Dita Von Teese se confiesa

Ahora pasa la mitad del año en París. Y es que la reina del burlesque vive un romance con Louis Marie de Castelbajac, un joven aristócrata, actor e hijo del célebre diseñador francés, once años menor que ella. Chica lista.

Ester Aguado

Delante de un té de violetas y agua Perrier con gas, se descubre:

Un amor aristocrático. «Mi peor pesadilla es enamorarme de un hombre al que le gusten las paredes blancas y los muebles modernos.» Así que hace dos años y medio renunció a los chicos malos y eligió al actor Louis Marie de Castelbajac, un noble francés de 27 años que procede de una de las familias más antiguas de Francia. Se conocieron en el Coachella Music Festival de Los Ángeles, donde ambos residían.

Su regla de shopping. «Mi primer mandamiento a la hora de comprar ropa es que si le gusta a tu abuela, me gustará a mí. Llevo años coleccionando prendas vintage... La gente, en Hollywood, se pone en manos de estilistas y se muere por estar en la lista de las mejor vestidas, pero no tienen estilo propio. Sus diseñadores favoritos: Jean Paul Gaultier y John Galliano, «porque son excéntricos.»

Un estilo mu y marcado. «Claro que tengo iconos que me inspiran, pero son mujeres del pasado, como Marchesa Casati, Diana Vreeland, los últimos años de Isabella Blow, Anna Piaggi... Modelos de los años 40 que inventaban su pelo y su maquillaje: empecé a vestirme como una pin-up porque con vaqueros y camiseta no me sentía atractiva: nunca seré como Gisele Bündchen. Por eso, mi única forma de sentirme sexy era crear un personaje con glamour...»

Una gran coleccionista. «Me gusta coleccionar antigua porcelana china, sobre todo tazas de té. Y también coches antiguos: tengo un Jaguar S-Type de 1965 y un Chrysler New Yorker de 1939. Además, también conduzo un BMW Z4 por las colinas de Hollywood.»

Grandes consejos. «Si se te resiste algún chico, lee ‘¿Por qué los hombres aman a las putas?’, de Sherry Argov. Es divertidísimo y didáctico. Pero el mejor consejo que me han dado nunca es que trabaje con honestidad e integridad. Eso sí que me ha funcionado siempre.»