El diseñador Adolfo Dominguez.

Adolfo Domínguez: "Trabajar en familia es agradable, pero hace falta capacidad de pacto"

Toda una vida dedicada a la moda, pero siempre con el amor por el arte y la filosofía como brújula. Amante de la literatura, la música y obsesionado con la educación, Adolfo Domínguez (Orense, 1950) es padre de tres hijas brillantes, actuales pilares del negocio familiar, y toda una institución en el mundo textil en nuestro país.

A. Arabia | Woman.es

Para usted la educación es muy importante, ¿cómo formó a sus hijas para que todas explotaran sus talentos y quisieran formar parte del negocio familiar?
La educación siempre me ha preocupado y es en lo que más tiene que invertir una familia y una sociedad. Quise que mis hijas fueran buenas personas porque la calidad ética es fundamental. Que tuvieran curiosidad por el conocimiento y sensibilidad estética y luego que cada una lo desarrollara a su manera. Valeria es la técnica, es superdotada, por eso hizo ingeniería. Tiziana y Adriana son las artistas. Tiziana pinta muy bien y es una excelente diseñadora, mientras que Adriana es magnifica con las fragancias.

Usted siempre ha manifestado que educación y esfuerzo van de la mano.
La escalera de la sabiduría es empinada y difícil y no se hace sin esfuerzo. Se ha demostrado que los resultados de una educación laxa son malos. No es posible acceder a los conocimientos en matemáticas o a la gran belleza sin dificultad ni esfuerzo. Existe el sueño de que se puede hacer todo sin hacer sacrificios. Y está muy bien, pero es solo un sueño. De hecho, una lección a aprender es que los países que se esfuerzan siguen hacia adelante y los que no, se quedan atrás.

¿Fue demasiado exigente con la educación de sus hijas?
Fui exigente... pero las quise mucho, ¡las quiero mucho! La ternura es indispensable, tanto como explicar a los hijos por qué se hacen las cosas. He hablado con ellas desde que eran pequeñas y obviamente el discurso se va adaptando porque no eres capaz de entender lo mismo a cualquier edad. Las palabras, el tacto y las caricias son los medios para comunicarse con ellas y es la forma de explicarles las razones de los movimientos y las decisiones.

¿Es difícil trabajar en familia?

Es agradable, desde luego pero se hace muy necesario desarrollar una capacidad de pacto, de escucharse unos a otros. Es difícil trabajar por objetivos comunes, pero es indispensable. El que logra es el que triunfa. En general, tenemos tendencia a centrifugarnos y por eso hay que encontrar una fuerza común que nos una.

¿Cuál es, en su opinión, la salud de la moda en España?
Apenas estamos saliendo de esta crisis, que es muy larga y muy profunda, pero hay que verle el lado positivo que es que nos está obligando a salir fuera, a internacionalizarnos. Vamos a superar esta durísima etapa siendo en un país netamente exportador. Y eso habrá compensado todo el sufrimiento y las dificultades. Actualmente, el negocio internacional de la moda española supera el 30%, pero si legamos al 50%, habrá merecido la pena. Tenemos que aprender a transformarnos en viajeros. Es necesario moverse y si lo que queremos no se encuentra aquí hay que buscarlo fuera. Ya no hay que nacer, vivir y morir en el mismo sitio.

¿Y en el caso de Adolfo Domínguez?
De cada 100 prendas nosotros casi exportamos 40, pero hay que llegar al 60 como mínimo, tener más fuera que dentro. Ya estamos presentes en América Latina, Asia, países como Japón, Emiratos Árabes, etc.

¿Y considera que Internet ha sido una puerta a esta externalización?
Si, una de ellas. Nunca me he negado al ecommerce, al contrario, creo que ha sido la salvación. Valeria tiene el enorme reto de vender Adolfo Domínguez a todo el mundo y lo conseguiremos on y off line. Hemos construido una base sólida en el exterior y estamos creciendo más que menguando. Quizá nos falta reestructurarnos en España.