Antón Goiri

Jesús Castro se toma la fama con calma

Como un vendaval. Así ha llegado la fama a su vida. Pero está encantado. Como buen gaditano, se lo toma todo con mucha calma. Ahora estrena “El Príncipe” (Telecinco). Le sobran ganas.

Texto: Esther Aguado | Estilismo: Beatriz Valdivia | Woman.es

Asegura que no puede viajar en metro, aunque no lo ha intentado. Lo ha pasado tan mal un par de veces con el público, que ya ni se atreve, pero luego es capaz de hacerse una foto con los 26 alumnos de una clase en el Planetario sin pestañear... ni perder el humor. Tiene la capacidad de encajar bien, y las cosas muy claritas para sumar solo 22 años. «No, esa foto no te la voy a hacer», me dice cuando le enseño una referencia. «No me gusta ni la foto, ni la persona que me la hizo.» Y ahí se acaba el tema. Si me lo dice esa mirada prodigiosa... Habrá que comprar.

¿A ti te ha tocado alguna estrella? Porque de la noche a la mañana has pasado de estudiar en el instituto a protagonizar dos de las películas más interesantes del cine español, en 2014...

Sí, es verdad que tuve la suerte de estar en el sitio adecuado en el momento preciso, pero a partir de ahí he tenido que trabajar duro, que ser constante, y mis ganas de aprender han hecho el resto. No creo que nadie esté tocado por una varita. Únicamente el esfuerzo acaba dando resultado.

¿Trabajo duro? ¿En el cine?

Me levanto a las seis de la mañana todos los días y termino a las 7 de la tarde... y los días libres los empleo en estudiar los capítulos que me pasa el equipo de “El Príncipe”. No paro.

Y eso lo dice alguien que ha trabajo en la construcción...

Sí, con un martillo percutor. Mi padre tenía una empresa constructora, pero con la crisis del ladrillo... ¡Es que el trabajo mental es peor que el físico! Aunque yo lo prefiero.

¿Cómo te quedas cuando te ofrecen el papel de Paco en “El Príncipe”, una serie de la que eras fiel espectador?

¡Pues, imagínate qué alegría! Lo primero que hice fue llamar a mi casa, porque todos somos muy fans de la serie, nos enganchó la primera temporada. Una pena que la segunda sea la última. Mira, ahora que ya me sé las tramas, no la voy a poder disfrutar como espectador... No se puede tener todo.

¿Y la experiencia ha superado las expectativas?

Si hubieras trabajado alguna vez con Jose Coronado, no me harías esa pregunta... ¡Estar a su lado es como hacer un máster, y encima te pagan! Es un grandísimo actor, pero todavía mejor persona. Además, también están Hiba Abouk, Rubén Cortada... con Álex González coincido poco.

¿Tienes algo en común con tu personaje en la serie...? Bueno, en realidad también con el de “El Niño”.

Respecto a los personajes, no tienen mucho que ver. La inocencia de El Niño no la tiene Paco Ben Barek, que se ha doctorado en la cárcel. Es el primo de Fátima, ha vuelto a Ceuta buscando una segunda oportunidad y aspira a destronar a Faruq. Es un tío muy pillo, como el compi de El Niño en la película.

Y lo hiciste tan bien que te han mantenido hasta el final de la serie.

Bueno, es verdad que al principio firmé por cinco capítulos, pero luego han mantenido al personaje hasta el final de la serie. Y yo, feliz, claro.

¿Y quién se esconde detrás de Paco (“El Príncipe”), de Quini (“La isla mínima”) y de El Niño (“El Niño”)?

Pues, un tío muy tranquilo, odio las alteraciones, ponerme nervioso... Como en el trabajo no lo consigo, por eso me bajo a Vejer para dejar de ser actor y pasar a ser hijo, hermano, sobrino, novio, que también está bien de vez en cuando...

Venga, algo inconfesable...

Pues que desayuno con un Red Bull desde los dieciséis años. Es que me quedaba dormido en clase y pensé: «Hombre, algo tengo que hacer.»

¿Y qué hace Jesús cuando no trabaja, en su retiro del Sur?

Estudio un poco, salgo a correr, juego mucho al fútbol, que me apasiona y lo practico desde que tengo uso de razón. Pero tuve que dejar mi equipo, el Vejer, porque si me lesiono, me matan en el curro. Desde que soy actor me cuido menos, porque no puedo practicar todos los deportes –baloncesto, tenis, natación– que antes hacía. Ahora me conformo con seguir al Real Madrid y poco más.

Así que no has cambiado nada...

La verdad es que no, pregunta a mis hermanos pequeños... Yo tengo como modelo a Iker Casillas, que lo ha conseguido todo como profesional y sigue siendo el mismo chico que cuando era canterano. Eso es digno de admirar. Y sobre todo después de que Mourinho se dedicara a desestructurar el equipo. Que se quede en Londres, que está muy bien allí (risas).

¿Cómo desconectas?

Me encantan los videojuegos, porque me sacan de la realidad. Allí me escondo tras el nick de mi personaje... Me encanta un juego de rol on line que se llama NosTale y no termina nunca.

Hay 99 niveles y yo iba por el noventa cuando me echaron... ¡por hacer trampas! Estoy sancionado hasta el 2038 después de emplear dos años en llegar hasta ahí (risas).

¿No eres de Playstation?

También. He tenido desde la primera hasta la cuatro. La Nintendo DS no, esa la dejo para mi hermana pequeña.

¿Y tú eres conquistador o te dejas hacer?

No quiero que suene vacilón, pero yo espero en la barra. Y luego, ya sí que me lo curro.

¿Cuál es el mejor consejo que te han dado hasta ahora?

Fue en casa, me dijeron que me acordara siempre de dónde vengo. Si tienes presente lo que tu familia ha tenido que pasar para darte el cuerpo y la mente que tienes, nunca se te podrá ir la olla. Mi madre siempre está ahí, recogiéndome cuando me la doy. Aunque soy poco hombre en ese aspecto (risas), no tropiezo más de una vez.

Cuando te comparan con Paul Newman, ¿qué piensas?

Es un gran halago, claro, pero ni me creo eso ni las malas críticas. Yo lo escucho todo y después lo tamizo... Lo que yo quiero ser es Jesús Castro y punto.

Aunque estudiabas electrónica, no te veías 30 años poniendo cables...

Estaba un poco perdido, la verdad. A los veinte años, nada me atraía lo suficiente. Por necesidad hubiera hecho cualquier cosa, claro... Lo que me está pasando ha sido importante para mí, me ha aclarado el futuro. Ya no miro el reloj en el curro.