El slugging consiste en cubrir la cara con una densa capa de vaselina por la noche para despertar con una piel jugosa, luminosa y radiante | GTRES / GTRES

Slugging, la tendencia que triunfa en las redes y ya practicaban nuestras abuelas

La última rutina de moda en el cuidado de la piel se llama slugging y consiste en cubrir la cara con una densa capa de vaselina por la noche para despertar con una piel jugosa, luminosa y radiante. ¿Merece la pena seguir la tendencia?

Carmen Lanchares

Tras la piel de delfín y la piel de cristal, ahora las estrellas de las redes solo juran por el slugging. La tendencia, dicen, viene de Corea aunque nuestras abuelas ya habían descubierto, sin tanta fanfarria, los secretos de cuidar la piel aplicando vaselina. Pero cuando Tik Tok suena… creemos que algo nuevo lleva.

El caso es que por si no teníamos suficiente con los célebres diez pasos para el cuidado de la piel, la K-beauty vuelve a acaparar la atención mediática con un gesto más en la rutina nocturna, el slugging. ¿El objetivo? Atrapar y sellar todos los beneficios de los productos utilizados previamente bajo una densa capa de vaselina antes de irse a dormir.

Pero empecemos por el principio. El concepto slugging deriva de slug, literalmente, babosa, lo que a priori resulta poco inspirador. Pero si la técnica se llama así es por el aspecto gelatinoso y pegajoso de la vaselina sobre la piel, una apariencia similar al rastro viscoso de las babas que dejan estos animalitos al desplazarse. Es como si el rostro estuviese anegado de agua (o de grasa).

Sin embargo, el slugging no es ni tan nuevo ni tan bueno. De hecho, apunta la doctora Virginia Velasco, dermatóloga de la Clínica Doctor Morales Raya, el efecto de la vaselina en la piel se remonta a hace más de 150 años, “cuando el químico Robert Chesebrough se percató de que los trabajadores de una petrolera usaban una sustancia residual de la extracción de crudo para cicatrizar sus heridas. Sin embargo, su polivalencia y el hecho de que sea un producto eficaz, seguro y económico ha hecho que sigamos usándola en la actualidad”. Y es que la vaselina o petrolatum, según la nomenclatura internacional de ingredientes cosméticos, INCI, es un subproducto de la destilación y derivados de petróleo.

“El objeto de aplicar vaselina en la piel es conseguir un efecto oclusivo que minimiza la pérdida de agua a través de la piel y que, en consecuencia, esté más jugosa e hidratada”, ilustra el doctor Antonio Clemente, miembro del grupo español de dermatología estética y terapéutica (GEDET) de la Academia Española de Dermatología, y corrobora que esto no es nuevo, “los dermatólogos siempre hemos usado ciertas cremas o pomadas con base grasa, tipo vaselina, cuando hemos querido tratar dermatitis secas, como un eczema crónico o psoriasis”. Pero, de entrada, este especialista no recomienda untarse la cara de vaselina como si no hubiese un mañana. Pide prudencia, principalmente en las pieles más jóvenes, “porque el rostro contiene muchas glándulas sebáceas, sobre todo los cutis con tendencia acneica, y este producto, al ser tan graso, no las beneficia”. En esta línea se pronuncia también el doctor Gabriel Serrano, dermatólogo y fundador de Sesderma. “El slugging con vaselina no es para todo el mundo. En ocasiones puede resultar ‘demasiado’ para la piel, en concreto para las más grasas, que agradecen texturas más ligeras. Además, aportar una capa oclusiva después de haber empleado productos con ciertos ingredientes muy activos como los retinoides o algunos ácidos, podría llegar a modificar su acción sobre la piel”.

Paz Torralba, fundadora de los centros The Beauty Concept, se muestra contundente en su rechazo. “Personalmente, no estoy nada de acuerdo con esta práctica porque la vaselina consta de una mezcla de hidrocarburos derivados del petróleo (un origen cuando menos cuestionado por los abanderados de la sostenibilidad), es muy oclusiva y obstruye los poros. Solo entendería aplicarla en una piel muy deshidratada”. Aun así, no optaría por este proceso sino por un cuidado acorde a la piel y lo que se pretende conseguir. Y advierte: “Es una moda que nos va a traer problemas como poros obstruidos, piel taponada, patologías como el acné, granos internos o exceso de grasa”. De hecho, apunta, este ritual puede favorecer pasar de una piel normal a una piel grasa si se hace de forma continuada.

Lo dicho, el slugging no es una práctica apta para todo tipo de pieles; “puede ser interesante en las que muy secas, o en aquellas personas que vivan en zonas con climas muy secos o fríos. En cualquier caso, no sería recomendable realizarla diariamente”, concluye la doctora Velasco para quien este producto tan graso carece de toda cosmeticidad.

No obstante, la doctora Velasco rompe una lanza por la vaselina. “Al ser un producto que no lleva fragancias ni sustancias potencialmente sensibilizantes no produce alergias. Por lo tanto, es ideal para personas con dermatitis atópica o de contacto”. Por su parte, Estefanía Ferrer, ingeniera y fundadora de Lico Cosmetics, añade que, además de evitar la deshidratación en las pieles muy secas, impide la entrada de microorganismos y otro tipo de contaminación, reduciendo el riesgo de infecciones.

Aunque la práctica del slugging se ha focalizado en la cara, hay otras zonas del cuerpo que, sin embargo, pueden beneficiarse de este gesto, como las manos, los pies, las rodillas, los codos o incluso las cutículas, por su gran tendencia a la sequedad. Y ¡atención! que en las redes ya se habla del hair slugging, que viene a ser algo así como ‘bañarlo’ en aceite envolverlo en un turbante o toalla, para hidratarlo, eliminar encrespamiento y darle brillo. Pues tampoco es tan nuevo.

En última instancia, si lo que se busca es hidratar la piel al máximo, la vaselina, como tal, no es la solución. “La vaselina no hidrata por si misma, sino que -aclara la doctora Velasco- hidrata por oclusión. Actúa creando una barrera hidrofóbica que impide la pérdida transepidérmica de agua, por lo que es recomendable usar emolientes que promuevan la hidratación activa, es decir, que sean capaces de captar agua, como el ácido hialurónico”.

Por otro lado, actualmente, la cosmética cuenta con fórmulas y texturas, menos pringosas, con las que dar ese chute de hidratación necesaria e impedir que la piel pierda agua. “Se puede conseguir con cremas adecuadas a nuestro tipo de piel y con la recomendación del dermatólogo, así evitaremos brotes de acné o granitos. En realidad, el efecto slugging se puede conseguir con cualquier producto que tenga una fase externa grasa. La vaselina es la pomada por antonomasia pero puede ser con pomadas cicatrizantes o reparadoras”, comenta el doctor Clemente. Por su lado, la fundadora de Lico Cosmetics aboga por fórmulas hidratantes que contengan ceramidas o phantenol y acabar la fase de hidratación con unas gotas de un aceite especifico para el rostro, rico en antioxidantes y no comedogénico, para lograr ese efecto de humectación y evitar que la piel pierda agua.