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¿Para qué sirve el retinol? Te explicamos cómo usar el antiedad más potente

La vitamina A (o retinol) es el activo cosmético antiaging por excelencia, pero no todo el mundo se atreve con él. Siguiendo estos consejos -y buscando fórmulas adecuadas- incluirlo en tu rutina de cuidados estará libre de riesgos. 

Cristina Martín Frutos | Woman.es

Sérums con retinol; cremas con retinol; hasta aceites y contornos de ojos. Todo el mundo habla de este activos cosmético considerado el más potente antiedad. Además, sus resultados sobre la piel son los que cuentan con mayor respaldo científico. Estimula la renovación de la piel; atenúa las arrugas; iguala el tono y reduce los poros... Como nos explica el doctor Ricart, director médico del Instituto Médico Ricart (Madrid), "su magia se materializa a cualquier edad". A los 20 puede ayudar a reducir las marcas de acné y controlar la producción de grasa en la piel. Mientras que a los 40 es perfecto para estimular la regeneración celular y suavizar la apariencia de manchas y arrugas.

Sin embargo, a mucha gente le cuesta animarse a probarlo; a "retinizarse" como se dice ahora. "Al ser un alcohol penetra de forma muy eficaz en la piel y por eso actúa tan rápido, aunque, al mismo tiempo, eso también puede ser violento para las pieles sensibles", explica el doctor Arturo Álvarez Bautista, formulador y asesor científico de Sensilis. Pero su mala fama -que es irritante, provoca rojez, picor, descamación...- está pasando a la historia gracias a que cada vez existen productos más sofisticados: consiguen eficacia antiaging de forma mucho más respetuosa. Por eso es tan importante conocer todas las opciones de moléculas de vitamina A (de donde se extrae este ingrediente). "El ácido retinoico, o vitamina A pura, es súper eficaz, pero muy irritante; algo menos fuerte es el retinaldehído y, por último, el más utulizado en cosmética es el retinol", aclara Marta Barrero, farmacéutica, experta en dermocosmética y co-directora de The Secret Lab. En este último caso, hay que atender a la concentración. Un 0,3% de retinol puro para empezar es una buena opción. 

Además, muchos laboratorios están optando por alternativas muy interesantes. Es cuestión de observar con cuidado la composición. Algunos, como Sensilis, están empleando palmitato de retinilo (también lo verás como retinyl palmitato). "Su metabolismo es más lento y, por tanto, menos agresivo para la piel. El proceso es más suave y más agradable para pieles sensibles, incluso las que presentan rosácea", señala Álvarez Bautista. Otros prefieren encapsularlo, para que la liberación del retinol sea progresiva. Por ejemplo, en Cantabria Labs han optado por hacerlo en microesponjas "permiten una liberación sostenida durante seis horas, para así minizar el potencial irritable que puede tener esta molécula", sostiene Inés Pérez, directora técnica de cosmética y productos sanitarios de Cantabria Labs. Otra pista es encontrar en la fórmula ingredientes como la glicerina o la niacinamida, que contrarrestan las posibles molestias cutáneas. 

El siguiente punto importante es la progresión de uso. Hay que ir siempre poco a poco: "Durante la primera semana, aplicarlo dos noches alternas; a la segunda semana, tres noches sí y una no, para terminar usándolo a diario", aconseja Marta Barrero. Y aquí llega otra clave. Usarlo mejor de noche. Es cierto que algunas fórmulas permiten hacerlo de día, pero es preferible dejarlo para antes de dormir. Aun así, todos los expertos coinciden, siempre hay que ponerse al día siguiente SPF. Si empiezas a retinizarte ahora, el verano que viene tu piel se habrá acostumbrado y podrás seguir usaándolo (el retinol no es fotosensibilizante como tal) pero sin olvidarte de esa fotoprotección alta. 

Por último, recuerda que no todo vale para cuidarse la piel. El 'totum revolutum' no siempre funciona. La experta de The Secret Lab nos alerta sobre combinarlo con otros productos exfoliantes. "Como los AHAs. Si los aplicáramos en una misma rutina podríamos irritar o enrojecer en exceso la piel, por lo que se recomienda alternarnos. Algo qeu también pasa con los BHAs, que como el retinol regulan el exceso de sebo: podría aumentar la sequedad e irritación de la piel". Con la vitamina C, aunque existen ciertos mitos, no hay problema. Lo habitual es emplear esta por la mañana (antes de la crema solar) y el retinol de noche. 

Pese a todo existen algunos casos en los que no se debe usar retinol. Como en el embarazo y, generalmente, la lactancia "o las dos semanas previas y posteriores a realizarse un tratamiento estético tipo peeling o láser o, incluso, depilarse con cera en alguna zona del rostro", advierte Arturo Álvarez Bautista. En esos casos, como nos dice el doctor Carlos Morales Raya, conviene recurrir a alternativas "como  los polihidroxiácidos, la niacinamida o el ácido azelaico". El bakuchiol también sería una buena idea para quienes, por desgracia, no puedan retinizarse.