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Qué es y cómo aplicar el 'Método Curly' para lucir (por fin) unos rizos naturales, hidratados y con movimiento

Voy a salir del armario. Después de doce años de plancha, keratinas y alisados varios -desde el japonés hasta el brasileño- confieso que tengo el pelo rizado. Mucho. Salvaje. Eléctrico. Con vida propia. Sin control.

Paola Lei

Llevo años agarrándome al sillón de la peluquería con tensión, como quien va al ginecólogo. Las de pelo rizado sabrán de qué hablo. Un error en el corte es un drama. Tardará un año en corregirse, y cuando tienes un poco de experiencia sabes que pocos peluqueros saben tratar con un pelo de rizo cerrado y mucho volumen.

Cuando no uso la plancha (eso no sucedía ni en invierno, ni en verano, ni en la playa, ni en la nieve… pero quizás suceda esta navidad) nunca soy yo quien decide qué peinado llevar, lo hace el estado de mi melena. Ella manda y yo solo me adapto a sus veleidades.

Hay gente que insiste en afirmar que le gusta mi pelo (los pocos que lo han visto en su estado natural) pero no saben lo que dicen, ellos tienen un pelo dócil predecible, que sigue las normas. Que responde y se disciplina con productos más o menos conocidos: espumas, geles, cremas de peinado. No es mi caso. Cuento con un amplio arsenal de horquillas y gomas de pelo para domarlo por tracción mecánica. Lidiar con un cuerpo libre puede ser bonito pero nunca fácil.

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Si tengo las cosas tan claras te estarás preguntado por qué voy a salir del armario. Y por qué en Navidad. Y tengo varias razones. La primera es que ya estoy en una edad de aceptar mi naturaleza y dejar de ser esclava de la plancha. Es una prueba de superación, y la segunda, quizás la principal, es que ya no estoy sola. He entrado en la hermandad del pelo rizado.

Lo que ha unido el pelo rizado que no lo separe el hombre

Hace uno meses me pareció que una amiga que comparte conmigo el drama y el secreto del pelo rizado estaba medio abducida por algo que se llama El Método Curly (The Curly Method en inglés). Al principio me pareció un club con reglas muy estrictas para mi gusto, aunque me sedujo la idea de conocer a gente capaz de sacarle partido a su naturaleza y lucir unos rizos naturales, hidratados, con movimiento y nada foscos, algo que yo solo había visto en los anuncios de Pantene.

El método Curly Girl (CGM por sus siglas en inglés) fue idea de la estilista estadounidense Lorraine Massey -de pelo rizado, por supuesto. Escribió un libro sobre el asunto que se editó en los años 90 y se reeditó ampliado en 2011. Sus reglas son estrictas y, al parecer, la amas o la odias (aquí su web).

Desde el principio su objetivo fue que las mujeres de pelo rizado aceptáramos nuestra naturaleza y dejáramos de oír las voces que nos mandaban a esconder nuestros rizos porque “parece que no te has peinado”, “no da un aspecto profesional”, “parece sucio”, “no es elegante” y un largo etcétera.

Lo que nos ha pasado a muchas chicas con pelo rizado es que, una vez que te has decidido a dejar tu melena libre, los rizos ya no están, se han chafado a fuerza de plancha, y productos para alisar. Cuando decides asumir tu naturaleza resulta que tienes que abrazar un método para resucitar tus rizos.

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Me puse a investigar por Internet y encontré una comunidad de rizadas en distintas etapas del método, con mayor o menor control sobre su melena, pero con una tenacidad envidiable y la convicción de que en un año tendrían una melena natural, rizada y perfecta. Por el camino necesitarían ayuda … ¡y vaya si la tendrían!

En España una de las mayores comunidades de pelo rizado es Curlygirlspain.Oficial con 155,4 mil miembros en Facebook y 51,9 K de seguidores en Instagram. Allí se reúnen las seguidoras del método Curly, algunas más apegadas a las normas clásicas de Lorraine, y otras que han ido adaptando las reglas según los efectos que iban notando en sus rizos. Allí llegó Mónica Moyano ya hace unos años. “Llevaba tiempo investigando y hacía algunas cosas por mi cuenta pero hasta que no entré al grupo no consigue ordenar mis rutinas, y conectar algunas ideas sueltas”.

Cuenta Mónica que en España el método Curly llegó a través de un vídeo que generó la primera comunidad del pelo rizado. Como buena periodista Mónica llegó allí investigando en Internet cómo podía recuperar el brillo de su melena, aprendió enseguida que había dos equipos: Team volumen y Team Definición, ella es del grupo de los que buscan definir los rizos.

Cristina Jiménez Fernández, bioquímica, también de pelo rizado, no encontraba productos para su pelo, y creó Biosakure, una marca de productos para rizos.

Después de una estancia en Japón, y cansada de ver a su alrededor pelos lisos, Cristina Jiménez Fernández decidió explotar la melena salvaje que la naturaleza le había dado pero no encontraba productos para su melena.

Define su pelo como poroso y fino y dice que es la prueba de fuego para sus creaciones. Lo que funciona en ella funciona en casi todo el mundo. En 2015 creó Biosakure, una marca nicho para pelo rizado y en 2018 encontró a las primeras influencers españolas especializadas en este tipo de cabello. En la comunidad Piña Rizada, creada por las influencers (de pelo rizado) Llanos Blanco (@llanosbs 110 mil seguidores) y @glorirovi (77,1 mil seguidores) encontró Cristina una segunda familia. Otra de las comunidades más grandes se formaron alrededor de la cuenta de @rizadotass (55,4 mil seguidores).

Desde entonces el mercado ha crecido mucho y si queremos una prueba de lo popular que se ha hecho sacar los rizos a la luz, la encontramos en Mercadona, su marca Deliplus ha sacado una línea para pelo rizado. Y aquí no se da puntada sin hilo.

Irene Rosado (@irenerosvales una incipiente influencer en estos asuntos que de mayo a la fecha ha superado los 3000 seguidores en Instagram con sus rutinas para estimular sus rizos:  “Siempre he llevado el pelo rizado, no era de las renegadas, pero no lo cuidaba bien, aunque yo creía que sí. Un día por el tema de los parabenos me puse a investigar y llegué a un canal de Youtube donde una chica, María García (@masquerizos 23,2 followers) lo explicaba todo muy bien”. María García en su blog contaba con pelos y señales todo el proceso de recuperación de su melena que empezó en febrero de 2020. Con ella, Irene escuchó por primera vez términos como “grosor de la hebra” o “porosidad”. De hecho, aprendió que había tres tipos de porosidad. Se metió de cabeza en el método y casi tuvo que aprender otro idioma: cowash (lavado con un acondicionador específico); lowpoo (lavarse el pelo con un shampoo apto, es decir con agentes limpiadores pero sin sulfatos, siliconas o aceites); STC, técnica de aplicar el acondicionador leave in para sellar la hidratación; clarificar (retirar el exceso de producto en el cuero cabelludo, puede hacerse con arcilla, zumo de limón, vinagre o un champú apto (la opción menos recomendable por su agresividad)… y así hasta doce términos que merecerían ser definidos en un glosario.

Casi un año después la melena de Irene serviría para rodar una campaña de pelo sano. Ella empezó aplicando a rajatabla el método original, pero confiesa que ahora ha tenido que acortar las rutinas (dicho sea de paso, seguir el método original requiere tiempo y disciplina). “Mi pelo está sano y super suave, la porosidad me ha bajado, así que ya no uso la mascarilla, ni hago el STC, he cambiado el cowash por el lowpoo, y de vez en cuando me permito un sulfatazo, algo que es un sacrilegio en el método clásico”.

Un sulfatazo es lavarse el pelo con un champú con sulfatos, una práctica que el método considera muy agresiva pero que Irene considera “un reseteo” y que hay que hacer después de algunos procedimientos, como el tinte. Irene especializó su cuenta de Instagram en mayo de 2021 y es una de las que ha creado una cofradía en torno a las melenas rizadas. “Entonces yo no llegaba a 1000 seguidores y ya supero los 3.000”, dice.

Cuando entras a una de estas comunidades del pelo rizado tienes que empezar de cero y sientes que todo lo que habías venido haciendo hasta ahora estaba mal. Veamos: no puede utilizar champú con alcoholes, siliconas o parabenos, sino que debes lavarte con “un acondicionador apto” esto es con tensoactivos no iónicos y catiónicos (los acondicionadores normales solo tienen catiónicos); no te puedes secar el pelo con una toalla normal sino con una de microfibra o con una camiseta de algodón; debes usar el secador a temperatura baja, muy cerca del pelo y sin moverlo, 30 ó 40 segundos en cada zona; debes aplicar el acondicionador leave in con técnicas como el scrunch llamado también mulli mulli que consiste en apretar el rizo hacia arriba con el pelo bocabajo.

La mayoría de los términos no se han traducido y se utilizan en inglés, por eso cuando entras por primera vez a uno de estos grupos te puede parecer que hablan en una jerga particular un poco rara. Y así es. La buena noticia es que terminarás haciéndola tuya y usándola con gracia y soltura.

No todos los pelos rizados son iguales y no todas tienen la misma suerte de Irene. A veces la rutina no funciona, el pelo se rebela y se entra en un periodo llamado 'de Transición' en el cual, según Mónica, la melena está mucho peor que antes de empezar con el método. Es ahí donde entra la comunidad a dar fuerzas, ánimos y, sobre todo, a compartir consejos y recomendar rutinas. “Hay de todo, pero reina la sororidad, cuenta Irene. La gente se ayuda, a todas nos ha salido mal alguna rutina y hay que tener paciencia. Ella le dice a todas las que dudan en “salir del armario” que “el pelo rizado es super sexy, que hay que potenciarlo y que una tiene que aprender a amarse tal y como es”.

Cristina tiene muy buenas vibraciones en las quedadas rizadas. “Es muy bonito conocer a la gente que te ha ayudado cuando has estado de bajón. El pelo es muy importante para la autoestima y aceptar tu cabello rizado es un compromiso con la naturaleza, es aceptarte a ti misma y normalizar tu pelo, no permitir que nadie te vuelva a decir ‘pelo estropajo’.

Como hasta ahora no se había creado una cultura para cuidar este tipo de cabello hay madres con el pelo liso que tienen un hijo o una hija con el pelo rizado y no saben qué hacer, piden mucha ayuda. La comunidad rizada se vuelca con ellas.

“Hay mucha información, te vuelves loca y gastas un dineral”, reconoce Mónica y cree que por eso la solidaridad de la comunidad es tan apreciada por sus miembros. “Te enternece ver a los principiantes… te recuerdan tus comienzos. Los veteranos aconsejan. Un momento de desesperación suele ser cuando empieza la transición, el pelo se queda peor que antes y ya llevas unos cinco meses aplicando el método. Mucha gente tiraría la toalla si no fuera por los ánimos de la comunidad.

Llegará un día, quizás en 8 meses o en un año, en que tus rizos saldrán más vivos que nunca, con más energía. Ese día te mirarás al espejo y estarás orgullosa de haber salvado tu naturaleza. Ese día te cambiará la vida y, además, de recuperar tus rizos habrás hecho muchas amigas, todas con el pelo rizado. ¿A qué hasta ahora no tenías tantas?