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Cosmética sólida: descubre por qué ya no podrás vivir sin ella

Es respetuosa con el entorno (no contiene agua, no viene en plástico). Dura mucho más que la versión tradicional y es más práctica. Además, no para de sofisticarse. Descubre todo lo que te ofrece la opción beauty más ecosostenible.

Cristina Martín Frutos | Woman.es

Cuando empezamos a oír hablar de los champús sólidos, nos sonaba a algo ajeno a nuestras vidas. Parecía propio de mercadillos hippies. O una rareza de modernos que quieren volver a lo artesanal. Sin embargo, hoy podemos encontrar una de estas pastillas en cualquier baño español. Cuando marcas habituales en nuestras casas como Garnier (de la que Drew Barrymore es fan) Klorane o Clarins lanzan sus propias fórmulas en sólido algo está pasando... De hecho, el mercado del cuidado personal eco, donde se integraría la cosmética sólida, crecerá a razón del 9% al año hasta 2025, alcanzando un valor de más de 26.000 millones de euros en todo el mundo, según un estudio internacional de Grand View Research.

Otra muestra del boom de este formato es la diversidad de la oferta. Además del incremento de marcas que se suman a la tendencia, resulta interesante la cantidad de productos que podemos encontrar en sólido. Ya no se trata solo de champús, como estábamos acostumbrados. Ahora disfrutamos de acondicionadores, cremas de cuerpo, sérums y aceites faciales o desmaquillantes que prescinden del agua y del envase, pasándose a la versión compacta. También se nota en la mejora de la sensorialidad y de las propiedades que incluyen los cosméticos, cada vez más sofisticadas. Pero, ¿qué ofrece realmente un gel o una manteca corporal en barra para dejar de lado los botes? 

Evidentenmente, su mínimo impacto medioambiental es la razón de mayor peso. Por ejemplo, un champú tradicional está compuesto en un 80% de agua. Además, suele venir en botella de plástico, que, posteriormente se convierte en residuo. Frente a ello un mismo champú en pastilla, que puede equivaler prácticamente a un litro del clásico, viene en una cajita de cartón y se puede guardar en cualquier jabonera o cajita que tengas ya en casa. Lo mismo sucede con geles, desmaquillantes o cremas. Por tanto, se ahorra en agua, se ahorra en uso de plásticos y en generación de residuos. Y no solo eso. También ahorra nuestro bolsillo, ya que duran mucho más que las texturas líquidas.

Además, nos ayudan a llevar un estilo de vida más sostenible que entronca con otras tendencias que han dejado de ser una opción como el consumo responsable.Y, por si eso fuera poco, son perfectos para viajar. No tienen que pasar control en el aeropuerto, ocupan poco espacio e, incluso, lo puedes dividir (partiendo la pastilla en varios trocitos). Así que, llegados a este punto, ¿no estás deseando pedirle a  Papá Noel te traiga tu neceser sólido esta Navidad?