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Masaje kobido: todo sobre el lifting natural que adoran las japonesas

Pérdida de luminosidad, párpados caídos... ¿Qué tal un masaje facial Kobido para rejuvenecer? Este tratamiento tradicional japonés ofrece los efectos de un lifting sin cirugía.

PATRICIA ÁLVAREZ-PALENCIA

A medida que envejecemos, la piel pierde su tono y vitalidad, aparecen líneas de expresión y arrugas, los rasgos se ven desdibujados y cansados... Pero tranquila, nada es irreparable porque existen técnicas de masaje antiedad que pueden devolver la juventud y la luminosidad al rostro.

Hoy vamos a hablarte concretamente de uno que procede de Japón, el Kobido, cuyo nombre significa "forma tradicional de belleza". Este masaje ofrece un efecto lifting sin cirugía, pero es, ante todo, una experiencia. Es el tratamiento facial más sofisticado hasta la fecha gracias a su gama de técnicas. Tanto es así que las personas que reciben este tratamiento sienten una relajación absoluta en todo su cuerpo. Esta práctica permite, por tanto, volver a centrarse, reducir el estrés, pero también potenciar a la persona. Y, sobre todo, difuminar eficazmente los signos del envejecimiento.

De hecho, los efectos son inmediatos y espectaculares desde la primera sesión, y el rostro recupera su frescura, y los músculos, una cierta flexibilidad. 

¿Qué técnicas se utilizan?

El Kobido es un masaje completo del rostro, el cuello, los brazos y el escote, compuesto por una multitud de maniobras manuales: alisado, amasamiento, drenaje, pellizcos, etc. Estos gestos mejoran la circulación sanguínea y energética, favorecen la eliminación de toxinas por el sistema linfático, tonifican los músculos y liberan el rostro de la tensión y el estrés que son las principales fuentes de las arrugas.

¿A quién va dirigido este tratamiento?

Es adecuado tanto para hombres como para mujeres y es apto para todas las edades. Todo el mundo necesita ser mimado, ¿verdad? Sin embargo, para obtener los mejores resultados, es mejor empezar lo antes posible, preferentemente a partir de los 30 años.

¿Cuántas sesiones se necesitan?

Tres sesiones en el primer mes, y después una sesión al mes. Esto ayuda a reducir las líneas de expresión y a trabajar la musculatura del rostro. Pese a que se trata de un masaje antiedad, el objetivo de este masaje no es conseguir un efecto antinatural, sino acompañar a la piel durante el proceso de maduración, por lo que con él conseguirás mantener la piel tersa y el óvalo facial bien definido durante más tiempo, pero no una paralización de la musculatura como consigue el bótox, por ejemplo.