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La boda de Britney Spears y Sam Asghari con Madonna como invitada... y un ex tratando de arruinarla

Vestida de Versace, la cantante le ha dado el "sí, quiero" al actor en una ceremonia íntima de solo 60 invitados en Los Ángeles. 

Julia García

¡Ya se ha fijado el gran día! Pero nadie lo sabrá hasta el día después", respondía Sam Asghari a sus seguidores de Instagram hace cosa de un mes al ser preguntado por la fecha de su esperada boda con Britney Spears. Y no mentía el actor porque justo así es como ha sucedido, ya que acabamos de saber que el jueves 9 de mayo él y la artista se han dado el "sí, quiero" en Los Ángeles. 

Según ha confirmado la revista People, la ceremonia ha contado con alrededor de 60 asistentes, entre los que se encontraban Madonna, Selena Gomez, Drew Barrymore y Paris Hilton, además de Donatella Versace, encargada del vestido de novia escogido por la cantante del Oops... I did it again con el que caminó hacia el altar al ritmo del tema Can't Help Falling in Love de Elvis Presley. 

Quienes no figuraban entre los invitados han sido ni los padres ni la hermana de Britney Spears, Jamie Lynn –su hermano Brian no faltó– tras sus enfrentamientos en los tribunales y sus cruces de acusaciones en medios, así como tampoco los hijos que la cantante tiene con Kevin Federline, Preston y Jayden, aunque estos, al parecer, ha sido simplemente por su deseo de mantenerse en un segundo plano. "Están felices por su madre y tienen la esperanza de que Sam y Britney estén comenzando un gran futuro juntos", explicó Mark Vincent Kaplan, abogado de Federline a la conocida publicación. 

El ex de Britney Spears, protagonista inesperado del enlace

Ni la novia ni el novio han compartido por el momento fotografías ni impresiones de esta gran jornada para la pareja, que llevaba soñando con ella desde que en noviembre de 2021 anunciaran su compromiso, especialmente emocionante después de la inesperada pérdida del bebé que esperaban.

Sin embargo, ha habido quien ha intentado arruinar la boda y ese ha sido Jason Alexander. El que fuera amigo de la infancia de Britney Spears y se convirtiera en su primer marido por las 55 horas que estuvieron casados en el año 2004 consiguió burlar la seguridad de la residencia en la que se encontraba la diva del pop y se paseó por las diferentes estancias retransmitiendo todo en directo a través de las redes sociales, lo que provocó que la policía se personara allí para impedir el boicot que tramaba. "Britney Spears me invitó aquí. Ella es mi primera mujer, mi única mujer. Soy su primer marido. Estoy aquí para parar la boda", gritaba Alexander al ser detenido.