Cortar las puntas mejora el aspecto de la melena y elimina las zonas dañadas del pelo, pero no acelera su crecimiento ni aporta más fuerza al cabello | Istock/Deagreez / ISTOCK

No te hagas ilusiones, cortar las puntas no fortalece el pelo ni aumenta su crecimiento. Te contamos lo que de verdad funciona

El ritmo de crecimiento y la fuerza de nuestro pelo los llevamos en los genes, pero mantenerlos depende de unos buenos cuidados, una correcta alimentación y cortar por lo sano (para eliminar las puntas dañadas) cuando sea necesario

CARMEN LANCHARES

En torno al pelo hay muchos mitos, uno de ellos es la idea de que al cortar crece más rápido y más fuerte. Pues no. “Es uno de los mitos capilares más extendidos. Al cortar las puntas, el cabello parece más denso pero realmente esto es una impresión óptica; el pelo crece desde la raíz, y cortarlo no va a influir ni en la velocidad de crecimiento ni en la fuerza”, confirma Virginia Velasco Tamariz, dermatóloga del Hospital 12 de Octubre (Madrid) y responsable de la Unidad de Tricología de Clínica Dr. Morales Raya. De hecho, señala esta especialista la velocidad de crecimiento del pelo está programada genéticamente en cada persona. En condiciones normales, alrededor del 90% de nuestro cabello está en fase de crecimiento (fase anágena), que dura entre 2 y 6 años. Durante esta fase el cabello crece alrededor de 1 cm por mes. Sin embargo, hay factores como la edad, que ralentizan este crecimiento. Durante el verano, por el contrario, debido a la vasodilatación que se produce por el calor, puede incrementarse la velocidad de crecimiento.

De hecho, el tallo (lo que vemos del pelo) es la parte inerte o sin vida del mismo, apunta Alba Gómez, dermatóloga especialista en tricología y trasplante capilar del Instituto Médico Ricart. “La raíz está por debajo de la piel y es donde se localizan las células madre que generan este tallo. Por lo tanto, lo que determina el ritmo de crecimiento del cabello y su fuerza o diámetro son estas células germinales localizadas en el bulbo piloso”, explica la doctora. Pero que el tallo sea una estructura muerta no significa que no se pueda actuar sobre ella. Al revés, hay que cuidarla desde el exterior para que se mantenga sana e íntegra y no se deteriore. ¿Cómo? Lavando con champús adecuados y aportando hidratación, con aceites, mascarillas, etc.

También el corte ayuda, apunta la doctora Gómez, porque aunque no determina ni el crecimiento ni la fuerza capilar, sirve para eliminar las zonas más deterioradas, como son las puntas, evitando de esta forma que se desflequen y mejorando el aspecto de la melena. “Si queremos lucir un cabello bonito, hay que cortarlo cada determinado tiempo, una visita cada 3 o 4 meses al salón nos va a permitir lucir un cabello sano, sobre todo si hablamos de melenas medias, largas o muy largas. Que crezca más rápido es un mito, ya que el cabello crece entre 1-2 cm mensuales, pero si está sano veremos este crecimiento porque no se va a partir o romper, al tiempo que mantiene su fuerza y vitalidad”, corrobora Quique Sánchez, director creativo de espacio Q quien tiene claro que no se puede intervenir en el ritmo de crecimiento capilar y destierra otros mitos al respecto: cortar el pelo en luna creciente.

Además, según la doctora Gómez, el cambio de estación, a priori, no marcaría diferencias significativas en este ritmo de crecimiento, aunque cada persona conoce su ciclo capilar y puede ser consciente de los cambios en los ritmos de crecimiento a lo largo del año. Es decir, que la mayor caída de pelo en otoño parece tener más de mito que de realidad.

¿Podemos actuar sobre el crecimiento del pelo?

En general no, pero hay ocasiones en las que sí podemos hacer algo a su favor. Vaya por delante que, como afirma la doctora Virginia Velasco, acelerar el crecimiento normal del cabello no es posible, pero, dice, “hay determinadas circunstancias que pueden enlentecer el crecimiento normal del pelo, y entonces podremos actuar sobre estos factores”. Por su parte, la doctora Gómez añade que lo que sí podemos hacer es actuar sobre la duración de la fase de crecimiento del cabello, logrando que ésta se prolongue y no se pase de forma temprana a la fase de caída. Sin embargo, influir en la velocidad de crecimiento es más complejo. “Tras periodos de caída llamativos buscaremos que todos los folículos generen otra vez, y lo más rápido posible, un nuevo tallo piloso. En estas situaciones sí intentaremos influir mediante tratamientos como los nutricosméticos, algunos fármacos o el plasma rico en plaquetas en el ciclo capilar, para que se programe una nueva fase de crecimiento lo más pronto posible y se genere el tallo piloso correspondiente, alcanzando su diámetro y longitud para aportar de nuevo grosor a nuestra coleta”.

Que la fuerza (capilar) te acompañe

El grosor y fuerza capilar también viene determinado en nuestra genética, avanza la doctora Velasco. Sin embargo, menciona que existen factores como una mala alimentación, dietas extremas o determinadas alteraciones hormonales que pueden debilitar el cabello. “El pelo es una estructura en constante división o crecimiento, por eso tiene una alta demanda de nutrientes: aminoácidos, minerales, vitaminas. Esto no quiere decir que haya una dieta específica para un cabello sano, más bien necesitamos una dieta variada para que el folículo obtenga los nutrientes necesarios”.

Como describe la doctora Gómez, un pelo fuerte hace referencia a un tallo piloso que no se rompe con facilidad y esto pasa por cuidar este tallo para que todas las capas que lo componen (de dentro hacia afuera: médula, corteza y cutícula) se encuentren íntegras. También el diámetro capilar influye en la fortaleza, cuanto más grosor tengan las fibras capilares más difícil será su fractura. “Por lo tanto, necesitaremos un correcto cuidado del tallo, mediante lavado, hidratación y protección de agresiones externas físicas y/o químicas para mantenerlo fuerte”, porque 'ataques' como traumatismos por calor, empleo de elementos de peinado agresivos o bien factores como la exposición solar prolongada, la contaminación o la falta de hidratación de este influyen en la estructura del tallo piloso.

Para mejorar su grosor, continúa Alba Gómez, tendremos que influir en su raíz folicular, mediante tratamientos farmacológicos orales o inyectados. En resumen, cortar el pelo no es la solución para que el tallo crezca más fuerte, pero sí forma parte de los cuidados del mismo para mantener su integridad, ya que los extremos del cabello son las que más sufren las agresiones. En consecuencia, un corte periódico del cabello ayuda a eliminar o evitar estos puntos de fractura. Asimismo, Virginia Velasco aconseja evitar la tracción excesiva del cabello (esto es coletas, trenzas o moños demasiado tirantes) para impedir la pérdida de fuerza capilar y utilizar los cepillos adecuados para traumatizar lo mínimo posible la fibra capilar, sobre todo en el caso de los cabellos finos.

Según la dermatóloga del Instituto Ricart, en la mayoría de los casos, un pelo débil y fino se relaciona con la alopecia androgénica, pero también puede deberse al proceso de envejecimiento natural del cabello o a un periodo de renovación capilar masiva llamado efluvio telógeno. “Por lo tanto, disponemos de tratamientos que funcionan, pero será necesario partir de un correcto diagnóstico”. En cualquier caso, como avanza el director de espacio Q, mantener una rutina de cuidado desde casa es vital para tener un pelo fuerte y brillante.