Claudia, la tímida

De top de los 90 a icono de belleza eterna. Lejos de despertar envidias, a sus 39 años sigue siendo la más admirada.

Noelia Collado

No ser perfecta. Ese es el secreto para ser una supermodelo», le explicaba Karl Lagerfeld a la modelo de 19 años Sigrid Agren, en el backstage de su desfile de invierno. «La industria necesita caras que la gente pueda identificar en un segundo. Por eso las tops como Claudia, que se hicieron famosas en los 90, todavía hacen campañas de publicidad. Porque la gente las conoce.»
Sin embargo, Claudia Schiffer, su musa y la top más codiciada de aquella generación, sí es perfecta… O casi. Altísima, de ojos azules, melena rubia, sonrisa inocente, rubor en las mejillas… «La nueva Brigitte Bardot», como la bautizó Lagerfeld en 1990, no ha perdido aquella belleza serena que la convirtió en la top más cotizada. «Habría sido una gran actriz del cine mudo», imaginaba en voz alta el director creativo de Chanel. Quizá porque Claudia, de cerca, apenas habla. Para hablar ya tiene a su propio séquito de asistentes. Su agente, atenta a la pantalla del ordenador, le dice en todo momento cómo posar ante el objetivo de la cámara. Ellos deciden el tiempo que necesita para dar por cerrada la sesión. Y son ellos también los que dan la aprobación definitiva a las fotos. Ella, simplemente, asiente con una sonrisa y sigue adelante con el resto de sus compromisos.
«No me gustaría volver a tener 20 años; me gusto mucho más ahora.» confiesa a punto de cumplir los 40. «Para mí, ser modelo fue una terapia. Todavía soy tímida, pero cuando te han dicho que eres fantástica día tras día, y sales en tantas portadas, al final la timidez desaparece.» Como se han afinado, hasta casi desaparecer, las curvas que la convirtieron en un icono de los 90. En las pruebas de su primer gran desfile, «recuerdo cómo el sastre se quejaba exasperado y repetía ‘no sé que voy a hacer con el pecho. El corsé no le entra. Las cremalleras no cierran. Tendremos que descoser todos los vestidos’.» A diferencia de sus compañeras, Claudia apenas salía de fiesta. Prefería quedarse en casa con su familia, como hoy, en su residencia de Suffolk (Inglaterra). ¿Extravagancias? Ninguna. ¿Caprichos? ¡Tampoco! «Llevo a mis hijos al colegio, soy una madre feliz y adoro mi trabajo.» ¿Su defecto? «Soy una chica normal», dice ella. Para Dolce Gabbana, como para toda una generación, Claudia es «una auténtica belleza clásica».

Una top sin secretos

-La sensualidad de una mujer está en… «Su mirada. Lo dice todo.»
-Jamás te desprenderías de… «Mi familia. Ser madre cambia tu manera de pensar. Te replanteas tus prioridades. Mi vida es totalmente distinta ahora. Y nada es más importante que mi familia.»
-La fórmula secreta para conseguir la belleza eterna: «Durante el día, cuando no estoy trabajando, prefiero ir sin maquillaje y con la melena suelta. Con los años, he aprendido a prestar más atención a mi salud. Sentirse bien es lo más importante. Porque la salud se refleja en tu cara.»
-¿Miedo a hacerte mayor? «En absoluto. Creo que la sociedad tiene hoy una actitud muy diferente frente a la edad y la experiencia. Acabo de realizar una campaña con Eva y Naomi, con las que he trabajado desde que empecé. No tiene sentido encajonar a una modelo por su edad.»

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