio inseparable | GTRES

4. Amantísima esposa: "Mi vida empezó cuando conocí a mi marido", solía decir. Inseparable de 'Roonie', como llamaba cariñosamente al expresidente, fue su sacrificada enfermera cuando este cayó enfermo de Alzheimer. Sus propios hijos llegaron a insinuar que Nancy vivía por y para su marido, y que su prole ocupaba en su vida un segundo puesto.

5. Gobierno en la sombra. Son muchos los asesores de Reagan que señalaron a la primera dama como clave de varias de las decisiones políticas del expresidente republicano. Entre ellas, el despido del jefe de gabinete de la Casa Blanca, Donald T. Regan, durante los tiempos del Irangate.

6. Amante de la astrología. La revelación por parte de un enfadado exresponsable del gabinete de prensa de que la primera dama consultaba con frecuencia a astrólogos y que las cartas astrales habían provocado, incluso, algún cambio en la agenda presidencial, ocasionó un gran revuelo en 1988. El matrimonio aseguró que ninguna decisión política había sido influenciada por los astros.

Nancy Reagan se convirtió en elegante representante de los diseñadores estadounidenses | GETTY

7. Icono de elegancia conservadora. El cuidado y amplísimo guardarropa de Nancy Reagan hizo que muchos hablaran de la vuelta del glamour a la institución. La esposa de Ronald Reagan apostó por la moda local, tanto por las líneas clásicas que se le presuponían como por nuevos diseñadores como James Galanos. En su armario colgaban cientos de vestidos de firmas como Bill Blass, David Hayes, Carolina Herrera u Oscar de la Renta. Su color favorito: el rojo, que también dominaba sus pintalabios.

8. La lucha de las células madre. Nancy Reagan se convirtió en una gran activista a favor de la investigación de las células madre, pese al desacuerdo por parte del partido republicano. Su empeño le llevó en 2002 a enfrentarse con el entonces presidente George Bush.

9. Activista involuntaria contra el cáncer. En 1987, padeció un cáncer de pecho que la obligó a someterse a una mastectonía. Su caso llevó a muchas mujeres a las consultas para realizarse revisiones.

10. La sombra de Rock Hudson. Es uno de los episodios oscuros de la biografía de Nancy. Su amigo, el actor Rock Hudson, recurrió a ella cuando, enfermo de sida, le pidió que intercediera por él para facilitar su admisión en una terapia pionera contra la enfermedad en París. La primera dama prefirió desentenderse del tema, muy polémico entre las filas republicanas. El actor moriría poco después.