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Cameron Díaz, más crítica que nunca: "Hollywood es una trampa"

Tras aparecer en la película 'Annie', de 2014, abandonó el cine

Noelia Murillo

La desaparición de Cameron Díaz de la gran pantalla fue una de las más efímeras y, a su vez, de las más comentadas. Nadie podía creer que una de las reinas de las comedias románticas, con el permiso de Julia Roberts o Meg Ryan, dejara de participar en películas capaces de sacar una sonrisa (y, a veces, alguna que otra lagrimilla) a gran parte del público.

Tras éxitos como 'Algo pasa con Mary', 'La cosa más dulce' o 'Algo pasa en Las Vegas', la eterna rubia y ángel de Charlie abandonó su trabajo sin motivo aparente. Después, se supo que quería centrarse exclusivamente en su vida personal y, más tarde, que había formado una familia junto a Benji Madden, cantante de Good Charlotte, con quien se casó en 2015.

Su última película, de hecho, data de un año antes, en 2014, cuando protagonizó la adaptación de 'Annie'. Desde entonces y hasta ahora, ha decidido emprender su vuelo en solitario y, además de su familia, dedicarse al mundo empresarial. Así, ahora trabaja con su propia marca de vino ecológico, sostenible y creado con uvas de origen español, Avaline, y está muy cerca de alcanzar el medio siglo de vida.

Una de sus últimas intervenciones, teniendo en cuenta que han sido muy escasas en la última década, ha tenido lugar en el podcast Michelle Visage's Rule Breakers, un podcast que se emite en la BBC y donde ha hablado sobre Hollywood, la fama, la misoginia en la industria del entretenimiento y de cómo le afectó en su vida personal haber formado parte de ella. Sobre todo ello ha concluido que se trata de "una trampa".

"Está claro que no hice todo lo que podría hacerse", ha comentado la también protagonista de 'Gangs Of New York', en relación al movimiento feminista #MeToo por el que fueron señalados algunos de los altos cargos de la industria de acoso y abusos sexuales. Entre ellos, el productor Harvey Weinstein. Sobre ello, Cameron ha asegurado que "durante los 90 y los años 2000 seguía habiendo mucha, mucha misoginia. Ese nivel de explotación de poderes era algo que se encontraba en toda la industria".

Por ese motivo, la actriz ha asegurado haberse sentido "una víctima de toda la cosificación y explotación social a las que están sujetas las mujeres" y ha insistido en que es uno de los motivos por los que ahora ha abandonado esa presión social y profesional. "Es difícil no mirarte a ti misma y juzgarte comparándote con otros estándares de belleza", ha confesado.

Ahora, que ha dejado de lado esa exposición mediática, que ha calificado como "tóxica" por exigir a las mujeres una constante imagen perfecta. la actriz cree que ya no tiene prejuicios acerca de la belleza natural y se ha propuesto no seguir ninguna rutina de belleza. "No dedico nada de tiempo a mi aspecto. Nunca hago nada, ni siquiera me lavo la cara. [...] No estoy en un momento ahora mismo en el que le dedique ninguna energía", ha recalcado. ¡Nada mejor que sentirse bien sin una gota de maquillaje!