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Diccionario de ácidos cosméticos: descubre cuál es el que tu piel necesita

Seguramente conoces (y uses) el hialurónico. Pero, ¿sabes para qué sirve el ácido mandélico? ¿o el azelaico? Y mejor aún: ¿realmente le vienen bien a tu piel? En esta guía básica te aclaramos todas las dudas.

Cristina Martín Frutos | Woman.es

Ya es una tradición que cada cierto tiempo aparezca un nuevo ingrediente cosmético en nuestras vidas reclamando su sitio en nuestra rutina. Hemos asistido a la llegada al neceser de la niacinamida, el bakuchiol o el cannabis. Pero si hay un fenómeno que atrae cada vez más nuestra atención es el boom de los ácidos. Es más que probable que conozcas el hialurónico. De hecho, es el único de la lista que es totalmente respetuoso con la piel. "Diría que es el único ácido que no puede faltar en nuestra rutina de belleza diaria", afirma Marta García-Legaz, dermatóloga de Instituto Médico Ricart. "Si tu piel tiene aspecto apagado te beneficiará su poder hidratante, adesmás, potencia la síntesis de colágeno, lo que estimula la renovación celular. En definitiva, todo ello hará que veamos una piel más firme, hidratada, con menos arrugas... Más saludable", añade. 

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Pero junto a él, hay muchos otros ácidos que tienen súperpoderes para tu piel. Conocerlos, saber sus propiedades y sus particularidades de uso harán que les puedas sacar el máximo partido. 

- Ácido Ascórbico. Es la forma 'profesional' de llamar a la vitamina C. Pero no a cualquiera, sino a la más pura y eficaz. Por tanto, ya conoces de sobra sus efectos. La doctora García-Legaz nos los recuerda: "Es un potente antioxidante que ayuda a neutralizar los radicales libres que aceleran el envejecimiento producido por la contaminación y los rayos ultravioleta". Además, es un antimanchas bastante efectivo que ayuda a dar luminosidad al rostro. Con respecto al modo de uso, en alguna ocasión hemos derribado los mitos: Uno de los más importantes es que puedes -y debes- usarla de día. De hecho, antes del protector solar actúa como un doble escudo frente a los rayos de sol. 

- Ácido Azelaico. Nos encontramos con uno de los preferidos de las pieles con tendencia a las imperfecciones. "Es perfecto para tratar manchas y marcas de acné, rojeces o signos de rosácea", resume Alicia Ibáñez, fundadora de la tienda de cosmética online Attariat. "Este ácido, perteneciente al gurpo de los dicarboxílicos, se obtiene de algunos cereales como el trigo, el centeno y la cebada y se suele utilizar en concentraciones de 4-20%, pero es a partir de 10% cuando ya es necesaria la prescripción médica", añade. Entre sus propiedades: Antiinflamatoria, antibacteriana, antiseborreica, queratolitica, despigmentante... ¿Qué más nos gusta de este activo? Su tolerancia. "Todas las pieles incluso las más sensibles pueden usarlo", confirma Ibáñez. Esto incluye a las embarazadas o mujeres en periodo de lactancia.

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- Ácido Ferúlico. Este ácido de origen vegetal es uno de los grandes desconocidos. Sin embargo es uno de los mejores escudos cosméticos. Como destaca la fundadora de Attariat, "protege de las agresiones externas como la contaminación, la polución, los rayos UV y del estrés". Además de prevenir las manchas y disminuir las líneas de expresión, refuerza la barrera natural de la piel frente al sol. 

- Ácido Glicólico. Cuando buscas un exfoliante de uso sencillo, este es tu ingrediente. "Proviene de la caña de azúcar y penetra muy bien en el interior de la piel, estimulando la regeneración celular, luchando contra la piel grasa, afinando los poros...", detalla la doctora Beatriz Beltrán. Al favorecer la renovación cutánea, aporta luminosidad y mejora mucho la textura. Eso sí, fíjate bien en la concentración, ya que puede ser un poco irritante para pieles sensibles. De hecho, las concentraciones más altas -entre 5 y 10%- se usan para corregir las manchas o suavizar las arrugas. Sus efectos suelen ser bastante duraderos y, combinado con vitamina C por las mañanas, funciona bastante bien. 

- Ácido Kójico. Capaz de inhibir la enzima tirosinasa, encargada de regular la melanina, por lo que es un buen antimanchas. Por ejemplo, se suele usar para reducir la apariencia de las cicatrices o del melasma (hiperpigmentaciones de origen hormonal, muy frecuentes en las mujeres por el embarazo). Además, este ácido procedente de algunos tipos de hongos y fermentados suaviza la textura de la piel.

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- Ácido Láctico. Aquí tenemos otro exfoliante, perteneciente a la familia de los alfahidroxiácidos o AHA's, "muy adecuados para pieles sensibles", apunta la doctora Beltrán. Su acción es muy práctica, ya que, como explica la doctora, "limpia las impurezas del rostro sin necesidad de frotar, por lo que ayuda a unificar el tono y reduce considerablemente el tamaño de los poros". Lo bueno es que además de exfoliar, estimula la producción de ácido hialurónico y ceramidas, por lo que aporta mucha hidratación. 

- Ácido Mandélico. Como el láctico, es un AHA, en este caso, procedente de las almendras, que realiza una acción exfoliante muy suave. "Su ventajas es que causa menos irritaciones, porque posee un alto peso molecular y penetra más lentamente que otros ácidos y menos profundamente, pero también es menos eficaz", afirma Alicia Ibáñez. También es reseñable su acción antibacteriana y fungicida, que lo convierte en un gran aliado contra las espinillas o, incluso, los brotes de acné. 

Ácido Retinoico. Es la forma más eficaz y también la más potente de la vitamina A. Por tanto, advierte García-Legaz, "debe ser usado bajo prescripción médica". Su función es la de ser un potente regenerador que estimula el recambio de las células epidérmicas, facilitando su descamación. En otras palabras, mejora el acné, elimina comedones y también tiene efecto antiaging. Sus derivados, el retinol o el retinaldehído, aunque siguen siendo irritantes, pueden usarse sin receta. 

Ácido Salicílico. Terminamos con un viejo conocido, al menos en nuestro botiquín. Este activo, "cristalino e incoloro que se obtiene de la corteza del sauce blanco", detalla Ibáñez, se emplea en cosmética para combatir el acné. Pertenece al grupo de los beta-hidroxiácidos (BHA) y cuenta con propiedades antisépticas y queratolíticas. "Es devir, evita que proliferen las bacterias cuando hay exceso de grasa o de impurezas en la piel". 

Una vez repasados los ácidos más importantes, queremos darte varios consejos en los que han coincidido las tres expertas consultadas: antes de incluir cualquier ácido en tu rutina (menos el hialurónico), empieza poco a poco. Puedes usarlo días alternos o probar en zonas concretas de la cara para ver la reacción. Tampoco te asustes si genera un poco de rojez o picor, pero deja de usarlo si notas que te irrita. La gran mayoría debes ponerlos de noche, quitando quizá el ferúlico y el hialurónico, y en cualquier caso, aplicar de día protector solar. Por último, cuidado con las mezclas. Puedes tener efectos no deseados. Así que, ante la duda, consulta con un profesional. 

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