Ález Gonzalez & Hiba Abouk: cara a cara

Tras las imágenes de una sesión inolvidable y ver cómo se lo pasan cuando el objetivo desaparece, descubrimos la parte más oculta de los actores del momento.

Ester Aguado

Tensión, lo que se dice tensión, solo existe en la pantalla, y mucha. En la realidad, te los llevarías a casa. A los dos. Por motivos diferentes: a Hiba porque es valiente, brillante, peleona, comprometida y tan guapa que no te cansas de mirarla; a Álex, porque es cariñoso, cercano, currante, divertido, buenísima gente... Y está como un queso, claro. Ellos se llevan bien, se respetan e incluso se quieren, pero no tienen nada que ver... salvo que protagonizan la serie “El Príncipe” con enorme éxito. «Álex es una bellísima persona, tan generoso... y me cuida muchísimo, está pendiente de mí, como Morey, su personaje. Además, es un grandísimo actor que trabaja desde la verdad, desde el compromiso y te ayuda a estar siempre muy concentrada. No lo cambiaría por nadie... bueno, ¿Brad Pitt? (risas).» Álex también lo tiene claro: «Hiba es muy divertida. Y nos complementamos bien trabajando, porque ella es muy visceral y yo muy mental. Yo analizo la secuencia y ella es de vivir el momento. Eso nos permite tener dos visiones diferentes, y así sumamos siempre.»

Tan distintos...

Ambos viven el éxito de la serie de forma muy diferente: mientras Hiba es capaz de bajar con la camiseta del pijama a comprar el pan si se tercia... a Álex le agobia molestar a familia y amigos: «El otro día fui a ver una peli a un centro comercial en Madrid y ¡nadie me pidió una foto! Mis amigos se morían de risa porque nunca quiero ir... Sin embargo, no pude celebrar el cumpleaños de mi abuelo en una terraza preciosa, en Santander, porque la gente se acercaba sin parar. Eso me da un pudor....», explica Álex. Al principio, le costó sentirse más observado de lo normal: «Me fui un mes a Australia y, cuando volví, ya habían emitido tres capítulos de la serie. Cuando el policía de la aduana, en el aeropuerto, me llamó Morey, me di cuenta de que algo había cambiado. ¡Y no te cuento al ver la nube de fotógrafos fuera! Estuve dos semanas inventándome excusas para no salir de casa, porque se me agitaba el corazón. Luego lo normalicé y acepté que no puedo hacer según qué. Es un pequeño peaje ante tantas cosas bonitas», dice.

Hiba, sin embargo, se pone el mundo por montera: «Me gusta mi vida y no voy a cambiarla por un trabajo... Yo sigo siendo la misma, pero más feliz. Es verdad que tengo que lidiar con más toros en la plaza, pero ya tengo mi sitio en la profesión. Ahora, solo falta que Javi Ruiz Caldera o Almodóvar me llamen para hacer una comedia disparatada o que me salga algún proyecto en Francia... ¡Siempre he soñado con vivir en París! (risas).» A Álex, por su parte, le apetece movimiento y un poco de locura: «Estoy disfrutando y aprendiendo mucho de Javier Morey, pero es un personaje con mucha violencia contenida, le ocurren cosas pero no expresa nada y por eso me apetece hacer algo loco, como interpretar a una drag queen, para salirme de esa mente cuadriculada.»

Un adiós temprano

El próximo mes de marzo, cuando acabe el rodaje de los dieciséis episodios de la segunda temporada, para Hiba será doloroso y triste despedirse de Fátima, un papel con el que ha logrado un sueño: acercar al gran público «la realidad de la mujer árabe». «Con dieciocho años vi la película “Contra la pared”, del director turcoalemán Fatih Akin, y me marcó la vida. Me puse a estudiar filología árabe para poder leer en esa lengua y acercarme más a la problemática de la mujer en el mundo árabe. He escrito hasta obras de teatro...», dice Hiba. Ella, que se marchó de casa a los 18 años porque su familia –libanesa y tunecina– no entendía sus ansias de libertad, considera que su papel en “El Príncipe” ha sido un regalazo: «No me arrepiento en absoluto de haber contado que no me hablaba con mi familia por el trabajo que he escogido. Hay muchas chicas en mi misma situación y creo que tengo la responsabilidad ética y moral de ayudarlas. Lo he contado para animarlas a que no se rindan, a luchar porque todo es posible. Que no tengas una relación estrecha con tu familia no significa que estés solo. Uno nunca está completamente solo en la vida... Fue un mensaje de “Venga chicas, que sí se puede”.»

Tanto Hiba como Álex coinciden en que lo más honesto era acabar la serie en dos temporadas: «Me gusta ir cerrando etapas, evolucionar. La trama de la serie es espectacular, los guiones enganchan de una forma brutal... Se ha concebido como un “Romeo y Julieta” y, como todas las tragedias, ya se sabe el final... a la gente lo que le gusta es ver cómo pasa», dice Hiba. Álex explica la teoría de un amigo: «Si le dedicas a algo 10.000 horas de tu tiempo, tienes el éxito garantizado. Parece ser que ya las voy sumando como actor... Hasta hace dos años, me daba vergüenza ponerlo en mi currículo; después de “Alacrán enamorado”, que fue mi mili, ya puedo decirlo sin pudor. Con “El Príncipe” debo de estar llegando a las 10.000 ya (risas). ¡Que dure!»