Claudia Schiffer

Siempre ha sido una chica lista. El icono de la belleza en los noventa se ha convertido, a sus 35 años, en una reclamada estrella. Claudia Schiffer deslumbró en el Festival de Cine de Cannes, donde ejerció de embajadora de L'Oréal Paris y recibió a WOMAN en exclusiva.

Myriam Serrano

Es alta, altísima. Lo anuncian interminables y maravillosos vestidos que cuelgan del pasillo de su suite. En la séptima planta del Hotel Martínez, donde se alojan las estrellas durante su estancia en el Festival de Cine de Cannes, Claudia nos recibe con una sonrisa. Un modelo vintage en color nude y su larga melena rubia armonizan con los tonos cálidos de la estancia. «Me hace mucha ilusión esta entrevista –confesó la modelo alemana–, porque aún recuerdo cuando fui la portada del primer número de WOMAN ». Eso fue en octubre de 1992.

¿Cuántas has ocupado, en total?
No sé el número, pero las guardo todas en mi casa. Tengo el récord Guiness como chica de portada. (Son más de 500, según L’Oréal Paris, para quien ejerce de embajadora mundial junto a otras actrices y modelos, como Scarlett Johansson, Natalia Vodianova, Andie McDowell o Jane Fonda).

¿Qué tuvo de excepcional la generación de ‘tops’ que encabezaste, para que ahora volváis a estar en las primeras páginas?
Éramos un grupo de seis o siete chicas que estábamos en todas partes (Linda Evangelista, Naomi Campbell, Cindy Crawford, Christy Turlington, Helena Christensen, Nadja Auermann, además de la propia Claudia) y que llevamos el glamur al mundo de la moda. Eso no volverá a ocurrir. Hasta entonces, las modelos acudían a las sesiones de fotos en chándal y zapatillas de deporte. Yo iba a trabajar con mi Chanel. e Eso despertó mucho interés mediático. En cambio, las grandes actrices como Julia Roberts, vestían vaqueros rotos e iban sin maquillaje. Hasta que un día, ellas dijeron: «¡Eh! ¿Qué está pasando? Nosotras también podemos hacerlo...» y volvieron a formar parte de este universo del glamur. Ahora vivimos el momento celebrity, y las modelos no volverán a tener aquel poder que tuvimos nosotras, al menos durante bastante tiempo...

¿ Dónde hay más glamur, en la pasarela o sobre la ‘alfombra roja’?
Aquí, en los estrenos, porque es la vida real. Es impresionante ver cómo las famosas llevan la ropa de los desfiles.

Cumpliste tu objetivo de hacer cine, ¿aún sueñas con el papel de tu vida?
Hice pequeños papeles en algunas películas, pero lo dejé al casarme, porque no quiero estar lejos de mi familia. Dedicarse al cine supone estar todo el tiempo fuera de casa. Mi marido hace películas (es el productor británico Matthew Vaughn, con el que tiene dos hijos), así es que yo decidí quedarme más en casa. Estoy en una posición privilegiada, y puedo decidir trabajar dos días aquí o dos allá en el mundo de la moda, que es lo que mejor sé hacer y lo que más me gusta.

¿Vives tu mejor momento?
Sí. Tengo mucha estabilidad y tranquilidad. Si mi hijo hace una obra de teatro en el colegio, no trabajo ese día, y les dedico todos los fines de semana.

¿Qué has aprendido de tus hijos?
Que la familia es lo más importante. Estamos aquí para tener hijos, para mantener la evolución. Ellos me ha cen sentir mucho más segura, y sé que ya no importa nada más.

Una modelo tiene una vida profesional más corta, ¿a qué edad te planteaste un cambio de vida?
A los treinta años, estás al límite. Pero si eres muy conocida, como es mi caso, o el de Naomi Campbell o Jerry Hall, puedes alargarlo. Llegó un día en el que sentí que ya había hecho todos los desfiles que quería, y que era más natural trabajar en otros campos, como la publicidad. Ahora, sólo participo en algunos muy especiales.

Encarnaste el ideal de belleza... ¿Cómo te ves con diez años más?
No me preocupa envejecer... ¡Aunque sólo estoy en la treintena!, ¿eh? Me siento muy bien, mucho más sana que antes. Como mejor, me entreno físicamente cada día... Sí, definitivamente estoy mejor que hace diez años.

¿Qué queda de aquella chica ‘number one’ de las pasarelas?
¡La timidez! Aunque he ganado en confianza y seguridad, sobre todo, después de ser madre. Soy más mujer, no me gustaría volver a tener 21 años.

Monica Bellucci, Sharon Stone, Jane Fonda, Diane Keaton... Parece que las marcas han entendido al fin que la belleza no tiene edad, que las mujeres con años, experiencia y vivencias, son más reales que niñas sin arrugas...
Lo que cuenta hoy en día para hacer las campañas de publicidad es ser famosa. Más que una cuestión de edad, se trata de ser una celebrity, da igual si eres cantante, actriz o modelo. Antes, tenías que ser una top model, ahora, famosa. Las cosas han cambiado, y por eso las modelos jóvenes actuales tienen muy difícil llegar a ser tan conocidas como lo fuimos nosotras.

¿Has sufrido por amor?
Fui siempre yo la que dejé a mis novios, no sé si es bueno o malo... Pero sí, a los quince años, el chico que me gustaba me rompió el corazón: me hizo caso, y luego se fue con otra.

¿Crees de verdad en una relación para toda la vida?
Sí, pero requiere trabajo, hay que cuidarla cada día. Mis padres tienen cuatro hijos y siguen juntos. Sólo tienes que encontrar a la persona adecuada.

¿Trabajar para Unicef ha cambiado tu fama de mujer fría y calculadora?
Nunca he sabido de dónde salió esa fama ni por qué. No me considero para nada así. Quizá fue porque nunca respondí a preguntas como: «¿Cuántas veces haces el amor a la semana?» No es una cuestión de imagen, me importa sinceramente ayudar.

Tu trabajo te ha dado mucho, pero… ¿te ha privado de algo?
De la amistad. Esta profesión exige mucho desde muy joven, y eso impide tener amigos. Siempre eché de menos salir con amigas o irme de viaje con ellas. Nunca pude decir: «¡Eh! vamos a tu casa a hablar de chicos». Ahora que vivo en Londres, tengo amigos a los que puedo ver cada tarde. Quedar con ellos es un verdadero placer del que no había disfrutado.

¿Dónde está tu refugio?
En mi casa, jugando con mis hijos. El simple hecho de ir a comprar con ellos unos zapatos es para mí muy divertido. Vivo intensamente los momentos más sencillos de la vida.