Encrespamiento, rotura y sequedad son síntomas de un pelo poroso | Istock / ISTOCK

Un pelo poroso ¿nace o se hace? Te contamos como testarlo y tratarlo

Encrespamiento, rotura, sequedad y tendencia a enredarse son síntomas de un pelo poroso, una pesadilla sobre todo en climas húmedos y al borde del mar. Conocer tu porosidad capilar (solo necesitas un vaso de agua) te ayudará a combatir sus efectos y tratar tu melena como se merece

CARMEN LANCHARES

Un pelo poroso es un cabello desagradecido. Y es que no luce, porque su estado habitual, a no ser que lo sometamos a la disciplina de planchas o 'brushings', es el encrespamiento. Quienes vivimos en ambientes secos, solemos jugar con ventaja. Hasta que pisamos la playa. Entonces, el cabello poroso, hasta entonces más o menos enmascarado por la ausencia de humedad ambiental, desvela su personalidad alternativa. Es como vivir una historia de terror a lo doctor Jekyll y Mr. Hyde y la melena pasa de mostrar su cara más ortodoxa a sacar su lado oscuro.

La porosidad es la incapacidad del cabello de absorber y retener la humedad, una condición que, según David Lesur, director de formación de los salones David Künzle, puede ser genética en algunos casos concretos (generalmente en los cabellos rizados y tipo afro), o adquirida por el uso de agentes físicos como el calor o productos y procesos químicos que modifican la disposición de la cutícula, “que es la encargada de regular la absorción y mantener la hidratación. Esta primera capa, seguida del córtex, son las que se ven afectadas.

La clave, pues, está en la cutícula, la capa protectora externa del cabello. “La cutícula, explica Eva Bernal, Content Education Specialist de Kérastase, está formada por escamas, como las de un pez. Dependiendo de la disposición de esas escamas, nuestro cabello es capaz de absorber y retener la humedad más o menos. Cuando esas escamas se abren o se pierden, el corazón del cabello, el córtex, queda al descubierto. Las proteínas del interior del cabello se pueden degradar gradualmente y el pelo al ir perdiendo su contenido fundamental, llega incluso a romperse. Cuanto más poroso es un cabello, resulta más frágil y con mayor tendencia al encrespamiento”.

Según David Lesur, las condiciones climáticas, es decir que estemos en una zona de clima seco o al borde del mar, no inciden en que un cabello sea más o menos poroso, sí, en cambio, en cómo se manifiesta. Dicho esto, lo que sí le afectan son las agresiones ambientales, como el sol. En términos generales, al pelo, lo mismo que a la piel, no le sienta bien el verano. Las radiaciones y el calor repercuten en su buen estado, refiere la portavoz de Kérastase. También las herramientas de calor y trabajos técnicos, como la decoloración, que es un proceso que altera el estado natural del cabello y sensibiliza su estructura. “Cuando hacemos una decoloración, abrimos las escamas de la cutícula, para despigmentar y luego se le da un color o se matiza. Esto es un proceso bastante agresivo”. Pero no hace falta llegar a esos extremos para tener un cabello poroso; también la falta de cuidados puede estar detrás de su condición.

El test que te desvela si tienes un pelo poroso (o no) 

Y cómo no, la porosidad capilar también se ha convertido en uno de los temas estrella de Tik Tok. El test de la flotación del cabello se ha hecho viral para determinar la capacidad de absorber la humedad que tiene tu pelo. Basta con coger un pelo, (puedes arrancarlo directamente de la cabeza o utilizar uno que se haya quedado en el cepillo), pero debe estar limpio, sin restos de productos acondicionadores o de 'styling', y ponerlo, durante unos 3 minutos en un vaso de agua a temperatura ambiente. Si se mantiene a flote es de baja porosidad, lo que implica que casi repele el agua y tarda mucho en secarse; y si se hunde hasta el fondo es de alta porosidad: absorbe el agua rápidamente y se seca rápidamente. Pero puede pasar que ni flote ni se hunda. Entonces, estás de enhorabuena:tienes una melena bastante saludable, porque si se mantiene en la mitad del vaso, indica que tiene una porosidad media, de forma que es capaz de absorber la humedad y también de retener la hidratación.

En la medida que conoces la porosidad de tu melena, puedes adaptar tus rutinas de lavado y acondicionamiento a sus circunstancias. Aunque el test del vaso de agua no es una prueba demasiado científica, sirve para hacernos una idea de si nuestro cabello es más o menos poroso de lo que pensamos. También su textura al tacto es un indicador (no demasiado riguroso tampoco) del grado de porosidad. Cuanto más seco o áspero lo sentimos, más poroso tiende a ser. Otra forma de diagnosticar su condición es bajo la ducha. Si tarda en empaparse, es de baja porosidad, y si nada más caerle el agua se humedece rápido es que es altamente poroso.

Además, existe una escala de cabello natural que clasifica el pelo, del más lacio (el 1a), al más rizado (4c). Existe la creencia, no del todo cierta, de que a medida que se sube en la escala crece su porosidad; pero dos personas con un cabello afro, por ejemplo, pueden tener porosidades distintas. Además, sea por genética o adquirida, esta cualidad puede variar también en el tiempo y ello requiere, igualmente, modificar las rutinas de lavado y cuidado.

¿Se puede combatir o revertir la porosidad?

A cada tipo de porosidad le conviene un tipo de rutina que ayuda a mejorar esta situación y el aspecto del pelo. Porque si un pelo muy poroso es una pesadilla tampoco es deseable tener una melena de porosidad baja. En este caso, explica David Lesur, la disposición de la cutícula es muy compacta y eso dificulta la entrada de hidratación. Eso sí, una vez dentro se mantiene. Según este experto, en un pelo poco poroso se debe evitar el uso de productos con proteínas y reemplazarlas por fórmulas con base acuosa, como las leches capilares. Recomienda lavarlo frecuentemente, el primer champú hacerlo con el pelo seco, luego mojarlo, aclararlo y volver a aplicar champú, porque este proceso facilita que los productos hidratantes penetren mejor. Hidratarlos requiere calor y tiempo. En este sentido, Lesur sugiere tratarlos en profundidad, cada 15 días, aplicando mascarillas y cubriéndolo con film para aportar calor y favorecer la apertura de la cutícula, para mantener la humedad un mínimo 20 minutos. “El aceite de coco y jojoba, y la glicerina vegetal son excelentes”. Son ingredientes que le ayudan a retener la humedad y no resultan pesados.

Para cabellos de porosidad media, que es lo ideal porque la cutícula retiene la humedad, una rutina de hidratación profunda quincenal o mensual es suficiente.

En las melenas con porosidad alta, las cutículas están entrelazadas, como si tuviesen agujeros, y por ello con la misma facilidad con la que entra la humedad, también se escapa. Son cabellos secos, con tendencia a la rotura y a enredarse. En estos casos Lesur recomienda productos y cremas sin aclarado (leave-in), mantecas, cremas de peinado o aceites; a lo que Eva Bernal añade productos ultra-hidratantes que rellenen y reparen para conseguir una fibra más fuerte y elástica, como la aplicación de fórmulas con ácido hialurónico, de alto y peso molecular. “El primero para quedarse en la superficie hidratando la fibra y el segundo para penetrar en el interior de la fibra y rellenar y contrarrestar la porosidad”.

Lo que es importante también es el caso de un cabello poroso es evitar o al menos minimizar el uso de herramientas de calor. Si las usas, aplica previamente fórmulas termoprotectoras.

Aunque se tiende a pensar que un cabello poroso es siempre el más rizado y grueso, los cabellos finos también son carne de cañón. Y en estos casos hay que mantener la hidratación pero sin utilizar fórmulas demasiado pesadas que lo apelmacen.