El colorete aporta un efecto buena cara a los rostros más cetrinos y aplicado en diagonal, hacia la sien, proporciona un efecto lifting inmediato | IMAXTREE

El producto de maquillaje que (de verdad) te quita años sin complicarte la vida

El colorete da a tu maquillaje ese toque definitivo que aporta un rubor saludable y juvenil. Se puede aplicar para lograr un efecto 'lifting' inmediato, ayuda a disimular ojeras y permite esculpir o afinar los rasgos. ¡Larga vida al draping!

CARMEN LANCHARES

Nunca (o casi nunca) el colorete fue una prioridad en el gestual de maquillaje de las mujeres. Tuvo su gran momento de gloria en los 80 pero, como todo en esa década, pecó por exceso. Tanto, que una década después lo habíamos olvidado e incluso repudiado hasta que llegó Kim (Kardashian) y lo sacó del ostracismo, pasando a formar parte del arsenal necesario para realizar su ya famoso 'contouring', allá por 2014. Poco a poco esta forma de aplicación (demasiado engorrosa) fue virando hacia un estilo menos dramático y de ejecución más sencilla. El 'contouring' iba perdiendo fuerza a medida que ganaba popularidad el draping, una técnica para esculpir el rostro a base solo de colorete, capaz de transformar la estructura facial, potenciando volúmenes al tiempo que añade luminosidad al rostro. No obstante, el colorete tiene otra grandísima cualidad, motivo por el muchas hemos hecho de él nuestro producto de cabecera: es genial como artífice de un efecto buena cara y el mejor compañero de equipo si juegas en la liga del 'efortless make up'.

“El colorete lo es todo, da vida a cualquier look. Es tan imprescindible como usar máscara de pestañas” confirma Sergio Antón de las Nieves, maquillador del programa Rising Stars de NYX Professional Makeup.  Y lo es, porque como corrobora, Fanny Maurer, make up artist de KVD Beauty, el blush aporta a la tez una sensación de frescura y salud. “Añade al rostro una atractiva brizca de juventud”. Una razón para que, esté o no de moda, el colorete ocupe un lugar privilegiado en nuestro neceser de maquillaje. En las pasarelas lo hemos visto brillar en los desfiles de Este, Brandon Maxwell o Carlina Herrera, mientras que en los últimos premios Emmy, Elle Fanning fue todo un ejemplo de cómo el blush rosado puede elevar al máximo de frescura un look.  

En los últimos meses el colorete ha dado mucho que hablar por convertirse en la herramienta perfecta para replicar un efecto de piel ‘quemada’ (que no bañada) por el sol. Las redes se inundaron de colorete, gracias a Hailey Berry (cómo no), con numerosos tutoriales sobre una técnica que, en realidad, no requiere demasiada explicación. Daba una ligera vuelta de tuerca al clásico acabado 'sunkissed'. ¿El quid de la cuestión? Hacerse con un colorete rosa, subir su intensidad en mejillas y (aquí está la novedad) dar un buen toque de blush también sobre el puente de la nariz. Tan sencillo como favorecedor.

Pero ha llegado el otoño y emular la piel quemada no acompaña el 'mood' de la estación. El otoño pide bajar un poco la intensidad, pero no renunciar al color. Ahora que nos toca digerir que hemos perdido el tono de vacaciones, “un tono de blush rosado (una gama cromática infalible), nos permite alargar el color del verano”, comenta Sergio Antón para quien el efecto de piel besada (que no quemada) por el sol es atemporal. Volvemos a un look más natural, aplicado en la parte superior de las mejillas para un rostro fresco y saludable”, mantiene Maurer.

Está claro que si queremos vernos con buena cara, tendremos que recurrir al colorete y emplearnos en el draping, con más o menos energía. Lo bueno del colorete es que su uso no se rige por reglas estrictas. Su elección no resulta especialmente complicada, porque es un producto que da mucho juego y siempre funciona, en todas sus texturas y matices.

“No me gusta pensar en un tono especial ya que me encanta que la gente haga lo que le gusta en lugar de seguir las reglas. Aun así, yo recomendaría a las mujeres negras que no elijan un color claro (el púrpura les favorece) y a las mujeres caucásicas que elijan tonos sutiles”, aconseja la maquilladora de KVD. En cuanto a las texturas, señala que los rubores en polvo suelen ser más pigmentados, lo que permite crear cualquier tipo de look. Para Sergio Antón la elección de un producto y otro depende mucho del estilo de la persona y de lo que te guste, “al final las texturas es una cosa muy de gusto, y los acabados igual. Puedes optar por acabados brillante o mate dependiendo del momento y el enfoque de tu look”. En definitiva, libertad total.

Eso sí, Fanny Maurer añade una consideración. “Los rubores en crema y líquidos no durarán tanto como un rubor en polvo, pero me encanta usarlos para lograr un aspecto resplandeciente y más natural. El rubor en polvo será más mate y duradero”. Aun así, para esta maquilladora, usar conjuntamente un blush mate y otro brillante permite obtener una textura agradable.

¿Cómo aplicar el colorete para un efecto lifting?

Además de los favorecedores efectos 'sunkissed' y buena cara, el colorete, puede utilizarse en modo ‘lifting’ y levantar las facciones con unos toques estratégicamente aplicados. La técnica no requiere mayor destreza. En este caso se trata de aplicar el blush en la manzana de las mejillas y hacer un barrido en diagonal (no en horizontal) hasta la sien. A continuación, difuminar hacia arriba y extenderlo ligeramente por el tercio exterior del párpado superior y el arco de la ceja.

Lo último (o penúltimo) que nos han desvelado las redes es el uso del colorete para disimular las ojeras. Sí, has leído bien: el blush se sale de su zona de confort (las mejillas) y se sube hasta la cuenca inferior del ojo. La técnica consiste en aplicar uno o dos puntos de colorete rosa fluido y pigmentado en la parte de la ojera próxima al lagrimal y añadir después, encima, unos toques de corrector, también fluido y en tono claro. A continuación, mezclar y difuminar muy bien con un pincel, prolongándolo sutilmente por encima del hueso malar y el surco de la ojera. De esta forma camufla la ojera y aporta un tono juvenil en la parte más alta del pómulo añadiendo luz a la mirada.

En cualquier caso, basta con utilizar un colorete rosa, fluido o crema para transformar el tono cetrino y apagado de un rostro maduro o estresado en uno que irradia lozanía y luminosidad, dos características distintivas de una piel joven.