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La inyección que combate la flacidez corporal y cómo mejorar la firmeza cutánea

La flacidez corporal no siempre va ligada a la edad ni a la falta de ejercicio. Las dietas yo-yo, el consumo excesivo de azúcares o una genética ‘poco firme’ pueden estar detrás de la laxitud de la piel. La pregunta es: ¿Se puede mejorar la elasticidad cutánea? Sigue leyendo

CARMEN LANCHARES

La flacidez corporal suele ser una de esas cosas que, por estar oculta la mayor parte del año, apenas se la presta atención hasta que cada verano parece sorprender a propios y extraños. Aunque la celulitis suele monopolizar el discurso estético, en cuestiones de remodelación del cuerpo, no solo la grasa es el problema. Tampoco el exceso de peso. A veces, el inconveniente está en la pérdida de firmeza cutánea. De hecho, se puede tener un cuerpo 'fit' y laxitud de los tejidos.

La pérdida de firmeza no se produce de la noche a la mañana ni suele tener una única causa. Entre las más frecuentes, señala Inmaculada Canterla, directora de Cosmeceutical Center, licenciada en farmacia, especialista en dermocosmética, nutrición y dietética, y medicina antiaging, están las oscilaciones de peso bruscas y repetitivas en el tiempo, el embarazo (especialmente implicado en la posterior flacidez de abdomen y pecho), el sedentarismo (la falta de ejercicio hace que disminuya la masa muscular y la piel quede cada vez más flácida) y una alimentación pobre en proteínas y rica en grasas e hidratos de carbono así como el exceso de azúcares (que endurece el colágeno y acelera su destrucción) y sal. Y la lista sigue con hábitos como las duchas con agua muy caliente, la exposición al sol, que destruye el colágeno y degrada la elastina (fundamentales para la firmeza cutánea) o el consumo de tabaco, que hace que la piel esté más seca, tirante y con menor flexibilidad, lo que provoca un aumento del estrato córneo al tiempo que la epidermis se vuelve más delgada, aumentando así la flacidez.

La edad tampoco perdona. “Con el paso del tiempo, nuestra piel pierde grosor como consecuencia de una disminución de las células encargadas de fabricar fibras de colágeno y elastina. Pero además de formarse menos fibras en la capa media de la piel, también se pierde masa muscular que sirve como colchón de la piel y grasa subcutánea. Y con la menopausia hay más predisposición aun a una bajada de colágeno, cuya carencia fomenta la flacidez corporal ”, explica la directora de Cosmeceutical Center.   

Los milagros no existen en materia de remodelación corporal, pero sí tratamientos y técnicas que ayudan a conseguir objetivos, con paciencia, tiempo y disciplina. En ocasiones, tendemos a poner todos los huevos (léase, expectativas) en una sola cesta (léase, un único tratamiento) y en la remodelación corporal hay bastantes presuntos implicados. La mejor táctica es sumar voluntades y abordarla desde distintos flancos, desde la medicina estética hasta la alimentación o el ejercicio. “Hay muchos posibles tratamientos, depende de la zona a tratar, el grado de flacidez, la edad… para seleccionar cuales son los indicados o si hay que hacer una sinergia combinando diversos protocolos”, afirma Inmaculada Canterla.

La inyección de ácido hialurónico que te pone firme

Desde la medicina estética (cirugía incluida) y los centros de belleza, la oferta de técnicas y aparatología para la remodelación corporal es un suma y sigue. Cada vez hay más máquinas y tecnologías más avanzadas para aportar soluciones a la carta para quienes buscan quitar, subir o añadir allí donde sobra, cae o baja. Radiofrecuencia, hilos, ultrasonidos o crioterapia son algunos de los métodos más populares para combatir la flacidez cutánea. A ellos se ha sumado la posibilidad de inyectar ácido hialurónico. Sí, has leído bien, este activo es tan versátil que no solo está indicado como material de relleno o como chute de hidratación, sino que puede ejercer como reafirmante, redensificador y remodelante.

Profhilo Body, que así se llama este tratamiento médico estético desarrollado por Ibsa Derma, “es una bomba de ácido hialurónico, en alta concentración y ultrapuro, que consigue una gran remodelación sobre todo en la zona braquial -brazos-, abdomen y rodillas”, comenta la doctora Natalia Ribé.  “Funciona especialmente bien en personas de mediana edad que empiezan a acusar laxitud cutánea, pero también en mujeres más jóvenes, tras un parto, por ejemplo, o incluso en personas muy jóvenes y muy delgadas que apenas tienen ‘soporte’ para la piel, un efecto que suele apreciarse sobre todo en la zona de las rodillas”. El tratamiento, que consiste en un par de infiltraciones, espaciadas en el tiempo -normalmente un mes- y el seguimiento en casa con un parche y una crema cosmética remodelante, trabaja a nivel profundo, medio y superficial de la piel, consiguiendo la regeneración tisular. Pero, ¡ojo! Phrofhilo Body no es café para todas; en zonas con grasa no da buenos resultados, apunta la doctora Ribé, quien en estos casos recomienda tratar primero la grasa y luego abordar el descolgamiento.

Recurramos, o no, a algún tratamiento estético profesional, nunca está de más apoyar estos tratamientos con gestos cosméticos a diario, nutriendo y tonificando bien la piel para que mantener su elasticidad, acompañando su aplicación de un buen masaje a base de movimientos circulares. Toda una nueva generación de cosmética corporal ha cogido el testigo de las fórmulas de rostro para dar a la piel del cuerpo algo más que hidratación.

La firmeza está en el plato

Lo dicho, combatir la flacidez es una carrera de fondo, y un breve 'sprint' no nos asegura el triunfo. De hecho, manifiesta Inmaculada Canterla, un tratamiento aislado no solucionará el problema para siempre, hay que cuidarse y mantener unos cuidados proactivos constantes”. Y en esa batería de cuidados, sin duda la alimentación ocupa un lugar primordial.

“Los distintos micronutrientes (vitaminas, minerales, oligoelementos, y sustancias antioxidantes), que se ingieren a través de los alimentos, son la base para asegurar una óptima regeneración y crecimiento de los tejidos”, responde. Elisabeth Bley, nutricionista de la Clínica de la Dra. Mercè Campoy. Según esta especialista, los alimentos que ayudan a mantener la firmeza de la piel son aquellos que contienen principalmente colágeno y elastina para contribuir a la formación de nuevo tejido; vitaminas y sustancias antioxidantes para prevenir el efecto de los radicales libres, y ácidos grasos esenciales para el buen funcionamiento de las membranas celulares”.

Entre los alimentos ricos en colágeno y elastina, Bley destaca las proteínas de alto valor biológico como carnes, pescados, huevos, lácteos, gelatinas, así como otras de origen vegetal como el tomate, pimiento, cebolla, limón, que estimulan la producción de colágeno.

Para aumentar la ingesta de sustancias antioxidantes, esto es, con alto contenido en vitaminas C, A y E, o selenio, hay que dar prioridad las frutas, verduras y hortalizas.

Por su parte, los pescados azules, frutos secos, semillas y aceites de semillas sobresalen por la presencia de ácidos grasos esenciales. 

Por el contrario,  los alimentos ultraprocesados ricos en grasas saturadas, grasas trans y azúcares simples favorecen la pérdida de firmeza. Asimismo, las dietas con bajo contenido en proteínas favorecen la aparición de flacidez por una baja ingesta de colágeno y elastina.

¿Tomar suplementos de colágeno mejora la firmeza de la piel?

El colágeno es la proteína más abundante del organismo, responsable entre otras cosas de la elasticidad e hidratación de la piel (y formación de cartílagos, y estructuras óseas...), pero a partir de los 30 años se sintetiza menos y se reduce su calidad, más allá de que, además, una alimentación rica en hidratos de carbono lo vuelva rígido y poco flexible. Por tanto, explica Inmaculada Canterla, para mejorar la piel, todo comienza y termina por inducir la síntesis de colágeno. “Hay muchas formas de estimularlo e intentar aumentar su cantidad y calidad (tratamientos inyectados, tópicos y orales)”.

Los suplementos alimenticios con colágeno están de moda, pero no todos son iguales, señala Canterla. “Su efectividad y calidad, como siempre, van a depender de su formulación, de su concentración y de la adecuación del tratamiento a las necesidades de la persona”. Además, puntualiza que este tipo de suplementación no incorpora directamente colágeno a nuestro tejido conjuntivo, es decir, no se va a absorbe directamente  en el organismo, sino que va a inducir a nuestro cuerpo a crear su propio colágeno a partir de los péptidos ingeridos. “Consumir colágeno hidrolizado no tiene por qué ser un tratamiento puntual o esporádico una o dos veces al año, sino que se puede realizar de forma regular a lo largo del año.  No es más que un aporte proteico extra que, eso sí, debería estar prescrito y controlado por profesionales”, concluye esta especialista en dermocosmética, nutrición y dietética.

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