¿No puedes dejar de sudar? Un nuevo tratamiento pone fin a la pesadilla del exceso transpiración

Sudar es una función esencial de nuestro cuerpo. No nos gusta, pero ahí está para regular la temperatura corporal. Desde los tratamientos cosméticos hasta la cirugía, existen soluciones para controlar la sudoración excesiva. A ellas se ha unido ahora una técnica de microondas que promete acabar con el sudor y los olores para siempre

¿No puedes dejar de sudar? Un nuevo tratamiento pone fin a la pesadilla del exceso transpiración
¿No puedes dejar de sudar? Un nuevo tratamiento pone fin a la pesadilla del exceso transpiración / Istock

Estamos en verano y sudar, aunque nos pese, es lo más normal del mundo. Pero el sudor no solo es producto de la estación sino también la consecuencia de un esfuerzo físico, de un estado mental o de alguna patología que poco tienen que ver con el calor. Incómodo y antiestético la más de las veces, también se asocia a una falta de higiene que no se corresponde con la realidad. El hecho es que el sudor está rodeado de prejuicios, tantos que hay las personas que lo viven como un estigma y buscan un tratamiento definitivo. Sin embargo, el sudor es un compañero de vida y mal nos va si dejamos de transpirar.

Si alguien dice que no suda, no es verdad. El ser humano necesita sudar. “La sudoración es el mecanismo más importante que tiene el cuerpo humano para controlar la temperatura corporal. Se incrementa por tanto como respuesta a un aumento de la temperatura ambiental como también durante el ejercicio y ante estímulos emocionales. El mantenimiento de la temperatura es esencial ya que el fallo de este sistema puede acarrear problemas médicos importantes como el golpe de calor e incluso, en casos extremos, la muerte”, concreta el doctor Ignacio Sánchez Carpintero, jefe de dermatología de la Clínica Dermatológica Internacional (CDI).

Compuesto principalmente, en un 99%, por agua, también lleva electrolitos como sodio, cloro, potasio, urea y lactato, explica el especialista. Lo producen las glándulas sudoríparas (ecrinas y apocrinas) y es naturalmente inodoro. Sin embargo, debido a la descomposición de las bacterias presentes en la piel y a las secreciones sebáceas se producen unas sustancias volátiles de olor desagradable. Solemos perder un litro de sudor al día; cantidad que cuando sube el termómetro puede alcanzar el litro por hora. Cuando por exceso o por defecto este mecanismo fisiológico está alterado; las consecuencias no se hacen esperar. En el primer caso, se puede llegar a la deshidratación; en el segundo, derivar en un paro cardíaco.

Cuando sudar deja de ser normal

Sudar cuando hace calor es normal, natural y sano. Es cierto que no todas las personas sudan de la misma forma en igualdad de condiciones y que, algunas, lo hacen en exceso y sin razón que lo justifique. En la mayoría de los casos, comenta el dermatólogo, la hiperhidrosis o exceso de sudoración no se asocia a ninguna alteración concreta. “Esta forma de hiperhidrosis se denomina idiopática o de origen desconocido o forma primaria, suele comenzar en la pubertad y es frecuente tener familiares afectos con el mismo problema”. Según el experto, lo más habitual es que este exceso de sudoración se delimite a una zona concreta del cuerpo, como las palmas, plantas, axilas o zona craneofacial. En algunos casos puede ser generalizado, pero no es lo habitual. Estos pacientes sudan en exceso en situaciones ‘normales’, sin que haya un aumento de temperatura exterior o una situación de estrés concreta”. 

En efecto, a nadie se nos escapa que el estrés nos hace sudar, aunque haga frío. Todos lo hemos vivido alguna vez en nuestras propias carnes. Como explica el doctor Sánchez Carpintero, los mecanismos que regulan la sudoración son complejos pero dependen principalmente del sistema nervioso simpático. El principal estímulo que provoca un exceso de sudoración es la temperatura exterior pero también se desencadena una activación del sistema nervioso autónomo simpático, que no controlamos, en situaciones de estrés o cambios emocionales fuertes, lo que se traduce en una mayor actividad de las glándulas sudoríparas y por lo tanto en un aumento de la sudoración. 

También las hormonas están implicadas en alteraciones de la sudoración. De hecho, con los cambios hormonales que se producen en la pubertad aumenta la actividad de las glándulas ecrinas y apocrinas. “Estas últimas se desarrollan característicamente en esta etapa de la vida y son las responsables del mal olor o bromhidrosis, al excretar una mayor producción de sebo que junto con las bacterias que hay en la piel produce una descomposición responsable del mal olor”, expone el especialista. Asimismo, con la menopausia se produce un aumento repentino de calor asociado habitualmente a un enrojecimiento de la piel y un aumento de la sudoración.

En otros casos, comenta el especialista, ese exceso de sudoración puede deberse a enfermedades como infecciones, tumores, enfermedades neurológicas u hormonales o con la toma de determinados fármacos. Son hiperhidrosis secundarias y deben detectarse bien ya que son reflejo de otra enfermedad que conviene diagnosticar y tratar convenientemente.

¿Cómo mantener el sudor bajo control?

Sea cual sea la causa, el exceso de sudoración puede tener repercusiones psicológicas importantes, confirma el especialista. “Algunos pacientes con hiperhidrosis tienen una baja calidad de vida o llegan a desarrollar fobias sociales y trastornos de ansiedad o depresivos. En la práctica clínica las zonas que más condicionan la vida social de los pacientes son aquellos que padecen hiperhidrosis axilar o palmar”. La búsqueda de una solución eficaz es para estas personas una cuestión de salud mental.

Desde los desodorantes hasta los tratamientos médicos, existen alternativas para paliar y combatir los efectos indeseables de un exceso de sudoración. Para el dermatólogo, los antitranspirantes, por ejemplo, pueden ser útiles para formas localizadas y leves. Aunque se ha hablado mucho sobre el efecto nocivo de los antitranspirantes en la piel por su composición con partículas de aluminio, según el doctor Sánchez Carpintero no hay evidencia científica, hoy en día, que haya demostrado una relación causal con enfermedades como el cáncer de mama. “No hay por tanto ninguna contraindicación para su uso. Es cierto que en las personas con exceso de sudoración no suelen ser lo suficientemente eficaces como para solucionar el problema. Además, tienen el problema añadido de ocasionar, en muchos casos, una irritación en la piel o eccema, mal tolerado por el paciente, obligándonos a buscar otras alternativas terapéuticas más eficaces y con menos efectos secundarios”.

En los casos severos de sudoración, hay que recurrir a fármacos tópicos como el glicopirrolato tópico u orales del grupo de los anticolinérgicos como la oxibutinina. Estos fármacos tienen un efecto inhibidor de la sustancia que activa la glándula sudorípara (conocido como acetilcolina) y son bastante eficaces sobre todo para pacientes con hiperhidrosis generalizada o craneofacial.

Otro tratamiento eficaz para zonas localizadas como las palmas o plantas es la infiltración directa de toxina botulínica. Este tratamiento consigue eliminar de forma prácticamente completa la sudoración. El inconveniente que tiene es el coste del tratamiento y la duración (alrededor de 6 meses). 

En el caso de las axilas se puede aplicar también la toxina botulínica pero, según explica el especialista, hoy cuentan con una nueva alternativa médica para esta zona que está consiguiendo resultados muy satisfactorios. Se trata de la aplicación de un aparato que emite ondas microondas que se llama MiraDry. “Con dos sesiones de tratamiento se suele conseguir una reducción de la sudoración en un porcentaje variable entre un 50 y un 80%. La ventaja de este tratamiento es que este efecto es permanente. Este tratamiento se usa también para eliminar el mal olor o bromhidrosis”

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