Fotografía: Juan Aldabaldetrecu Estilismo: Arantxa Román

Gala González: "La gente no ve ni la cuarta parte de lo que haces y se cree que no trabajas"

De pequeña soñaba con ser peluquera. Ahora, la influencer española más prestigiosa del momento se convierte en imagen de Pelo Pantene.

Ester Aguado | Woman.es

Nadie diría que lleva ¡once años! currándoselo. Desde 2005, cuando aún estudiaba diseño en Londres y decidió abrir su Fotolog. Dos años después, creaba uno de los primeros blogs de moda (Amlul.com) y ahora es la única española con caché entre los influencers internacionales. Lo curioso es que, después de todos estos años de hoteles, desfiles y fiestas, aún tiene cuerda para rato... Acaba de instalarse en la Gran Manzana. Asegura que era la aventura que le quedaba antes de empezar a formar una familia. Su claridad de ideas asusta. ¿Un adjetivo? Súper profesional.

¿Qué te da Nueva York que no te daba Londres?

Energéticamente, te llena mucho, sobre todo después de doce años en Londres. Es el último chute de frenesí. Y te vuelves adicta: si me vengo a casa, a Galicia, una semana de vacaciones, me agobio al pensar que me estoy perdiendo algo.

¿Blog, Instagram o Facebook?

Me quedo con los tres. El blog es más atemporal y cuidado, Instagram te ayuda a contar el día a día –y si quieres ver un outfit de hace un año es imposible– y Facebook se ha revitalizado, te ayuda a encontrar gente de la que habías perdido el contacto. Son tres herramientas perfectas ¡a las que le dedicas más tiempo del que te gustaría!

¿Calidad o cantidad?

Calidad, siempre. No te sirve de nada tener un montón de seguidores que no estén implicados ni sean público objetivo de las marcas con las que trabajo. El feedback es esencial.

¿Qué esperas de tus seguidores?

Que me digan cuándo lo hago mal, que me digan lo que les gusta y lo que no. Cuando trabajas en moda, ver las cosas con objetividad es más difícil y ellos te ponen en tu sitio. Con educación, eso sí.

¿Por qué eres distinta del resto de las blogueras?

Porque visto lo que me gusta, no lo que me dictan. Es importante que cualquier trabajo que haga sea real, para que la gente siga confiando en tu criterio. No te siguen porque seas modelo o actriz, porque tengas carisma o talento especial, sino porque les gusta tu visión de la moda. Huyo de los total looks y abogo por maquillajes leves.

¿Cómo definirías tu estilo?

Ecléctico, con un punto bohemio. Y es un fastidio, porque como me gusta mucho picotear de muchas tendencias, tengo un armario muy extenso. Además, tengo un punto de OCD –trastorno obsesivo-compulsivo–, lo tengo que tener todo ordenadísimo. Me gustan los retos.

Fotografía: Juan Aldabaldetrecu Estilismo: Arantxa Román

Después de 11 años, ¿qué ha sido lo mejor y lo peor?

Lo mejor es poder estar aquí hoy y seguir haciendo lo que me gusta, eso no tiene precio. La gente no ve ni la cuarta parte de lo que haces y se cree que no trabajas... Lo peor es que es muy sacrificado: a las 5 de la tarde no te vas a tu casa, no tienes horarios. Tu vida es esto y es constante.

¿Cómo consigues no quemarte?

Con las ideas claras y siguiendo mi camino. No me afectan las críticas. He aprendido a comunicar lo que quiero de la forma correcta gracias a mi educación británica. Los ingleses te dicen las cosas, educadamente, pero te las dicen. No se lo tragan y luego te critican. Aquí cuesta más, somos más hipócritas.

¿Quién se esconde detrás del smartphone?

Soy una persona muy feliz y divertida, que se ríe también de sí misma. Se me nota mucho si me gusta algo o no, absorbo mucho las energías... Por eso me obligo a estar de buen rollo. Mis amigos son un pilar fundamental en mi vida.

¿Te retocarías en Photoshop?

Hombre, si estoy cansada, sí (risas); pero tampoco me gusta que me conviertan en un muñeco de cera. Prefiero que se vea la edad que tengo, la verdad.

¿El pelo es tu mejor accesorio?

¡Claro, sin duda! Un accesorio vivo que habla mucho de mi estado anímico: si estoy más cansada, me hago una coleta y cuando luzco una melena más cuidada y peinada, voy por el mundo creyéndome Gisèle (risas).

¿Te lo has ido cambiando a lo largo de los años?

Sí, de pequeña lo llevaba corto; de adolescente, larguísimo y ahora, media melena. Yo lo llamo model of beauty. Es como llevar zapato plano o tacón. El pelo corto exige más personalidad.

¿Cómo lo cuidas?

Debido a los viajes y a los shootings lo tengo muy castigado, así que utilizo la gama Aqualight, de Pantene. Son los únicos productos que hidratan mi cabello fino sin apelmazarlo. Acabo de descubrir sus nuevos acondicionadores con histidina –que hidratan desde el interior– y tengo el pelo más sano y fuerte que nunca.

¿Algún truco de profesional?

Siempre llevo encima una ampolla Rescate 1 Minuto de Pantene. ¡Son la bomba!

¿A qué le tienes miedo?

¡A volar! Tengo mucha claustrofobia. Lo paso fatal y aviso al de al lado... No lo puedo controlar.

¿Qué te da pudor?

Hablar de mi vida privada. Me siento orgullosa de haberla mantenido separada de la imagen pública. El día que presente a mi novio, será con el que me case.

¿Y es fácil mantener una relación con tanto viaje?

Siempre he tenido relaciones largas... Tiene que entender que no hay espacio para los celos, que es la vida que has decidido vivir y, sobre todo, tiene que apoyarte.

La pasión por la moda te viene de familia...

Sí, soy sobrina de Adolfo Domínguez, pero a mí me gusta más la comunicación, el brand consulting. Me das un producto y te digo cómo venderlo. Me atrae mucho más estar detrás de la cámara que delante de ella.

¿Qué esperas de los 30 años?

Me dan algo de miedo, porque nos han metido en la cabeza que las mujeres nos convertimos en señoras... Pero yo aún tengo mucha guerra. Voy a empezar a celebrarlo yéndome un mes a India.

Pantene