Perfumes sin alcohol ¿una tendencia con futuro o una moda pasajera?

Los perfumes sin alcohol y con base de agua empiezan a ser una opción para perfumarse sin renunciar a llevar una fragancia de alta perfumería, intensa y con persistencia. Estas son las razones para usar (o no) una fragancia sin alcohol, más allá de la tendencia. Los expertos hablan

Los perfumes con base agua son una opción para las pieles más sensibles
IStock

No es algo nuevo, pero hay quien ya eleva los perfumes sin alcohol, y más concretamente con base de agua, a la categoría de tendencia. Desde que en septiembre Dior lanzase J’Adore Parfum d’Eau, la versión sin alcohol (con base de agua) de su icónico perfume, la conversación sobre este tipo de fragancias ha dado un nuevo giro. Para empezar, porque no es habitual encontrar una composición de alta perfumería con este tipo de fórmulas más afines a las colonias infantiles. En segundo lugar, porque desarrollar un perfume de este calibre, con una persistencia similar a un eau de parfum, pero a base solo de agua y flores ha supuesto una hazaña tecnológica. Y, por último, porque desde algunos foros se empieza a ponderar las fórmulas sin alcohol como alternativas más sostenibles o naturales.

¿Estamos, de verdad, ante una nueva tendencia en perfumería? “Bueno, no tenemos datos concluyentes aun. Especialmente porque J’Adore Parfum d’Eau es la primera fragancia con base de agua con una altísima concentración de perfume. Sí que vemos una tendencia de los usuarios por la búsqueda de productos más ‘naturales’ o con una mayor proporción de materias primas de origen natural”, responde Daniel Figuero, jefe de formación internacional de Fragancias Dior. Por su parte, Myriam Terés, Global Fragrance Application Manager de Eurofragance, argumenta que la sensorialidad de los perfumes con base de agua no tiene nada que ver con la del perfume hidroalcóholico. “Aún no está claro si en Europa este tipo de producto tendrá buena aceptación. En otros mercados, como el de Oriente Medio, los perfumes sin alcohol, tanto base agua (milky) como base aceite/silicona (transparentes) son frecuentes desde hace muchos años”

Alcohol o no alcohol, he ahí el dilema

El alcohol en un perfume (producto acabado) tiene la función de vehículo principal de todos los ingredientes de la composición de la fragancia (aceite). Es un disolvente que permite solubilizar la mayoría de los ingredientes, tiene una buena evaporación y permite una buena difusión y vaporización del perfume” explica la experta de Eurofragance. Además, dice, el alcohol también da una sensorialidad de frescura en piel y no resulta pegajoso como pasa con habitualmente con los perfumes de base agua. Esas son sus ventajas. ¿Algo en su contra? El alcohol puede ser irritante para la piel, produce sequedad y no es apto para las pieles sensibles”, señala Terés, quien puntualiza que además el uso de alcohol tiene restricciones en lo que refiere a compuestos orgánicos volátiles (VOCs) -importante en USA- y también religiosas, sobre todo en países musulmanes donde no se permite el alcohol”. En resumen, la ventaja de los perfumes con base de agua es que permiten solventar las restricciones que tiene el alcohol, medioambientales y religiosas, y abordar el mercado de pieles sensibles.

La otra cuestión que planea de fondo es la sostenibilidad. “Se tendría que estudiar en más detalle si las fragancias sin alcohol son, o no, más sostenibles analizando todo el ciclo de vida del producto. Desde materias primas utilizadas, proceso de fabricación del perfume, packaging, etc. No todo lo que se publicita como natural es más sostenible”, argumenta Myriam Terés.

Dicho esto, hay que saber que la utilización de una base de agua, alcohol o aceite afecta a cómo huele una fragancia. Replicar el mismo olor con cada uno de ellos no es posible, asegura Marina Barcenilla, perfumista independiente y Académica de Número Sillón Rosa Damascena de la Academia del Perfume. “Un perfume formulado con alcohol ayuda a que los ingredientes del perfume se volatilicen más fácilmente, aportando brillo y chispa a las notas frescas y ligeras. Sin embargo, estas mismas notas pierden su resplandor cuando se formula con aceite, ya que este hace lo contrario que el alcohol. El aceite captura las notas frescas y chispeantes y las mantiene más cercanas a la piel, añadiendo calidez y suavidad. Al mismo tiempo, una base de aceite puede embellecer ciertas notas de corazón y de fondo, creando una sensación aterciopelada y embriagadora”.

Además de la diferencia en los matices olfativos, la relación de la piel con el agua es diferente a la que tiene con el alcohol, comenta el portavoz de Dior. “El agua es absorbida por la piel y así las notas permanecen sobre ella, dejando una sensación muy íntima de suavidad. Pero también es cierto que este tipo de fórmulas pierden el frescor que proporciona el alcohol”. Para solventar esto, en la nueva versión sin alcohol de J’Adore se ha introducido nerolí fresco, aclara Figuero. Al mismo tiempo, al no utilizar emulgentes en la fórmula, dice, se ha evitado la sensación pegajosa sobre la piel. “Es innegable que hay una innovación técnica patentada. Hemos abierto una puerta que nos permitirá explorar en el futuro”, concluye el experto de Dior.

El reto del agua

La mayoría de los perfumes se formulan con alcohol porque, comenta Marina Barcenilla, los ingredientes de perfumería no se disuelven en agua. “Lo habitual es añadir agua a formulaciones eau de parfum, eau de toilette y agua de colonia, pero esta agua se agrega a la base de alcohol (etanol)”. En este sentido, Myriam Terés comenta que las dificultades dependen mucho de la composición de la fragancia, de la dosis en el perfume y del aspecto que se desee del producto acabado, transparente o milky (blanquecino, lechoso). “El producto más complicado es el perfume transparente a dosis elevadas de fragancia. En este caso tenemos que utilizar una tecnología de microemulsión para conseguir un producto transparente con unas características sensoriales adecuadas”.

Esa incompatibilidad lleva a los formuladores a enfrentarse a otro reto: conseguir un vaporizado correcto. Algo que no es tan fácil debido a la densidad del agua: “las partículas una vez rociado el producto son más grandes y mojan más”, apunta Terés.  Otro de los hándicaps de las fórmulas con agua es la sensación pegajosa, un inconveniente que limita la sensorialidad de la mayor parte de estos perfumes.

En la variedad está el gusto

Así las cosas, ¿qué fórmula elegir? Según Figuero no debería haber más razones que simplemente guste la composición, la sensación, y cómo queda en nuestra piel. “No es una competición entre perfumes con o sin alcohol, es una ampliación del abanico de experiencias”. Aun así, de momento, las fragancias con base hidroalcohólica seguirán marcando el ritmo de esta industria porque, como apunta Marina Barcenilla, se presta a todo tipo de perfumes, desde fragancias frescas y chispeantes hasta perfumes cálidos y opulentos. “Sí que es cierto que para un agua de colonia o una fragancia fresca y para ingredientes cítricos o con aromas delicados la formulación hidroalcohólica es óptima. Sin embargo, las fragancias florales, ambaradas, amaderadas o almizcladas, así como este tipo de ingredientes, se prestan perfectamente a una fórmula con aceite. De hecho, son utilizadas a menudo por personas de las culturas hindú y musulmana”.

En efecto, porque más allá de alcohol o del agua hay otras alternativas para disfrutar de un perfume. Por ejemplo, los de base aceite, con larga tradición en Medio Oriente y mayor persistencia o los de formato sólido, un concepto muy niche pero muy adecuado para llevar el perfume encima. 

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