Laura Ponte

Es diferente. Sus facciones son atípicas; su estilo, personal e intransferible; y su carácter, rebelde en esencia aunque diplomático en apariencia. Descubrimos el lado más auténtico de esta mujer-camaleón.

Marta Flores

Todos los estereotipos vendidos sobre Laura Ponte se desmoronan cuando se te ocurre llamarla top en la distancia corta. «¿Una top de qué? (suelta una carcajada). Mi marido y yo, cada vez que oímos eso, no podemos parar de reír.» A partir de ahí te das cuenta de que la imagen que se da de ella y la persona que en realidad es, no tienen casi nada que ver. Quien vuelva a decir que la modelo es seria, miente; tiene un humor fino y espontáneo. Tampoco es enigmática; dice lo que piensa y no se muerde la lengua. Y tampoco es esquiva; es cariñosa, pero ella elige con quién y dónde demostrarlo. Nos quedaríamos charlando todo el día con ella, pero dentro de unas horas tiene un compromiso ineludible: el bautizo de su hija Laura, al que asistirán ochenta invitados, entre los que no estarán los Príncipes de Asturias –padrinos de su primogénito Luis–, por motivos de agenda. Recordemos que la gallega está casada con Beltrán Gómez-Acebo, sobrino del rey Juan Carlos y, por tanto, frecuenta la monarquía, aunque ella afirme, una y otra vez, que su vida es «absolutamente normal». Intentamos creérnoslo, pero no es fácil, pues al acabar la entrevista coge un taxi en dirección a la casa de su suegra, la infanta Doña Pilar, que le ha preparado uno de sus guisos...
Bautizos, bodas, comuniones... ¡Con tanta familia política no paras!
Mis padres siempre han potenciado las reuniones alrededor de la «mesa camilla ». Pero si te digo la verdad, los actos familiares me dan pereza, me agobian. Principalmente, cuando los organizo yo.
¿Incluso en estas fechas navideñas?
Estés en casa de tu suegra o de tu madre, al final haces lo mismo: comer bien y entristecerte por las ausencias...
Hablemos de algo más alegre, ¿qué tal te sientes en el papel de madre?
Mejor de lo que esperaba. Bueno, matizo: mejor de lo que esperaban otros. Hay quien todavía se sorprende al verme como esposa y madre de dos hijos.
¿Y eso?
La gente a veces piensa que paso de todo porque nunca hago planes; creo que las cosas surgen de forma natural. Puede que influya también el hecho de que a nivel personal me gusta pasar inadvertida. Yo me tomo así la vida, igual no es la mejor manera, pero es la mía.
Dicho esto, intuyo que no fue programado lo de tener dos hijos tan seguidos, y que tampoco planeas un tercero...
Mi primer parto fue por cesárea y no era recomendable quedarme embarazada tan pronto, pero pasó. Ahora, «papá está feliz» con la parejita y no me planteo tener un tercero. Aunque volvemos a lo mismo, ¿quién sabe lo que va a pasar dentro de unos años? ¿Quién sabe si seguiré enamorada de mi marido? Porque una cosa sí que tengo muy clara: para tener un hijo, no es suficiente con «estar bien»; hay que estar enamorado.
¿Crees en el amor eterno?
Creo en un compañero para toda la vida y en distintas intensidades de amar al mismo amor. Beltrán, hasta el momento, y después de diez años de relación, ha demostrado ser un buen compañero.
Entiendo que la decisión de volver al trabajo tras dos años de parón simplemente «sucedió», como todo lo demás...
Ya no estaba embarazada y algo tenía que hacer. Formar una familia está bien, pero también genera muchos gastos.