El actor James Caan. | Gtres

Muere James Caan, el mítico Sonny Corleone de El Padrino

El actor, que estaba aún en activo, ha fallecido a los 82 años. 

Julia García

Hay actores y actrices que quedan marcados de por vida por un papel. A menudo se hace referencia a ello a modo de crítica, pero hay otra forma de verlo: justo la opuesta. Al ser recordados, trascienden más allá de su vida. Y eso es lo que le ocurrirá a James Caan, que ha fallecido a los 82 años de edad, por su mítico Sonny, el miembro más agresivo de los Corleone.

Medio siglo después del estreno de El Padrino, el actor que ejerció como tal para no convertirse en carnicero en el negocio familiar ha muerto este jueves. Así lo ha confirmado precisamente su familia a través de su cuenta de Twitter. "La familia aprecia el amor y las condolencias y pide que se continúe respetando su privacidad en este difícil momento", afirman en el mensaje.

Una larga carrera marcada por El padrino

Ya no tenemos a Caan entre nosotros, pero para siempre nos quedarán sus películas. Sobre todo, El Padrino, donde dio vida a Sonny Corleone, un personaje que como él mismo reconoció en varias ocasiones, tenía mucho de James Caan. El motivo, que nació en el seno de una familia judía del Bronx de la década de los 40, por lo que este "era el tipo de personaje que había visto toda mi vida en mi vecindario", decía el propio actor.

Fue en la universidad de Hofstra donde descubrió la interpretación y coincidió con Francis Ford Coppola, que confió en él para que se metiera en la piel del hermano mayor de Michael Corleone (Al Pacino) —estuvo cerca de interpretar este personaje Caan, como él mismo ha reconocido— y primogénito de Vito (Marlon Brando). Hasta ese papel, Caan había participado en producciones de todo tipo en cine y televisión. Entre ellas, Llueve sobre mi corazón, una película dirigida también por Coppola, o El dorado, protagonizada por John Wayne. Después de encarnar a Sonny, ya con otro caché lógicamente, siguió dando forma a una carrera extensa y larga, si bien quedó para siempre marcado por Corleone.

En la filmografía de James Caan aparecen títulos como Rollerball (Norman Jewison, 1975), Ladrón (Michael Mann, 1981) o Misery (Rob Reiner, 1990). Esta última, estrenada tres años después de que el actor neoyorquino volviera a coincidir con Coppola en el set de rodaje (ocurrió para la película Jardines de piedra, en 1987). Esta etapa de su vida, en la década de los 80, James Caan lidió con problemas de salud mental y adicciones. Caan las pudo combatir y siguió trabajando en el cine en el siglo XXI. Por ejemplo, con Dogville (Lars Von Trier, 2003) o Elf (Jon Favreau, 2003), pero el impacto mediático de sus papeles no se puede comparar al que tuvo, tiene y tendrá el de Sonny Corleone, que en su momento le valió a Caan una nominación al Oscar a Mejor Actor de Reparto. No lo ganó, pero se llevó la eternidad, eso que solo poseen aquellos que hicieron algo en vida con la fuerza suficiente para trascender.