Jon Kortajarena, un modelo perfecto

Monopoliza las vallas publicitarias de medio mundo, tiene una inagotable capacidad para metamorfosearse en gentleman o canalla y además es humilde, espontáneo... Junto a la modelo Masha nos habla del mundo de la interpretación.

Marta Bonilla

Como modelo, ¿te queda algún sueño por cumplir?
No, seguir como hasta ahora. Participar en campañas importantes, trabajar con Karl Lagerfeld, Tom Ford o Armani hace que la gente de la profesión no te tome solo como un modelo que está de moda sino como un tío que se lo curra y se ha construido una carrera sólida. He trabajado mucho para llegar hasta aquí, no ha sido fácil.
Porque tú, como tantos, eres modelo por casualidad...
Empecé para sacarme algo de dinero mientras estudiaba. En aquella época me apetecía ser actor, pero en mi familia eso era algo impensable. ¡Quién les iba a decir que terminaría siendo modelo! (Risas). Me fui metiendo poco a poco, de manera inconsciente y siempre con la idea de que no era lo único que iba a hacer en la vida. Incluso hoy, ocho años después, tengo esa sensación. Si no, me entraría una angustia horrorosa.
¿No termina de satisfacerte este trabajo?
A esta profesión llegas con mucha energía y ambición, y a medida que pasa el tiempo te das cuenta de que eres un maniquí y ya está. Solo importa tu físico. Está muy bien, pero después de un tiempo, te cansa. Aunque tengo mucho que agradecerle: me ha permitido acceder a un mundo que no habría conocido de otra forma y, sobre todo, he podido viajar y conocer un montón de sitios.
Tu debut en ‘Un hombre soltero’, de Tom Ford, te despertó el gusanillo de la interpretación.
A ser modelo se aprende sobre la marcha –basta con tener control sobre tu cuerpo– pero ser actor es más difícil, aunque también más interesante y completo. Tus propias experiencias te enriquecen. Es algo que voy aprendiendo poco a poco, porque tengo otra profesión con la que ganarme la vida. He recibido clases de dicción en Nueva York y voy
a cursos de interpretación con Laura Bayonas.
¿Qué sensaciones experimentas con la interpretación?
¡Una liberación tan grande! Y más viniendo de la moda. Me hace sentir muy libre, tengo espacio para sacar mi fantasía, mis miedos, creatividad, alegrías... Incluso más que en la vida, porque en la realidad a veces te cortas o te da miedo experimentar mientras que detrás de un personaje y rodeado por el grupo te sientes protegido.
¿Qué tipo de actor te gustaría ser?
Me gusta el cine de autor, las historias que hablan de sentimientos. Pero nunca se sabe... Mi filosofía es que hay que luchar por lo que quieres pero luego dejarte llevar por donde te lleve la vida.
¿Eres impulsivo?
Muchísimo y me encanta. No me gustaría vivir de otra forma: puedes acertar o equivocarte, pero de los errores también se aprende.
Ahora vives en Nueva York. ¿Piensas volver a España?
Seguro. Me tira mucho mi gente y la forma de vida. Estoy buscando piso en Madrid, en la zona centro. Me gustaría encontrar una casa antigua y reformarla a mi gusto. Así hice con la que tengo en Manhattan: no es muy grande, tiene un pequeño jardín, los techos muy altos y una decoración moderna pero con una esencia clásica.
Eres aficionado a las antigüedades, ¿no?
Sí, pero igual en una subasta que en un mercadillo. No tienen por qué ser piezas caras.
Te has definido poco consumista. ¿Tu último capricho?
Un grabado que compré en Nueva York. Me interesa el arte más de lo que me puedo comprar. ¿Mi sueño? Tener un cuadro de Frida Kahlo.