Eva Mendes, el talento es sexy

Superadas sus adicciones y con las ideas claras, la actriz se descubre ante Woman como una mujer sin complejos, ambiciosa, disciplinada y divertida. La verás en "Teniente corrupto".

Nando Salvá

Eva Mendes parece estar nadando a contracorriente. Inicialmente encasillada por Hollywood como mera presencia despampanante en títulos como ‘A todo gas 2’ (2003) o ‘Pegado a ti’ (2003), ha decidido que ese perfil no la convence, porque esa cara y ese cuerpo esconden mucho talento. Lo demostró en el thriller policial ‘La noche es nuestra’ (2007) y ahora vuelve a hacerlo en ‘Teniente corrupto’, el remake del polémico filme de Abel Ferrara sobre un policía enganchado a todo. De ella nos habló solo un día después de su presentación en la pasada Mostra de Venecia.
Háblame de Frankie, tu personaje en la película.
Lo escogí por tres motivos. En primer lugar, por mi inclinación por los personajes torturados, dañados. Después, por la posibilidad de reunirme con Nicolas Cage, con quien ya había trabajado en ‘Ghost Rider’. Pero, sobre todo, mi enorme interés por ponerme a las órdenes del director Werner Herzog. Para mí, ‘Aguirre, la cólera de Dios’ (1973) y ‘Fitzcarraldo’ (1982) son dos películas perfectas.
Werner Herzog tiene fama de ser un director extremo. ¿Es cierto? ¿Lo fue durante el rodaje?
¡No, qué va! ¡En absoluto! Sé que te gustaría que te confesara que se comió sus propias heces, que bebía sangre o algo por el estilo, pero la verdad es que es un tipo absolutamente encantador y muy tranquilo.
Has hablado de personajes dañados, y parece que eres cada vez más proclive a ellos. Es como si ahora hubieras decidido afrontar mayores retos...
Soy una actriz preparada y quiero demostrarlo. Mucha gente no lo sabe, pero llevo once años estudiando interpretación. Mi gran mentora es Ivana Chubbuck, que mezcla teorías de Stanislavski, Lee Strassberg y otros maestros, y defiende el uso de las emociones y el dolor psíquico no como fines en sí mismos, sino como medios para lograr un objetivo. Reconozco, por otra parte, que seguir una terapia me ha ayudado a crecer como intérprete.
¿En qué sentido?
No hay nada tan relajante como hablarle a alguien que no tiene vínculos emocionales con tu vida. Empecé a seguir terapia hace cinco años, y me siento muchísimo mejor. Sobre todo, respecto a mi percepción de las cosas. No soy tan reactiva como solía, y me preocupo más por no herir a los demás o incluso a mí misma. Como intérprete, en los rodajes me siento más relajada, menos temerosa hacia lo imprevisto.
¿Sueles improvisar?
Sí, pero en ‘Teniente corrupto’ solo llegué a hacerlo en una escena. Me tumbé sobre una cama, cogí la pistola de Nicolas Cage y, apuntándole de forma juguetona, le dije: «Más te vale quererme.» Muy sexy, ¿no crees?
¡Y pensar que hace un tiempo dijiste que querías ser monja!
Ha llovido mucho desde entonces, era una niña. Me lo quité de la cabeza a los diez años. Mi hermana me advirtió de que las monjas no ganan dinero, y yo siempre soñé con comprarle a mi madre una casa, así que lo descarté rápido.
Ya has cumplido tu sueño, ¿no es así?
Sí, ya se la he comprado. Ahora necesito cuidar de mis hermanas. ¡También necesitan casas! Me gustaría estar segura de que todos en mi familia están bien. Mira, soy la menor de casa, fui educada por mis hermanos y hermanas, y estoy muy agradecida por todo lo que hicieron por mí. Sin ellos no estaría donde estoy.
Además de ellos, ¿cuál es el secreto de tu éxito?
Soy una persona muy disciplinada. Además, para mí, el trabajo duro es divertido. Cuando más se me presiona, mejor me lo paso. Va a resultar que me va la marcha (risas).
¿En qué aspectos de tu vida te resulta más complicado ser disciplinada?
Nadie puede dormir tanto como yo. Cuando era joven podía dormir hasta quince horas seguidas, no exagero. Mi madre mandaba a mis hermanas para asegurarse de que seguía viva, imagínate. Sin ir más lejos, anoche, después de pasear por la alfombra roja, debía acudir a una fiesta pero no fui capaz, estaba agotada. Me metí en la cama a las 19:45h, me desperté hambrienta a la 1 de la mañana, comí un poco de pan, luego volví a dormir, y me he despertado esta mañana a las 10h. Una barbaridad.
¿Cómo te mantienes en forma?
Hago ejercicio cinco días a la semana, y algunos fines de semana me gusta desconectar practicando senderismo. Trato de arreglármelas para llevar una vida sana y, a la vez, comer lo que me apetezca. Me paso el día negociando conmigo misma. Sé que si me como un plato de patatas fritas, luego tendré que hacer gimnasia durante media hora más. También me encantan los postres, es algo a lo que no sé renunciar.
¿Alguna vez has sentido que, por el hecho de ser guapa, debías trabajar más duro para probar tu talento?
No, porque la mayoría de las actrices, a lo largo de la historia del cine, han sido mujeres hermosas que han usado esa belleza para llamar a la puerta, y luego se han dedicado a transformarse a sí mismas para interpretar diferentes personajes. Todo depende de lo lejos que quieras llegar, de lo duro que quieras trabajar.
Sin embargo, ¿habrías aceptado hacer publicidad para Calvin Klein de no haberte reivindicado previamente a ti misma como actriz de talento?
No soy tan calculadora. Soy una mujer de negocios, y si me ofrecen una colaboración con Calvin Klein, que es un diseñador icónico con un legado impresionante, no puedo negarme. Para mí es muy importante trabajar con gente que está en la cumbre. Siempre quiero trabajar con personas que tengan mucho más talento que yo; en ese sentido, no tengo ego. Siempre me siento como una eterna estudiante.
¿Qué sentiste cuando, el año pasado, esos anuncios se censuraron en tu país?
Sabía que iban a crear cierta controversia, porque en ellos aparecía mostrando un pezón, y en América los desnudos resultan problemáticos. Lo acepté. En Occidente disfrutamos de tantas libertades que no me sentiría bien quejándome, considerando lo que sucede ahora mismo en otras partes del mundo. En cualquier caso, creo que es mi responsabilidad como figura pública tratar de combatir esos tabúes.
Hablando de tabúes, ¿crees que en Hollywood hay suficientes papeles buenos para actrices latinas?
No. Es muy frustrante que algunos directores o productores no me consideren para los mismos papeles que, por ejemplo, a Drew Barrymore, porque buscan un perfil más americano. Yo tengo ascendencia cubana, pero nací y crecí en Estados Unidos. El futuro de mi país está en la diversidad étnica, porque en él viven cuarenta millones de latinos. Me parece un poco triste que en las películas solo puedan interpretar a jardineros y criadas, porque también existen muchísimos empleados de banca, abogados o profesores que son latinos.