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25 años sin Diana de Gales, la reina de corazones que luchó contra las imposiciones reales

El 31 de agosto de 1997 falleció tras sufrir un complejo accidente de tráfico en París

Noelia Murillo

Dicen que la noche del 30 de agosto de 1997 marcó un antes y un después en la vida de mucha gente procedente de todos los rincones del mundo. En la madrugada de ese día y ya habiendo dado comienzo el 31, la princesa de Gales, Diana Spencer, falleció como consecuencia de un fatídico accidente de tráfico que acabó tanto con su vida como con la de la persona que entonces amaba y también le acompañaba en ese viaje, Dodi Al-Fayed, heredero del propietario de Harrods y el Hôtel Ritz, Mohamed Al-Fayed.

Son muchos los rumores que surgieron entonces y que hoy continúan siendo un misterio en torno a las causas del siniestro, así como lo que sucedió justo antes y justo después de aquel trayecto fatal del que hoy se cumplen 25 años. En aquel accidente, que tuvo lugar en el Pont d'Alma, en la ciudad de París, también estuvo implicado el conductor del coche en el que viajaban, Henri Paul, un chófer que no estaba preparado para hacer frente a este tipo de situaciones (recordemos que los 'paparazzi' perseguían durante día y noche a la pareja) y que, además, había ingerido alcohol antes de llevar a la pareja a la suite de su hotel.

El look de la princesa Diana de Gales en el Día del Armisticio de 1991.  | Martin Keene / GTRES

Según la versión oficial, en el accidente murieron ambos hombres, pero Diana seguía con vida. Por ello, fue llevaba en una ambulancia hasta el hospital más cercano, Pitié Salpêtrière, donde falleció a causa de una serie de hemorragias internas alrededor de las 4 de la mañana. Un par de horas antes, la que fuera su suegra, la reina Isabel de Inglaterra, había recibido la noticia del aparatoso accidente ocurrido en la capital francesa. Desde entonces, siguió las noticias en la televisión junto a su hijo Carlos, que planeó viajar a París de inmediato. Sin embargo, tras conocer la muerte de la que fuera su esposa, se encontró en una encrucijada sin precedentes.

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Debido a que ambos se habían divorciado años antes, la Familia Real británica no estaba en la obligación de movilizar su flota oficial para repatriar su cuerpo. Sin embargo, tanto Carlos como su madre se negaron a seguir las directrices habituales, por lo que viajó a París con un avión de la Real Fuerza Aérea. A continuación, ordenó que preparasen la capilla real del palacio de St. James, otro hecho insólito en la trayectoria de la Casa Real, que habitualmente se desvinculaba por completo de los ex cónyuges de los miembros de la familia.

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Aquel domingo 31 de agosto los ingleses se despertaron con la peor de las noticias y rápidamente acudieron a las puertas de los palacios reales, especialmente el de Buckingham y el de Kensington, para depositar flores en su memoria. A pesar de haber cambiado las normas de su reinado dadas las circunstancias, la reina Isabel actuó de una manera fría de puertas para afuera, lo que muchos interpretaron como un gesto en contra de Lady Di, siendo este uno de los factores que generaron una crisis interna sin precedentes.

¿POR QUÉ DIANA FUE UNA HEROÍNA NACIONAL?

Si por algo hoy recordamos a Lady Di es por su extraordinaria empatía con los demás, algo fuera de lo común en el seno de la institución de la que formaba parte. Desde bien joven demostró tener un carácter abierto, diverso , sencillo y humilde, algo que modificó lo más mínimo (y, lo poco que cambió, fue en contra de su voluntad) cuando se casó con el heredero al trono de Inglaterra. Así se demuestra en 'Reina de Corazones', una de las publicaciones más recientes de Planeta (2022), en la que se narran los comienzos de la pareja.

Fue durante la década de los 80 cuando empezó a respaldar las causas humanitarias. Una de sus imágenes más conmovedoras fue en la que se la vio llorar abrazando a una niña enferma de cáncer en el hospital especializado de Lahore en Pakistán. | GTRES

La autora, Julie Heiland, reconoce al final de sus páginas que se trata de una novela basada en hechos reales, pero que a su vez es una narración ficticia de la historia de Diana Spencer. No obstante, en sus páginas se siente continuamente la presencia de esta mujer e introduce al lector en cada una de sus emociones a fin de ponerlo en su situación. De ahí que se inicie con una bonita historia de amor que parecía estar predestinada y que, al poco, comenzó siendo un laberinto de traiciones y mentiras, donde permanecer en la misma habitación que los miembros de la Familia Real suponía una auténtica tortura.

Entre algunos de los episodios que se narran en este ejemplar destaca el momento en que su cuento de hadas se torna en una pesadilla por una tercera persona en discordia, Camilla Parker Bowles. También se centra en los proyectos humanitarios de Diana, en su personalidad altruista, de acabar con los límites entre unas personas y otras por simple imposición social. También cuenta cómo fueron sus visitas a los hospitales con pacientes con lepra, los enfermos de SIDA en África o su visita a los campos de minas antipersona a Angola. Nunca antes un miembro de la Casa Real británica había mostrado tanta humanidad e interés por conocer el mundo como ella.

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Además, narra el momento en que decide hacer lo mismo que su marido y tener otras aventuras amorosas con otros hombres o cuando decidió hablar alto y claro en la entrevista con Martin Bashir para la BBC en 1995. En ella, habló con total naturalidad sobre su relación con el príncipe Carlos, la sólida estructura de la Casa Real británica y su férreo control, así como sus problemas de salud mental y desórdenes alimenticios. En esta entrevista también admitió haber tenido relación con el capitán de caballería James Hewitt, lo que provocó un gran escándalo. No obstante, además de la famosa frase "en nuestro matrimonio éramos tres", la declaración que quedó grabada en la memoria de todos entonces fue "me gustaría ser la reina en el corazón de las personas, pero no me veo a mí misma siendo reina de este país". Sin lugar a dudas, y teniendo en cuenta su historia, tanto dentro como fuera de una de las familias más célebres de Europa, damos por asegurado que llevaba la razón.