Gwyneth Paltrow ha apoyado la bebidas a base de carbón.

Zumo de carbón, ¿demasiado detox?

C. Ávila

Buena pinta no tiene, las cosas como son, pero es el último mejunje milagro de los adictos a depurar el organismo (y, sobre todo, a no quedarse fuera de onda jamás). Su fórmula no es ningún secreto: se trata de una mezcla de carbón vegetal activo, que se obtiene de maderas calcinadas, en este caso de la cáscara de coco, combinado con zumo de lima, limón, ágave y agua alcalinizada que, al parecer, potencian las virtudes purificantes que se le atribuyen al carbón, capaz de captar las toxinas procedentes de los pesticidas de las verduras o, incluso, los metales pesados del pescado.

Eric Helms, el inventor de este zumo, el fundador de la firma americana Juice Generation se inspiró en el entusiasmo del mundo de la cosmética por este componente. Y es cierto, la idea de usar carbón como agente limpiador no es nueva: hace años que se añade en la composición de mascarillas faciales, limpiadores y cremas como ingrediente para eliminar impurezas de los poros y purificar la piel. Helms sumó dos más dos, embotelló la fórmula y la puso a la venta. Prueba de su éxito es que ya le han salido competidores. Pero el espaldarazo definitivo a su popularidad ha sido (por supuesto) el respaldo a través de su web de Gwyneth Paltrow, la gurú entre las celebrities de la vida sana y siempre a la vanguardia de ocurrencias alimentarias más peregrinas.

Pero ojo, los expertos advierten de las contraindicaciones. A saber: de paso que arrastra las toxinas puede llevarse también los nutrientes de los alimentos y alterar la flora intestinal. ¿Qué si está rico? ¡Ups! El primero de por aquí que se atreva a probarlo, que nos lo cuente…