Katie Holmes no ha vivido la típica historia de Hollywood. Esta chica católica de Toledo (Ohio) se mudó a Los Ángeles a los 16 años. Aterrizó un domingo y al día siguiente ya participaba en el cásting del filme de Ang Lee ‘La tormenta de hielo’. La serie ‘Dawson crece’ le llegó un año más tarde. Tras actuar en ‘Batman Begins’ (2005), su vida dio un giro de 360 grados: se hizo público uno de los noviazgos más famosos del mundo, nació la niña más popular del planeta y su boda con Tom Cruise acaparó la atención de todos los medios. Desde entonces, Katie ha estado en el punto de mira de los tabloides, que no han dejado de especular sobre su vida. Ahora también está Suri que, a sus cuatro años, con su penetrante mirada azul y sus vestidos de princesa, se ha convertido en la digna y estilosa sucesora de sus padres. La de Katie no es una vida ordinaria, algo inesperado para una chica que parecía del montón. Quizá todo ese circo mediático que rodea cada movimiento suyo hace que tenga un comportamiento tan calmado. Habla dulce, eligiendo con cuidado cada palabra, y cuando sonríe parece una adolescente, con esos grandes ojos redondos y la nariz arrugada. En 2008, Holmes se centró en el teatro, pero este año la volveremos a ver en el cine y en la televisión. Primero con la película de terror ‘Don’t Be Afraid of The Dark’, escrita por Guillermo del Toro, y luego con el thriller policial ‘The Son of No One’. Mientras, rueda la miniserie para History Channel sobre Jackie Kennedy. Y como otras celebrities, ahora también es diseñadora: posee el 50% de Holmes Yang, una pequeña colección de ropa de lujo para mujeres y para niñas, que ha creado junto a su estilista, Jeanne Yang, y que recuerda al elegante guardarropa de Lauren Bacall.

Katie Holmes busca su lugar

Pasó de ser una actriz con futuro a ser ‘la señora Cruise’. Se convirtió a la cienciología, se centró en su hija Suri y cambió su look. A sus 32 años ha dicho basta: será la nueva Jackie Onassis y ha lanzado su propia marca de ropa.

Amy Larocca