Elena Tablada

Se enamoró de un chico con ojos de color de miel que le cantaba al oído. Descubre en exclusiva para WOMAN cómo es la tímida novia de David Bisbal.

ESTER AGUADO

Con un pañuelo de Dior en la cabeza, enfundada en su jersey de cachemir Hvana y unos shorts de True Religion, y subida a sus sandalias con plataforma de D. J. Pliner, Elena Tablada aparece, puntual, a las 7 de la mañana en el aeropuerto de Madrid. Nos vamos a Ibiza, su isla bonita, para hacerle esta entrevista que aceptó a la primera. La novia de David Bisbal es una gran desconocida. Todo el mundo habla de ella en revistas y programas del corazón, pero muy pocos la conocen. Tiene la piel aceitunada y es bonita, pequeña, tímida pero decidida, precavida con sus declaraciones, pero sorprendentemente cercana y natural. Lleva la buena educación que ha recibido como tarjeta de presentación y se adapta a todo con una facilidad pasmosa. La gente la reconoce y le pide autógrafos. A ella le sigue sorprendiendo –¿A mí, por qué?–, como si en este país nos hubiéramos vuelto todos locos.

Ahora mismo, vives en Miami…
Y de momento, no pienso mudarme: me encanta la ciudad, su gente, el mar... Allí me siento tranquila. ¿Tienes especial cariño a España? Sí, necesito venir cada cierto tiempo. Aquí tengo amigos muy buenos, a mi familia directa: mi tía Vivian –lady España– y mis primos viven aquí. Además, no puedo pasar sin mis vacaciones de verano en Ibiza: es tiempo de huracanes en Miami y hay que salir de allí (risas).

¿Nunca te has planteado vivir fuera de Estados Unidos?
Nunca sabes lo que te puede reservar el futuro: mis abuelos tuvieron que irse de Cuba, mis padres se separaron, mi abuelo murió hace dos años… Hay que estar preparada para todo. Pero me siento a gusto en Estados Unidos. Me atrae su concepto de superación personal y saber que allí todo es posible si te lo trabajas.

Un fuerte núcleo familiar
Sólo tienes una hermana pequeña, ¿te pide consejo sobre chicos o ropa?
Claro, por descontado pero luego hace lo que le da la gana (risas). Me quita toda la ropa del armario. Ahora tiene dieciocho años y aún está estudiando bachillerato.

¿Y tú qué estudias?
Hice la licenciatura en comunicación de dos años en el college –porque mi madre me obligó– y ahora estoy en la Universidad de Diseño de Miami, en el tercer año de Diseño de Accesorios. Espero graduarme ya en junio.

¿Por qué te especializas en accesorios?
Porque odio el patronaje (risas). Lo descubrí haciendo prácticas con Karen Redondo, la diseñadora de Kamoli –vende en Puerto Rico–. Allí me di cuenta de que lo que hace que una prenda sea casual o más elegante son los accesorios.

¿No son más difíciles de diseñar?
Puede, pero son más personales y exquisitos. Tienen más vida útil que la ropa: un buen collar es para siempre.

¿Con qué estilo te identificas más?
Con un vintage hippy. Me encanta el estilo desenfadado ad lib de Ibiza, pero con divertidos toques de otras épocas.

¿Cuáles son tus diseñadores preferidos de accesorios?
Me apasionan los zapatos de Christian Loboutin. Para collares, prefiero los jóvenes diseñadores europeos, como Chain Gang o Gas.

¿Los bolsos?
Me vuelven loca, son mi perdición: me quedo con los de Chloé,YSL y Marc Jacobs.

Eres modelo de zapatos, ¿verdad?
Sí, de la marca Donald J. Pliner. Su esposa era paciente de mi abuelo –cirujano estético– y le llamó la atención mi pie (un 36 europeo). Me propuso ser modelo de pies y, desde hace cinco años, desfilo en los shows de Nueva York y Las Vegas.

¿No tienes prisa por crear tu marca?
Lo tengo clarísimo: se llamará E.T.N.A. (siglas de Elena Tablada y Naele) y lo haré con mi hermana. Yo me encargaré del diseño, y ella, del marketing.

Seguro que viene antes la inspiración como creador si estás enamorado…
Estar enamorado siempre es maravilloso, porque da un vuelco a tu vida. Mi madre ha hecho grandes locuras por amor cuando era joven, como quedarse en Cuba cuando sus padres y su hermana habían logrado escapar.

Una relación para toda la vida ¿Y tú eres de grandes locuras? Nunca se sabe, ¿por qué no?
Sólo había tenido una relación seria antes. Ahora estoy aprendiendo a vivir un gran amor. Nosotros teníamos que estar juntos por alguna razón, para compartir este momento. Si me caso, me gustaría tener un matrimonio como el de mis abuelos, que estuvieron juntos toda su vida.

Un flechazo que te ha cambiado…
Vivir fuera de España te hace las cosas más fáciles. La prensa del corazón obliga a los famosos a marcharse lejos, porque la presión es terrible. A la puerta de mi casa de Madrid tengo a fotógrafos haciendo guardia cada día, ¿se puede vivir así?

¿Cómo es uno de tus días normales?
Básicamente, voy a la universidad. Paso todo el día allí. Ni como en casa.

¿Qué haces en tu tiempo libre?
Disfruto de mi familia y de mis amigos. A veces, me quedo en casa y me pongo a pintar, a customizar camisetas o a enredar con Photoshop. ¿Mis mejores amigas? Las veo a diario en la universidad.

No vas mucho por el gimnasio…
No voy desde que murió mi abuelo. Pero monto en kayac y a caballo. También me chifla hacer snowboard.

¿Gastas mucho dinero en ropa?
Ya no. Ahora estoy ahorrando para comprarme un piso y marcharme de casa de mis abuelos en Miami.